jueves, 22 de junio de 2017




Si pudiera hacer un
poema, en verso
rimado,
suelto, 
blanco
o libre,
qué más da,
lo importante es el verso,
(l'important c'est la rose),
la expresión hecha cadencia
del sentimiento que me
provoca el mundo...

Este, que no lo es,
que más quisiera,
me ha salido libre,
que para verso suelto ya estoy yo
frente a la vida.
Este, que no lo es,
qué más quisiera,
ha surgido de pronto,
sin previo aviso,
como una tormenta de verano.

[Y aunque no sea un soneto
me niego a precindir del estrambote
contundente:]

Y aquí estoy,
aquí estoy
viendo
cómo llueve.






jueves, 15 de junio de 2017


"¡Alegría, hermosa chispa de los dioses | hija del Elíseo! | ¡Ebrios de ardor penetramos, | diosa celeste, | en tu santuario! | Tu hechizo vuelve a unir | lo que el mundo había separado, | todos los hombres se vuelven hermanos | allí donde se posa tu ala suave... (Primera estrofa de 'Oda a la  alegría', de Friedrich Schiller) 








Llueve casi nada, llueve como si te acariciaran la piel, llueve de manera indecisa. Llueve, que es lo importante. Espero que siga lloviendo y por mi parte pienso sacarle todo el jugo posible a estos cielos gris perla visitando esta tarde mi bahía. Es lo justo porque no hay escenario mejor. Tengo ganas de dar la vuelta al Paseo Nuevo bajo esta lluvia sutil, xirimiri la llamamos en mi tierra, xirimiri que es la dulzura del agua, la líquida tristeza descendiendo sobre las cosas. Será estupendo contemplar el mar, aspirar la sal que estalla en el aire cuando las olas se deshacen contra la escollera y dejarle entrar en mis oídos para que los limpie de otros ruidos. Necesito alimentar al indefenso tirano que llevo dentro, tan borde y exigente, tan tierno y vulnerable. Y luego está la isla... ¿Cuántas veces la habré buscado como final de todos mis regresos? De niña trepaba a la blanca barandilla, un pie en la primera barra, el otro en el segundo aro (la mano de mi ama, como una tenaza, sujetándome por el vestido), y la miraba intuyendo la importancia que llegaría a tener en mi vida. Espero escuchar a las gaviotas haciéndole chirriantes coros al bramido de las olas. Ni el Cuarto movimiento de la Sinfonía nº 9 de Beethoven, ni Schiller por supuesto, consiguieron mover el alma como la mueven el mar y las gaviota en un día gris de lluvia mansa, en la bahía de la Concha, frente a la isla de Santa Clara.




lunes, 12 de junio de 2017


Leíamos ayer...




"Intentaré explicar la impresión que el mar me ha producido con ocasión de nuestro primer encuentro. (...) Y de nuevo experimento un escalofrío retrospectivo en cuanto concentro mi espíritu en ese recuerdo.

Yo había llegado, por la tarde, con mis padres, a un pueblo de las costa 'saintongeaise' (1), a una casa de pescadores alquilada para la temporada de baños. Sabía que habíamos venido aquí para una cosa que se llamaba el mar, pero que todavía no había visto (una hilera de dunas me lo escondia, a causa de mi pequeña estatura) y me hallaba en una extrema impaciencia por conocerlo. Por eso, después de la cena, a la caída de la noche, me escapé solo afuera, El aire frío, áspero, olía a algo desconocido, y un ruido singular, a la vez débil e inmenso, se oía detrás de las pequeñas montañas de arena, a las cuales un sendero conducía.

Todo me asustaba, ese trozo de sendero desconocido, ese crepúsculo descendiendo de una cielo cubierto, y también la soledad de aquel rincón del pueblo... Sin embargo, armado de una de esas grandes resoluciones súbitas, como los críos más tímidos toman en ocasiones, partí con paso firme.

