sábado, 26 de noviembre de 2016






Durante unos años fue nuestro faro de libertades. O eso creímos entonces, jóvenes e indocumentados como García Márquez nos retrató, seguramente con toda las razones asistiéndonos. Después la vida es implacable. Ruedan los acontecimientos y se manifiestan las amargas e insoslayables verdades. Para aquellos que tenemos la incómoda costumbre de crecer y pensar, la revolución que se inicia en 1956 con el yate Granma cruzando el amanecer y la frontera para llevar la lucha a la isla de Cuba fue un más de lo mismo agravado por las formas de una dictadura atroz.

Fidel Castro no era comunista, ni siquiera socialista. A saber lo que fue, pero al poco tiempo necesitó de padrinos, y ahí estaba Khruschev, el del zapato, el zafio más zafio de todos los zafios, el mismo que desde las playas de la isla estuvo a punto de organizarnos una fiesta nuclear de esas que acaban con el mundo desintegrado. 

Pues ya la ha palmado este barbudo que vivió echándole la culpa a todo quisqui de los males que aquejaban a Cuba. 'Patria o muerte' era su divisa, y así les fue y les va a los cubanos. En fin, que 'c'est la vie' y que un ser humano, otro más, se ha largado por donde vino. Descanse en paz.

Descanse sobre todo Cuba. 





http://www.14ymedio.com/nacional/Muerte_de_Fidel_Castro-La_Habana_0_2115988388.html






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