viernes, 28 de octubre de 2016




          CAE LA NIEVE
Cae y cae la nieve.
Hacia las estrellitas blancas
Que la tormenta lleva aquí y allá, se extienden
Las flores del geranio en la ventana.
Cae la nieve y todo se extravía,
Todo levanta vuelo,
La curva de la esquina,
Una escalera de peldaños negros.
Cae y cae la nieve. No parecen
Copos, sino que sobre los remiendos
De una capa a la tierra descendiese
Lentamente la cúpula del cielo.
Como si con los gestos de algún extravagante,
Desde el piso de arriba,
Sigiloso, jugando a la escondida
Bajara el cielo desde la buhardilla.
Porque la vida no espera. Un instante,
Y ya es la víspera de Nochebuena.
Luego, un breve paréntesis, y observa:
El año nuevo que de pronto llega.
Cae la nieve, densa, densa,
¿Y con su andar, sobre sus huellas,
Al mismo ritmo, con esa indolencia
con la misma prisa con que nieva
Es el tiempo que vuela?
¿Tal vez un año a otro año sobreviene
Como cae la nieve
O como las palabras de un poema?
Cae y cae la nieve,
Cae la nieve y todo se extravía,
El peatón que encanece,
Las plantas sorprendidas,
La curva de una esquina.




lunes, 24 de octubre de 2016


"Otoño, buen amigo, | temblor como en suspenso por las ramas desnudas, | más altas, más delgadas, | más últimas y a punto de lograr lo continuo, | ¡acógeme, ya extraigo | del licor turbulento de mi vida ese azúcar, | quizá melancolía, | como si recordara que yo soy más antiguo | que todo cuanto puedo decir. Y así sonrío." (Otoño. Canto en lo mío. GABRIEL CELAYA)




   Una paella y Debussy. Me queda algo prosaico, lo sé, pero es la estricta verdad de este mediodía que ya va muy escorado hacia la tarde. Mientras las saboreo (la paella y la Suite), recuerdo de Celaya esos versos de otoño que él encendía tan fogosamente en el último tramo de su existencia y me siguen pareciendo mentira tanta fuerza visual, tanta energía, tanto amor -ese amor último que solo nos inspira la tierra- desatado, pero así era el hombre y así me veo también aunque sea muchísimo más joven y haya sido apenas zaherida por los vientos de la vida.
   Mi vida es, como todas las vidas, un libro entreabierto que únicamente se abre del todo en los últimos capítulos. Leo por fin. Me leo todos los días sin necesidad de buscarme los ojos en el espejo. Entiendo ahora ese rictus, ese brillo apagado que trasciende la mirada, el cansancio en la sonrisa, la risa que sube perezosa en la garganta. Lo entiendo casi todo porque el otoño (ése y el mío), es buen amigo, considerado y veraz, que no nos miente cuando nos desvela lo que somos y seremos, pero que nos promete gozos tranquilos por los nuevos caminos, por las nuevas esencias. Al fin y al cabo, no es tan grave la vejez como imaginábamos.




domingo, 16 de octubre de 2016

Segundo cafecito de la sobremesa. Qué bueno... Mientras lo saboreo, rememoro una conversación habida esta mañana con una exalumna y sin embargo amiga. Hablábamos de cultura general, concretamente de gramática. Y preciso: de la 'gramática' que políticos de tres al cuarto, políticos cobardes y otros asimilados de la pasta gansa perpetran en aras de unos espurios intereses políticos. Le he dicho: te mandaré un pequeño tesoro. Y dicho y hecho, se lo he puesto en su página porque he perdido su correo (últimamente hago cosas así). Antes -cómo sustraerse a la tentación- he vuelto a leerlo y me ha gustado mucho más que la primera vez. Por eso lo recoloco aquí. Por eso y porque constato que día a día estos politicastros nos están ganando la batalla.

