domingo, 9 de octubre de 2016


Un día que ha tenido de todo. La primera parte, tragicómica a más no poder. La segunda, pura delicia porque he estado comiendo con unos amigos en un restaurante estupendo del barrio de Ereñozu en Hernani y después, a modo de larga sobremesa, nos hemos ido a tomar unos 'cacharros' a Guetaria, la patria chica de Juan Sebastián Elkano. El regreso por la carretera de la costa no ha podido ser más sugestivo. Un mar en calma, oscuro y chispeante, nos ha venido escoltando hasta Orio. A la altura de Donosti, desde la variante se divisaban, ya casi nocturnos, el monte Igueldo y el monte Urgull.

(Ahora un vasito de leche con miel y a descansar.)








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