Luego, de pronto, me detuve, helado, temblando de miedo. Ante mí, algo aparecía, algo sombrío y ruidoso que había surgido de todas partes al mismo tiempo y que parecía no terminar; una extensión en movimiento que me ocasionaba un vértigo mortal... Evidentemente era eso; ni un solo minuto de vacilación, ni siquiera de asombro si hubiera sido así, no, nada más más que espanto; yo lo reconocía y temblaba. Era de un verde oscuro casi negro; parecía inestable, pérfido, envolvente; eso se movía y eso se agitaba por todas partes a la vez, con un aire de maldad. Por encima, se extendía un cielo compacto, de un gris oscuro, como un pesado manto.

Muy lejos, muy muy lejos, a inapreciables profundidades del horizonte, se percibía un desgarro, un día entre el cielo y las aguas, una larga grieta vacía, de una clara palidez amarilla.

Para reconocer así el mar... ¿acaso lo había visto ya?

Tal vez, inconscientemente, cuando a la edad de cinco o seis años, me llevaron a "La isla" (2), a casa de una tía abuela, hermana de mi abuela. O bien había sido por el mar tan a menudo contemplado por mis antepasados marinos, que nací teniendo en la cabeza un reflejo de su inmensidad.

Permanecimos un momento el uno delante del otro; yo fascinado por él. Desde este primer encuentro, sin duda he tenido el inembargable presentimiento de que él acabaría un día por atraparme, a pesar de todas mis dudas, a pesar de todas las voluntades que tratarían de retenerme."










Pierre Loti, Le Roman d’un enfant, 1890

1. Saintongeaise : de la región de Saintes (ciudad de Charente-Maritime)
2. « L’île » : l’île d’Oléron (île de Charente-Maritime)



domingo, 4 de junio de 2017





En esta mañana de poca lluvia y mucha pereza en el aire, frente a mi ventana las blancas persianas bajadas (detrás hay gente joven durmiendo resacas y otras morbosidades atrapadas en la noche), con el sueño todavía acurrucado entre mis párpados y escasas ganas de salir, espero a que llegue una amiga para compartir un tardío café. ¿Y entre tanto qué me echo a las orejas? Se me ocurre que al bueno del Frankie y al maldito del Ginsberg, quienes, combinando perfectamente en el estilo, combinarán igual de bien con mi renuente ánimo.



Buena suerte

Tengo suerte de tener los cinco dedos en la mano derecha
Suerte de hacer pipí sin que me duela mucho
Suerte que los intestinos se muevan
Suerte, duermo de noche en una cama de capitán, siesta a media tarde
Suerte de pasear por First Avenue
Suerte de ganar un par de cien mil al año
cantando Eli Eli, escribiendo lo que se me pasa por la cabeza, grabando garabatos primordiales,
enseñando en un colegio budista, sacándole fotos con la Leica a la parada del bus
por la ventana de mis ojos
Oigo sirenas de ambulancias, huelo ajo y orín, pruebo nísperos y lenguado,
camino descalzo por el piso del loft, algo insensibilizadas las plantas de los pies
Suerte que puedo pensar y que el cielo puede nevar.

De "Muerte y fama"
ALLEN GINSBERG


martes, 23 de mayo de 2017



"Somos el tiempo. Somos la famosa | parábola de Heráclito el Oscuro. | Somos el agua, no el diamante duro, | la que se pierde, no la que reposa. | Somos el río y somos aquel griego | que se mira en el río..."  (Fragmento de 'Son los ríos'. ÁNGEL GONZÁLEZ)








Fue el domingo por la mañana temprano.

Estaba ahí, todavía lleno de sombras nocturnas, mudo y tan quieto... Pero no era verdad. Sus mil y una vocecitas jugueteban claras entre las yerbas. Y su marcha era veloz, tanto que le hacía parecer detenido como el tiempo.