Dicho esto, la carta que abajo inserto es más que dudosa en cuanto a su autoría y, desde luego, absolutamente errónea en lo que respecta al verbo *ser. De hecho, el único participio que tienen los verbos españoles es el perfecto. En el caso de ser, sido. Además, las lenguas cambian, evolucionan, así, en oficios y profesiones en cuanto aparecen mujeres suele haber femenino para su dedicación. Acudamos al diccionario.







Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 60 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

En Jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:
la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña".

Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba "Semillitas", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias; no teníamos Educación Física.

En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.

En Bachillerato, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía. Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda... Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.

Y... vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante", y el de existir, "existente".

*¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene identidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "ente".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice"estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”...

Y ahora, la pregunta: ¿nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Les propongo que pasen el mensaje a sus amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Porque no es lo mismo tener "UN CARGO PÚBLICO" que ser "UNA CARGA PÚBLICA.




viernes, 14 de octubre de 2016


"Es un disparate absoluto. Creía que era una broma, una inocentada. No puedo dar crédito a cómo se ha desacreditado la Academia", ha dicho el poeta, que ha enfatizado que Dylan "es un cantautor maravilloso pero no resistiría", en su opinión, la prueba de publicar las letras como poemas. "Tener un Nobel desde hoy es un auténtico demérito", ha dicho recordando a Borges, que nunca recibió el premio. LUIS ALBERTO DE CUENCA










¿Quo vadis, Nobel? La respuesta está en el viento. Después de esto ya no podrás salir a flote en tu vida.

Dylan es bueno, incluso buenísimo, pero es un dios menor si extrapolamos la letra de sus canciones, por cierto, con frecuencia un galimatías, una abstracción de algo. Me gusta para escucharlo -y no siempre, ¿eh?, no siempre-, pero creer que hizo literatura, literatura de altura en sus letras... En fin, que la Academia ha vuelto a hacer una de las suyas. 

Entretanto, *Borges sigue a la espera. Por ejemplo.






martes, 11 de octubre de 2016




Agurra, Joshe Mari, agurra...


No era un amigo de esos que frecuentamos regularmente. Era más bien un amigo-vecino del pueblo (y últimamente del barrio) de toda la vida. Era, lo fue, además, en lo profesional un gestor magnífico, todo un señor a quien le bastaba un leve parpadeo del cliente para que se lanzase a solucionar cualquier problema. Hace muy poco vino a saludarme en nuestra calle. Me habló de mi pelo, qué bien estás, chica, qué bonito, y yo le expliqué el porqué de tanta guapura capilar. Nos reímos mucho. Él, comprensivamente. Yo, porque necesidad obliga. Llegó uno de sus nietos y nos despedimos como siempre con un beso cariñoso y un 'gero arte'. 

Hace unos momentos me ha llegado la noticia, y ese hasta luego se ha convertido en un desolado hasta nunca. Se ha ido. Ya no está. No volveré a encontrármelo, alegre y sonriente, por las calles de Rentería. Ya no. Cuando un amigo se va queda un espacio vacío que nada puede llenar.







domingo, 9 de octubre de 2016


Un día que ha tenido de todo. La primera parte, tragicómica a más no poder. La segunda, pura delicia porque he estado comiendo con unos amigos en un restaurante estupendo del barrio de Ereñozu en Hernani y después, a modo de larga sobremesa, nos hemos ido a tomar unos 'cacharros' a Guetaria, la patria chica de Juan Sebastián Elkano. El regreso por la carretera de la costa no ha podido ser más sugestivo. Un mar en calma, oscuro y chispeante, nos ha venido escoltando hasta Orio. A la altura de Donosti, desde la variante se divisaban, ya casi nocturnos, el monte Igueldo y el monte Urgull.

