domingo, 5 de febrero de 2017




Sones de verano para un día de invierno. O de otoño tardío. La lluvia es una tristeza líquida mojando las calles vacías. ¡Jopetas, qué día llevo! Creo que estos chavales australianos sabrán qué hacer conmigo. De momento ya vislumbro esas montañas de agua en cuyas estribaciones esquía una figura de neopreno. Respiro profundamente. Me sumerjo en la escena y respiro verano. Yo también me lleno de espuma y resbalo, resbalo, resbalo indefinidamente. Lo han hecho. Me han conseguido una traslación, como suele decirse, en el tiempo y en el espacio. Tiene bemoles el asunto este de la sugestión...


2 comentarios:

María Socorro Luis dijo...


...esos chavales australianos, han sabido sacarte tu vena de poeta.

Un abrazo grande, Mertxe.

Mertxe dijo...

Qué más hubiera querido... Musu mila, neska.