Pensé en Heráclito el Oscuro, porque yo estaba allí, mirando un río que nunca jamás volvería a ver.




lunes, 8 de mayo de 2017



"La cinquième planète était très curieuse... C'était la plus petite de toutes. Ily avait là juste assez de place pour loger un réverbère et un allumeur de réverbère...." (Le Petit Prince. Antoine de Saint-Exupéry)




A falta de aquel inolvidable cigarrillo, enciendo este minuto y escribo. Esta mañana no me ha pasado nada, en realidad ya no estoy en la edad en que te pasan cosas. Ahora miro mucho y hablo poco, leo cuanto puedo y, si me faltara la música, creo que ya podría ir cerrando la puerta suavemente -adios, fue un placer relativo- y retirarme al salón de los pasos perdidos, en donde se aburren tanto los relojes que ya nadie mira, que acaban por dejar de dar la hora. Natural. A ver qué vida.

Sigo queriendo que llueva, pero la Virgen de la Cueva está de vacaciones y no se entera la tía de que tenemos sed, los campos y yo tenemos mucha sed, aunque no lo parezca por la parte de los campos que de momento disimulan bajo su exultante verdor. Mera pompa, pues yo he visto, al borde de los caminos, árboles abatidos y troceados por la mano del hombre porque, de haber seguido en pie, sus tambaleantes cadáveres ponían en peligro a la gente. Natural. A ver qué vida.
"En avant la France" se ha quedado también en el camino. Pero, lo que son las 'choses', gracias al voto de un impresentable sosias de otros imprensentables de aquí y de allá, todos de signo tan contrario como puede serlo el agua y el vino, resulta que con un nada menos que 34 %. Nada que ver con el cadáver que fue cuando era un mísero 14 %. Natural. A ver qué vida.
"En Marche !", alors- Me voy preparando otro café y luego escucharé a un reencontrado Marc Anthony. Después me adentraré en el quinto planeta ("la cinquième planète était très curieuse...") y encenderé su farol. Traduzco: mi sofá y mi sueñecito de la siesta.


domingo, 16 de abril de 2017





Leíamos ayer...


"El paisaje de mis días parece estar compuesto, como las regiones montañosas, de materiales diversos amontonados sin orden alguno. Veo allí mi naturaleza, ya compleja, formada por partes iguales de instinto y de cultura. Aquí y allá afloras los granitos de los¡ inevitable; por doquier, los desmoronamientos del azar. Trato de recorrer nuevamente mi vida en busca de su plan, seguir una vena de plomo o de oro, o el fluir de un río subterráneo, pero este plan ficticio no es más que una ilusión óptica del recuerdo." 

"Mi padre, Elio Afer Adriano, era un hombre abrumado de virtudes. Su vida transcurrió en administraciones sin gloria; su voz no contó jamás en el Senado. Contrariamente a lo que suele ocurrir, su gobierno de África no lo había enriquecido. Entre nosotros, en el municipio español de Itálica, se agotaba dirimiento conflictos locales. Carecía de ambición y de alegría; como tantos otros hombres que se van eclipsando de año en año había llegado a ocuparse con matemática minucia de las insignificancias a las cuales se dedicaba.También yo he conocido estas honorables tentaciones de la minucia y del escrúpulo. La experiencia había desarrollado en mi padre un extraordinario escepticismo sobre los seres humanos, y en él me incluía siendo yo apenas un niño."

"Roma ya no está en Roma: tendrá que perecer o igualarse en adelante a la mitad del mundo. Estos muros que el sol poniente dora con un rosa tan bello ya no son sus murallas; yo mismo levanté buena parte de las verdaderas, a lo largo de las florestas germánicas y las landas bretonas. Cada vez que desde lejos, en un recodo de alguna ruta asoleada, he mirado a una acrópolis griega y su ciudad perfecta como una flor, unida a su colina como el cáliz al tallo, he sentido que esa planta incomparable estaba limitada por su misma perfección, cumplida en un punto del espacio y un segmento del tiempo. Su única probabilidad de expansión, como en las plantas, hubiera sido su semilla: la siembra de ideas con que Grecia ha fecundado el mundo. Pero Roma, más pesada e informe, vagamente tendida en su llanura al borde de su río, se organizaba para desarrollos más vastos: la ciudad se convertía en el Estado."

"Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver... Tratemos de entrar en la muerte con los abiertos..."




(Fragmentos de Memorias de Adriano)


lunes, 10 de abril de 2017


"Amanece otro día en que no estaré invitado | ni a un instante feliz."
('De senectute'. JAIME GIL DE BIEDMA)





Vuelvo de un corto y desasosegado paseo. La Gripe II unida a los trágicos acontecimientos de este fin de semana, más las brumas marinas que empapan las calles, no me han permitido el más pequeño bienestar. Lo primero que he hecho al entrar en casa es atizarme otro Frenadol, que no sé si frena algo pero, al menos, su nombre tiene poder de sugestión bastante como para no renunciar a tomarlo.
El petardazo de Trump (el tío iba en serio), la amenaza del Oso ruso (estos tampoco han disimulado), Estocolmo (qué rabia, ¿verdad, señores...?), Egipto (último bastión europeo)... La muerte repentina de Carme Chacón. El mundo como siempre, no nos engañemos. Es el inútil tráfago de la vida. Pero es así la vida. Es indiscutible e innegociable; viene predeterminada como ciertos programas en nuestros 'pecés'. Ahí afuera las galaxias chocan y se deshacen, todo va a leches en el universo. En el nuestro, esta cosita que a fuerza de minúscula a lo mejor ni existe, todo es conforme a lo que exigen los archivos del sistema.
Creamos o no en el humo, las cosas ocurrirán según lo establecido. Claro que siempre nos quedará el Frenadol, ¿a que sí? O eso o releerse sin descanso El principito. O, también, a Philip Larkin: "¿Para qué sirven los días? | Los días son donde vivimos. | Vienen y nos despiertan | una y otra vez. | Están para nuestra felicidad. | ¿Dónde vivir, sino en los días?"

miércoles, 5 de abril de 2017

Bunbury - Infinito




Hoy han vuelto a bajar las temperaturas y a cubrirse el cielo. En el autobús, todo el mundo menos el conductor se enfrascaba en sus teléfonos móviles. Y yo. El sorprendente Bunbury -'me calaste hondo, y ahora me dueles'-, me despierta algún sueño que otro. Han cambiado los horarios, una faena, nada menos que dos autobuses por hora: uno con escalas, el otro recto a su destino. A través de los cristales, el día plagado de grisuras y paradas de autobús; en la de Garbera, un bebé me saluda chupete en mano; la madre sonríe con desgana y aparta el cochecito no sea que, al arrancar, le chafemos la criatura. Al fin llegamos arriba. Es pronto, me sobran tres cuartos de hora. Hay un 'chiringuito" junto a la rotonda que tiene de todo, hasta cafetería, y allí me voy y pido un cortado que me tomo en la mesa más apartada. Caras serias. Pocas bromas. Periódicos. Más móviles.

Una mujer me sonríe desde la barra. Nos conocemos.

¿Qué tal? Muy bien, ¿y tú? Muy bien también. Pues yo, aquí, visitando a un familiar. Pues yo lo mismo.

Las dos mentimos. Nos conocemos.



domingo, 2 de abril de 2017





De un tiempo a esta parte

Como quien oye llover
en una película
muda,
el rumor
del mundo.

KARMELO C. IRIBARREN






Salgo a dar una vuelta. Sin más. Cielos grises, en movimiento, cielos de poco fiar. ¿Pero cuándo han sido los cielos de fiar? Si no es por la meteorología, es por los dioses, el caso es que a los humanos residentes debajo siempre nos ha tocado la del pulpo. O por calor o por frío o por agua, la del pulpo.

Hoy iba de agua y de frío. 

La gente ha vuelto a los anoraks y a los paraguas. A esa poesía de los días inclementes y, no por esperados, sorpresivos. Mi madre odiaba este tiempo. A mi padre le encantaba. A mí me daba igual. A lo mejor por llevarles la contraria. A lo mejor por ser la síntesis de ambos. Como la química misma.

domingo, 19 de marzo de 2017


"El aitona Gonzalo decía que la sombra del nogal era tan mala porque enfriaba el alma, y también decía que quien dormía a la sombra de un nogal acabaría muriendo de pena." 

