martes, 10 de enero de 2017





Un día desagradable. O poco amable. Espantable en todo caso. La lluvia -yo quería ver llover, y con qué ganas- ha llegado, pero esta agua horizontal que el viento nos empuja no tiene nada de apetecible. No es mi lluvia. A mí me gusta mansa, vertical, apenas un roce en la tela del paraguas. Un susurro en los oídos. Esto no. Esto es una gamberrada de lo cielos.

(Voy 'plegando'. Recojo libros y cacharros. Con cuidado porque he tenido manicura. Pero soy tan torpe... Seguro que me hago un desconchado.)

De este poemario de Seferis extraigo los versos que van a servir de colofón a la jornada. Algo hermoso contra este horror de día:






Flores de la roca

Flores de la roca frente al verde mar, 
vetas que me evocan otros amores, 
bruñidas por la lentitud de la llovizna, 
flores de la roca, semblantes 
que llegaron cuando nadie hablaba y que me hablaron
cuando me dejaron tocarlas después del silencio 
entre los pinos, las adelfas y los plátanos.

(De "Poesía completa")






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