jueves, 28 de enero de 2016





"Concebimos al tiempo como un continuo transcurrir, un perpetuo ir hacia el futuro; si el futuro se cierra, el tiempo se detiene. Idea insoportable e intolerable, pues contiene una doble abominación: ofende nuestra sensibilidad moral al burlarse de nuestras esperanzas en la perfectibilidad de la especie, ofende nuestra razón al negar nuestras creencias acerca de la evolución y el progreso. En el mundo de Dante la perfección es sinónimo de realidad consumada, asentada en su ser. Sustraída al tiempo cambiante y finito de la historia, cada cosa es lo que es por los siglos de los siglos. Presente eterno que nos parece impensable e imposible: el presente es, por definición, lo instantáneo y lo instantáneo es la forma más pura, intensa e inmediata del tiempo. Si la intensidad del instante se vuelve duración fija, estamos ante una imposibilidad lógica que es también una pesadilla."















(«Los hijos del limo. Del romanticismo a la vanguardia»; Barcelona: Seix Barral, 1987 [1974], página 45).
Fuente: https://www.facebook.com/colegioabiertodefilosofia/?fref=nf

lunes, 25 de enero de 2016








"...La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje
los objetos que duermen en la playa..."

José Hierro
(España, 1922 - 2002)
















lunes, 18 de enero de 2016



Esta tarde no demasiado desapacible en lo atmosférico pero sí abrumadoramente en lo político, he comenzado la lectura de la novela póstuma, o, mejor, testamento, de Pío Baroja aparecida recientemente. El escritor revive en ella sus comienzos de la Guerra Civil española, con su detención, huida a Francia y ese propósito de viajar a América. Con esta novela termina su trilogía sobre la Guerra Civil, titulada Las saturnales y que comprende El cantor vagabundo (1950) y Miserias de la guerra (2006). De su introducción Unas notas sobre Pío Baroja y la Guerra civil, de José-Carlos Mainer, extraigo este párrafo tan terriblemente actual. Comenta una carta de Antonio Machado, a la sazón en Barcelona, dirigida al escritor, y dice Mainer:






"Sin duda Baroja no recibió aquella misiva en su Casillero del Colegio de España (París). Y ni siquiera la buena fe de su amigo [Machado] podía sostener que Baroja llegara a escribir con el convencimiento y la dolorida imparcialidad de Galdós unos "Episodios nacionales" de la guerra civil. Es cierto que, desde 1900, había sido el insomne testigo de la vida de su país, pero siempre vista desde el interior de una clase media intelectual, laica, descontenta y radical, que era la suya. Entre 1930 y 1936, Baroja ya había advertido con alarma que aquel grupo social tenía poco que hacer frente a los políticos profesionales y los periodistas atrevidos; nunca le habían gustado los socialistas, y menos todavía los comunistas; su simpatía por los anarquistas fue muy superficial y literaria y, aunque en 1920 había militado en el radicalismo republicano, lo abandonó enseguida. En la trilogía de novelas La selva oscura (1931-1932) mostró su poco aprecio por las conspiraciones contra la monarquía alfonsina (que Baroja también aborrecía), su aprensión ante el ascendiente del fanatismo y su preocupación por la doble destrucción del liberalismo progresista y de la cultura tradicional, desplazados por la prensa de combate, las vociferantes emisoras de radio y la omnipresente politización de la vida (consignó esa nostalgia en un precioso libro Vitrina pintoresca, 1935, que fue un réquiem emocionado por la España popular que había conocido a principio de siglo."





Más información: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/10/28/actualidad/1446058011_149770.html

viernes, 15 de enero de 2016

































"Sonríe mientras duermes, alma mía.
Sonríe, alma mía, ¡será día!" 
(Magnificat, FERNANDO PESSOA)



Recuerdo haber sentido, de pronto, el peso de los años,
un día,
una tarde a eso de las ocho.

Recuerdo que cantaba un pájaro entre los árboles
mientras la luz desfallecía.

Recuerdo el peso de la vida
sobre mis hombros desprevenidos.
Qué cansancio.
Y qué dolor. También ese dolor
de ocaso, tan nuevo y tan extrañamente amigo.

Recuerdo haber pensado 
sin darme cuenta, sin ruido, sin palabras,
solo un vaho de la idea para hacerme notar
que seguía milagrosamente viva
en esa hora absurda
esa tarde,
ese día,
y con toda esa carga encima.

Recuerdo haberme visto agradecida.
Me recuerdo contenta en medio de las sombras.
Despierta en medio de este sueño que es la vida.






Mertxe Carneiro Bello

lunes, 4 de enero de 2016








Blues del Banco Mundial

Trabajo para el banco mundial, sí, sí,
Mi sueldo eran cien mil de los verdes.
Conozco mi economía Harvard mejor que tú

Nadie sabe que yo hago grandes planes,
A los líderes de Madagascar les enseño a bailar,
a leer estadísticas y usar calzoncillos a rayas.

Las estadísticas emocionales no son mi trabajo,
Hechos y números, no soy un atorrante
pero silvicultura y agricultura son un gran error.

Este es nuestro plan para estabilizar tu moneda:
Comercio internacional ahora o después,
Sigue nuestro consejo, lo agradecerás a tu creador.

¿Qué tienes para exportar, qué materias primas?
Monocultura, diamantes, café, cereales...
Véndelos en el mercado a las Multinacionales Imperiales.

Te prestaremos dinero para aumentar tu producción,
Páganos un interés anual, para tu propia seguridad
ajústate el cinturón, no pondremos objeciones.