ION ARRETXE. 'Intxaurrondo. La sombra del nogal'.





Ion ha muerto a manos de este asesino cotidiano llamado Cáncer.
Ion no era de ETA.
Ion era de dónde éramos todos: del hartazgo por una dictadura que no acababa de morir. Aquella democracia nos dio los mismos disgustos que una herida cerrada en falso, y la infección estuvo a punto de devolvernos al infierno.

Ion pertenecía a la generación siguiente a la mía, más libre, más violenta, más generosa, más rebelde, más verdad.
Ion fue, unos años después, un admirado colega en la revista Oarso.
Ion escribió una novela que comienza el 26 de noviembre de 1985. Él tiene 21 años y duerme apaciblemente en su cama cuando lo detienen "guardias civiles del Cuartel de Intxaurrondo, sede de la 513 Comandancia de la Guardia Civil, en Guipúzcoa". Nos podía haber pasado a todos en aquellos años. Bastaba con pertenecer a un comité de empresa, colaborar en comunidades de vecinos, protestar por el desmantelamiento salvaje de fábricas, rebelarse en el trabajo por la miseria de los sueldos y los arbitrarios despidos... Nos llamaban activistas, y no era cierto, solo defendíamos nuestros emergentes y nunca comparecientes derechos. 
Extraigo una de los dos citas que encabezan 'Intxaurrondo. La sombra del nogal":
"Estos hechos parecerán a muchos naturales y a otros, por el contrario, inverosímiles. Pero, después de todo, un cronista no puede tener en cuenta estas contradicciones. Su misión es únicamente decir: "Esto pasó", cuando sabe que pasó en efecto, que interesó la vida de todo un pueblo y que, por lo tanto, hay miles de testigos que en el fondo de su corazón sabrán estimar la verdad de lo que dice." ALBERT CAMUS. 'La peste'.
Y también este fragmento de la entrevista que le hicieron en http://www.papelesdesociedad.info/IMG/pdf/ion-arretxe.pdf:
"Como se dice en algún momento de la novela, cuando no hay hechos que juzgar ni pruebas que aportar, todo se convierte en un juego de palabras —curiosamente, Intxaurrondo acaba coincidiendo con 'Parole, parole', la novela previa del autor—.
—¿No es más cierto que usted conoce a Fulanito de tal, alias Txuri, por ser miembro de ETA?
—¿Por ser miembro de ETA quién, él o yo?"
Puede que el cáncer haya tenido un colaborador necesario a la hora de matar a Ion. Tal vez la sombra del nogal que tanto preocupaba a su aitona Gonzalo.

lunes, 13 de marzo de 2017





Esta canción me persigue desde que vi la película "¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?" Cuando me noto cansada, y no necesariamente de cuerpo, siempre la busco. Me relaja y hasta me aplaca. Me -como dirían creyentes y pirados- da paz. Siento la melancolía lenta y sedante de las notas que parecen desprenderse de un cielo replegado en su inmensidad, y es tan fácil flotar en estas condiciones... La vida se ha transformado ya en un hoja repleta de caracteres elzevirianos, oxidados por el tiempo que ha transcurrido sobre ellos; cuando se intenta pasarla, pesa, Dios, cómo pesa la tinta que quiso dibujar demasiado. Hay que practicar el escapismo. No queda otra que despegarse del suelo 'senza fine' hasta el final.

Escuchando a Paoli en esta canción parece como si pudiera aligerar la carga de lo escrito, incluso, y esto son cosas de la sugestión autoinducida, a ratos vislumbro aquella hoja en blanco, deslumbrante en su pureza, temblando ante mi pluma profanadora -mis primeras acciones- pero deseando perder su virginidad. Qué momentos... Mi miedo también estaba ahí, devastador como el miedo del poeta a la hoja en blanco.
Me espera el café como un epílogo de la mañana,y me espera la tarde llena de lluvia y de un difuso desasosiego que solo está en mi cabeza. Lo sé porque nadie me lo ha notado. Eso me tranquiliza, pues las cosas, cuando no se ven exteriormente, no existen. Palabra de hipócrita involuntaria.










"Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver... Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos."

Final de 'Memorias de Adriano'

MARGUERITE YOURCENAR




domingo, 12 de marzo de 2017



Dice la RAE de las plantas: "Ser vivo autótrofo y fotosintético, cuyas células poseen pared compuesta principalmente de celulosa y carecen de capacidad locomotora."
Las plantas son inteligentes aunque no tengan cerebro, que lo tienen pero a todo lo largo y ancho de su ser, por lo tanto desarrollan cualidades como las nuestras, dentro, naturalmente, de su especificidad. También se zampan animalitos. Oído cocina vegetariana. Y es que en el universo todo es zampable. El universo es caníbal, y si no lo fuera, desaparecería o, sencillamente, no hubiera aparecido.

Hay que alimentarse, cada ser a la manera dictada por la naturaleza para su naturaleza. Hay que comerse; y no solo físicamente, también psicológicamente. Otra cosa muy diferente es gozar con el sufrimiento de todo lo vivo: la caza, la 'fiesta' de los toros, etc. etc.
Acabo de cepillarme un compuesto riquísimo de carne, huevo, mantequilla y queso. Lo necesito para vivir. Pero jamás de los jamases, en el curso de un paseo por el campo, volveré a cortar una flor o una hoja. No podré evitar pisar la yerba, porque no puedo ni volar ni levitar. En cuanto a los regalos florales, me apuntaré en adelante a las flores de papel.
Llueve pero nada seriamente. Muy flojito. No hace frío, solo ha refrescado con algo de viento. La tarde promete ser tranquila. Tengo un nuevo libro al que pienso darle la gran batida. Es una obra hermosísima considerada como una de las mejores del siglo XX. Desde luego, podría muy bien ser la primera novela posmoderna. Marguerite Yourcenar es una maestra de la narrativa y, aquí, en estas "Memorias de Adriano", resulta irresistible.
Último sorbito de café y a la tarea.


sábado, 11 de marzo de 2017




Documental completo en Español del cineasta francés Cyrille Martin sobre el 11-M. Trece años después alguien más se atreve a cuestionar la culpabilidad de Jamal Zougam







A 13 años de la masacre continúa la mentira. La gran mentira. La mentira más grande jamás contada. Un día se sabrá por qué ocurrió esta atrocidad, pero muchos sabemos ya a quienes benefició y cómo se la trabajaron para que así fuera. Lo malo es que nos cogerá muy mayores o demasiado jóvenes para castigar como corresponde a los asesinos.


martes, 28 de febrero de 2017





"También fui al Rijksmuseum y allí encontré 'La lechera' de Vermeer.
El embrujo de La lechera radica en la luz. Expertos y críticos han escrito textos muy sugerentes sobre la naturaleza de esa luminosidad, pero la última conclusión es siempre un interrogante. Es lo que llaman el misterio de Vermeer. Antes de ir a parar al Rijksmuseum, tuvo varios propietarios. En 1798 fue vendido por un tal Jan Jacob a un tal J. Spaan por un precio de 1 500 florines. En el inventario se hace la siguiente observación: "La luz, entrando por una ventana en el lateral, da una impresión milagrosamente natural".
Ante esa pintura, yo tengo tres años. Conozco a aquella mujer. Sé la respuesta al enigma de la luz.