(Ahora un vasito de leche con miel y a descansar.)








viernes, 7 de octubre de 2016





Estrenamos fiesta autonómica para conmemorar el 80 aniversario de la constitución en Gernika del primer Ejecutivo vasco. Pues vale. Yo, encantada de la vida. Pero me quedaré en casa descansando de una suerte de maratón que me hice ayer. Me esperan un par de libros muy antiguos, libros que leí en otras vidas y cuyo recuerdo no me abandona. Pero el tiempo, ya se sabe, es una goma de borrar, ya natural, ya selectiva, en este caso lo primero, y a veces conviene reescribir sobre el olvido. Esto es muy bueno, muy regenerador, y ayuda a sobrevivir en el devastado día a día. Releer un libro viejo amigo nos devuelve a un tiempo de ternura e inocencia sublime. Nos limpia y nos da esplendor. Aquellos que fuimos cuando aprendíamos la vida a golpe de palotes suelen esperarnos agazapados entre esas páginas. Yo no pierdo ocasión de recobrarme; me complace recuperar, aunque sea de una manera desleída y floja, a aquel ser pequeñito y alegre que cada mañana abría confiadamente su ventana y su libro. Ya me he cepillado Edad prohibida, La Madonna de la Siete Lunas, La colmena, El filo de la navaja, Rebeca, Los enanos, Pequeño teatro... Yo qué sé. No acabaría.
Ahora, en cuanto se apacigüe mi hambre de retrospección, llamaré a los amiguetes frecuentados en los setenta y ochenta, por ejemplo, la Ernaux o la Duras, el Prévert o el Proust. Necesito emplastos. Toda clase de placebos que me distraigan de este dichoso escepticismo que me amenaza cada día.
No es nada agradable contemplar el mundo ahora. Todo pasa sin que parezca que pasa. Pero está pasando. Sobre todo pasa que cada vez hay más gente idiotizada por los idiotas, y lo peor es que se comportan como sus mentores. Me resulta difícil aguantarlo. Pero me aguanto porque no hay alternativas. O eso por doloroso que sea, o la marginación social. Soy práctica. No me resigno, no me pliego, no me rendiré nunca, pero como no quiero morirme de soledad, me tomo la realidad como quien se toma una desagradable pero necesaria pastilla.






-----------------------
Sitio de la imagen: http://readingandart.blogspot.com.es/…/guillermo-marti-ceba…

lunes, 3 de octubre de 2016






Esplendor en los cielos, aire de cristal, ya era mayor la mañana y, sin embargo, flotaba sobre la ciudad un silencio raro, inédito, un callar de las cosas que invitaba a levantar los ojos hacia el azul para escrutarlo, para buscar en él la fuente de tanto abandono.
El verano se va, has pensado, se va y deja un rastro de luminosa ceniza; la gente a tu alrededor es como tú, lo mismo que tú tranquila figura deambulando por las esquinas, pasajera sombra de la vida, de este instante y, sobre todo, de sí misma. Te has acercado a la blanca baranda. Te acodas en ella y dejas colgar tus manos indolentes y vacías sobre la playa. ¿Y ahora qué?, te has preguntado, ya la tienes delante y te observa, espera que le digas algo y a ti ya no te quedan palabras. Huyendo de ella, tu mirada ha volado a Urgull. A ver qué pasa. 
Pero ese monte... No quiero pensar. Solo contemplarlo. La luz azul que lo nimba se me antoja oscura, sin duda por efecto del mar algo revuelto. ¿Quién fue? ¿Quién la llamó oscura luz atlántica? Ahora lo recuerdo. Fue Chillida en un poema o en una entrevista, no sé, pero fue él, de palabra o escultura fue él.
Y te vuelves de nuevo hacia la isla, también ella es oscura en medio de la bahía. Te alejas poco a poco, no miras atrás, últimamente apenas lo haces, y al cruzar entre los tamarindos has experimentado un vacilante bienestar.





-----------------------------
Fotografía de Alberto Schommer. Azul y Verde.
http://www.argindar.com/arg…/alberto-schommer-azul-y-verde/…