Tira unos cuantos pequeños principios mínimos,
el servicio de la deuda-pago vuelve invencible el trato.
Hay que poner dólares, pero tu moneda es canjeable.

Pon a la gente a trabajar la tierra del mercado mundial,
tala todos los bosques, tendrás dinero líquido
o superautopistas rentables en lugar de selvas tropicales.

Con granjas agropecuarias puedes exportar carne.
Recorta servicios sociales y la ayuda a los pobres.
Afligida, la gente de la selva emigra a las ciudades

Ajústate el cinturón vamos a dar un paseo por la costa.
La producción aumenta, los precios siguen bajando,
Madera en pasta, carne en hamburguesa, café patas abajo.

Aumenta la producción, paga tu deuda al Banco Mundial,
Al menos los intereses si es todo lo que puedes conseguir.
Despuebla el Amazonas, no nos has pagado todavía.

En una década devolverás todo el dinero
como servicio de la deuda, porque lo principal, ¡ay!
Te prestaremos más, pero no vendas caballos.

Medidas de austeridad, sueldos más bajos,
Las aguas negras de la urbe son un terreno carnal
Los autobuses acaban arruinados en los lindes de la ciudad,

corales y peces muertos, residuos de las fábricas,
Los indígenas le tomaron el gusto al dólar yanki.
Fondos de la banca suiza para dictadores en desgracia.


La fauna muerta por la deuda de Costa Rica.
Flora desconocida en la desembocadura del Boca Chica.
Aves del ecuador, ¿enfermas por los escapes tóxicos?

Disturbios por las bolsas de arroz extranjero.
Arma a tu ejército de chicos con gases norteamericanos,
Pide dinero prestado para tu carrera de armas propias.

Familias trasladadas de las tierras fértiles a la selva,
La gente de la selva en chozas al abrigo de turistas,
¿bancarrota de divisas para los puristas del libre mercado?

Me acabo de retirar de mi empleo después de 20 años
en el Banco Mundial Central; con la banda del dinero
asisto a las reuniones de AA, no quiero morir idiota.

Trabajé en Africa, las Américas, Vietnam,
Bangkok; también con los grandes del Banco Mundial.
Ahora estoy retirado, y me importa un cuerno.

Camino por las calles de Washington solo, de noche.
El trabajo que hice, ¿estuvo mal o bien?
¿Se cometieron graves errores sin que se vieran?

No era el trabajo de un burócrata como yo
comprobar el impacto de la política del Banco Mundial
cuando la deuda daba frutos en el árbol del dinero mundial.

                                          Febrero de 1997


allen ginsberg



Versión de Ana Becciu
De "Muerte y fama" Editorial Lumen, S.A. 2000

Fuente: http://amediavoz.com/ginsberg.htm#Blues del Banco Mundial

domingo, 3 de enero de 2016





    Vuelvo a casita cansada y hambrienta. Saqueo el frigo. Vaya, unos langostinos supervivientes de estos días... ¡Ahí va!... ¿y estas lonchas del mejor jamón de bellota que me han regalado anteayer y que intentan pasar desapercibidas agazapándose detrás del pan Bimbo? Echo el guante a los unos y a las otras, me hago un ecléctico apaño, y pa'dentro. Ahora el café y la musiquita y el vacile epistolar.
    Tenemos un día muy fresco y húmedo. Esta noche ha llovido miserablemente, o sea, como la subida de las pensiones, un 0,25 % y vamos que chutamos. Durante el paseo, pinteaba entre rachita y rachita de viento y la poca gente que nos cruzábamos caminaba rápido y con los hombros encogidos. Pero no hacía frío, ¿qué son 15º en un principio de invierno?; además, que si se acompañan con un buen caldo y un hermoso pincho más el cortadito hasta puede parecer que estamos en marzo. Para mí esa ha sido la impresión. No hemos ido muy lejos, apenas tres kilómetros bajo los árboles, charlando de esto y de aquello.
    El cine, temazo donde los haya, nos ha llevado a recordar aquella peli que convulsionó nuestras recién estrenadas hormonas adolescentes. "Al di la" (Más allá). Nada menos. Nada más perturbador. En 1961 habíamos escuchado la canción homónima de Emilio Pericoli, cantada por Emilio Pericoli en el Festival de San Remo, y ya nos había subido horrores la temperatura interna. Naturalmente, tenía que hacerse una película, y, amén del Emilio Pericoli, con los actores juveniles de moda: la guapísima Suzanne Pleshette y el increíblemente perfecto Troy Donahue. Puedo decir, naturalmente a título personal, que lo mejor de todo eran, precisamente, la canción y el galán. No sé cuánto tiempo estuve soñando con él. Tenía sus fotos por todas las paredes, en las 'pastas' de los libros, entre las hojas de libros y cuadernos, incluso se me coló una en aquel examen que entregué a mi profe de contabilidad. Desde entonces, no recuerdo haberme enganchado de nadie hasta aquellos extremos.
    Pues, nada, que me la voy escuchando por tercera vez mientras dejo que el Troy vuelva a clavar en mi pupila su ya inocua pupila azul. 



sábado, 2 de enero de 2016









    Aprovecho este mísero resquicio que me concede la fibra óptica (que dice MOVISTAR que me ha instalado) para traerme la marcha-subidón en honor del general Radetzky y felicitar así de estruendosa y formalmente el nuevo año a todo quisque que pase por aquí.

    Aunque, a nada que se piense, más bien debiéramos felicitarnos por haber superado el 2015. Y ya no digo los anteriores.

    En fin, hermanitos, que ánimo y a este otro toro que ya viene derrotando lo suyo.