Hace siglos, madre, en Delft, ¿recuerdas?,
tú vertías la jarra en casa de Johannes
Vermeer; el pintor, el marido de Catharina Bolnes,
hija de la señora María Thins, aquella estirada,
que tenía otro hijo medio loco,
Willem, si mal no recuerdo,
el que deshonró a la pobre Mary Gerrits,
la criada que ahora abre la puerta
para que entres tú, madre,
y te acerques a la mesa del rincón
y con la jarra derrames mariposas de luz
que el ganado de los tuyos apacentó
en los verdes y sombríos tapices de Delft.
La misma que yo soñé en el Rijksmuseum,
Johannes Vermeer encalará con leche
esas paredes, el latón, el cesto, el pan,
tus brazos,
aunque en la ficción del cuadro
la fuente luminosa es la ventana.
La luz de Vermeer, ese enigma de siglos,
esa claridad inefable sacudida de las manos de Dios,
leche por ti ordeñada en el establo oscuro,
a la hora de los murciélagos.

Cuando le di a leer el poema a mi madre..."




(Fragmento del cuento "La lechera de Vermeer", del libro "¿Qué me quieres, amor?". MANUEL RIVAS)


domingo, 5 de febrero de 2017




Sones de verano para un día de invierno. O de otoño tardío. La lluvia es una tristeza líquida mojando las calles vacías. ¡Jopetas, qué día llevo! Creo que estos chavales australianos sabrán qué hacer conmigo. De momento ya vislumbro esas montañas de agua en cuyas estribaciones esquía una figura de neopreno. Respiro profundamente. Me sumerjo en la escena y respiro verano. Yo también me lleno de espuma y resbalo, resbalo, resbalo indefinidamente. Lo han hecho. Me han conseguido una traslación, como suele decirse, en el tiempo y en el espacio. Tiene bemoles el asunto este de la sugestión...


domingo, 29 de enero de 2017



Escucho. Me dejo llevar. Los viejos amigos, ya se sabe, nos llaman a gritos cuando ya no los frecuentamos tanto. Tanto, a estas alturas de la vida, es poco menos que casi nada. Una pena. Sí. La vida nos va presentando otras prioridades no elegidas. (Acabo de cometer un pleonasmo. Una redundancia. Naturalmente, para los que no militamos en el optimismo.) Las prioridades no elegidas son esos acontecimientos desagradables que te obligan a centrar la mirada en el ombligo. A vigilarte con los cinco sentidos, a tu persona y su entorno, a cuanto pudiera -y porque ya lo ha hecho- depararte un disgusto. Somos los escamados. Los que han aprendido de una vez por todas que lo que tienes es nada, aunque parezca lo contrario. Después de todo, la vida es una mesa de póquer, en donde vamos ganando o perdiendo pequeñas manos. La carta más alta nunca es la nuestra. Perderemos definitivamente, pero entretanto el juego está en ir saliendo adelante, y cuando varias manos nos hayan fallado, entonces y solo entonces es cuando empezamos a pensar en esa fatídica Carta Alta que nos hundirá en la miseria. 

Rod Stewart es estupendo. Casi lo había olvidado. Menos mal que la nostalgia es una herramienta fantástica. Lástima que empecemos a manejarla tan tarde. En fin, que no pasa nada, que todo está pensado en nuestro mundo. Basta con dejarle envejecer, y nos hará sabios y hasta metafísicos. Que muy bien pudiera ser la misma cosa, con lo cual ya estaría de nuevo dándole al pleonasmo y/o la redundancia. O sea, repitiendo conceptos. Qué latazo...



