sábado, 31 de diciembre de 2016

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"Año nuevo, vida nueva . | (¡Qué tópico más sano!)".
(De Año nuevo. GLORIA FUERTES)






Fresquillo...

Dicen las meteós que 3º en Donostia y Errenteria. San Sebastián y Rentería comparten, oh maravilla, 7 km por medio, la misma temperatura e idéntico cielo plagadito de nubes glaucas, como muy sucias, de ese color verdoso que evoca fluidos humanos desagradables a más no poder.

Me tomo mi primer café con este chico de siempre que se nos ha largado para ídem. Buena marcha en esta hora imprecisa en la que me propongo tren de lavado, paseo y más café. Será la última mañana de un año adverso, casi apocalíptico. A medida que vayan pasando las horas que me separan del siguiente no me cansaré de maldecirlo. Ya sé que este tipo de cosas evidencian ese poso indestructible de la superstición que se agarra como una lapa a las paredes de nuestro inconsciente colectivo. Que haya pasado un año y comencemos el siguiente deseándonos suerte y otras pijotadas al uso viene de ahí, de ese primitivismo que no habitará a todo lo largo y ancho de nuetra existencia, cualquiera que sea nuestro tiempo y lugar. Maldecir los días que nos fastidiaron y pedir que los venideros nos sean más amables por el mero hecho de cambiar de hoja en el calendario es una majadería de tamaño natural. Pero, bueno, al menos nos quedaremos más a gusto en el desiderátum. El alma ancestral también tiene que tener sus momentos 'de luxe'.



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