sábado, 14 de enero de 2017




De pronto me acuerdo de los viejos amigos. Me estoy enganchando a la nostalgia. Siempre fui un tanto adictiva. ¿Y qué se puede hacer? A los veinte años es un peligro mortal porque por esa puerta falsa, o no tanto, se pueden colar nuestros peores enemigos. A mi edad -y soy aun tan joven-, a mi edad verdadera, esa que transcurre por dentro y que por fuera también está francamente bien, ya no hay riesgos. Bueno, apenas, lo cual ya de por sí es una fiesta para los sentidos amén de los órganos al uso. Divago. Sí. ¿Y qué? Se pasa estupendamente divagando, que no es otra cosa que juguetear con las palabras y soltarle la brida al pensamiento. Mi nostalgia es, hoy, este añejo cantamañanas en el mejor sentido de los sentidos. O sea, en el lírico. Un placer acercármelo al café sentándolo en mi sobremesa. Un placer recordar su voz atronando la madruga de una discoteca. Cuánta rabia. Cuánta desbordada pasión. Pero a finales de los sesenta quién no se dejaba raptar por este tío de voz de león acatarrado... Teníamos tanta hambre de sangre y furia, tantas ganas de movernos solos en medio de una pista abarrotada de individualidades. Era como una metáfora de la libertad que soñábamos sin saberlo. El cuerpo, ya se sabe, reclama como el mar sus espacios. Y luego, qué narices, que es que con el Cocker empezamos a descubrirnos entre el humo y -luego lo supimos los más inocentes- otras cosillas nada etéreas aunque al final llevaran al éter. Todo pasó. Nos quedan estas difuminadas y melancólicas alegrías. Menos es nada.




martes, 10 de enero de 2017





Un día desagradable. O poco amable. Espantable en todo caso. La lluvia -yo quería ver llover, y con qué ganas- ha llegado, pero esta agua horizontal que el viento nos empuja no tiene nada de apetecible. No es mi lluvia. A mí me gusta mansa, vertical, apenas un roce en la tela del paraguas. Un susurro en los oídos. Esto no. Esto es una gamberrada de lo cielos.

(Voy 'plegando'. Recojo libros y cacharros. Con cuidado porque he tenido manicura. Pero soy tan torpe... Seguro que me hago un desconchado.)

De este poemario de Seferis extraigo los versos que van a servir de colofón a la jornada. Algo hermoso contra este horror de día:






Flores de la roca

Flores de la roca frente al verde mar, 
vetas que me evocan otros amores, 
bruñidas por la lentitud de la llovizna, 
flores de la roca, semblantes 
que llegaron cuando nadie hablaba y que me hablaron
cuando me dejaron tocarlas después del silencio 
entre los pinos, las adelfas y los plátanos.

(De "Poesía completa")






viernes, 6 de enero de 2017

“Sí, la infancia es más larga que la vida. Quizá es una frase un poquito extraña, pero quien entiende, entiende." (Ana María Matute contra el tiempo. Entrevista de Juan Cruz, El País, 1/8/2014)










Hace el mismo frío de ayer. Ayer tenía cosas que hacer, y salí, salí a ver el frío; disfruté como una cría de las pequeñas puntadas que las agujas del aire daban en mi cara.

Hoy me quedo en casa, debajo de las mantas y encima de este libro rescatado de mis años en Mataró y que conservo entre algodones. 'Paraíso inhabitado' me devolvió entonces a esa infancia en que somos felices, desgraciados y maravillosamente absurdos, las tres cosas a la vez y todas con causa porque la niñez es así de radical. No se le puede pedir más a un libro. Tal vez de todo lo que he leído sea este tipo de literatura la que más me reconforta, porque me conecta con ese irreductible pasado en donde sigo existiendo en calcetines, ajena al mundo, dueña y señora del paraíso que me hice a medida. 

En una mañana de Reyes como esta mi regalo será releer esa crónica de la imaginación y la fantasía. Nada más apropiado. Nada más tranquilizador.











http://cultura.elpais.com/cultura/2014/07/31/babelia/1406823127_174736.html








miércoles, 4 de enero de 2017





Frente al desgarro brutal que Mercury evidenció en su impresionante 'Que el espectáculo continúe' se sitúa esta delicada y bellísima canción que George Michael dedicaba en 1996 a Anselmo Feleppo, su amante brasileño muerto a causa del sida. Siempre que la escucho me emociona profundamente. Más la música que la letra, que también se las trae la letra. Más, mucho más por el timbre tierno y vulnerable de su intérprete.

En una sobremesa fría y turbia de los primeros días de enero, escuchar esto supone una suerte de valentía. No es fácil, a poca sensibilidad que tengamos, no reconocernos por alguna pérdida definitiva y elemental en esta oración en carne viva.