martes, 13 de septiembre de 2016




    Sobremesa tardía tras una mañana de aire caliente y cernida de nubes alocadas. He hecho alguna que otra cosilla pero, fundamentalmente, he hecho aguas. No de esas. Aguas que, una vez alzadas en el horizonte, vienen mansamente a derrumbarse en las arenas. Sumisión. Es sumisión a lo intangible. En realidad, es cansancio. Nunca pensé que llegaría tan pronto, aunque, la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, en mi ADN ya estaba inscrito ese sentimiento. Ahora se hace visible, eso es todo.
    He aprendido cosas: me paso el día tirando la toalla porque esgrimirla solo lleva a agotarse. Soy práctica. La tiro lo más lejos que puedo, respiro hondamente y luego me hecho la siesta que premie con creces mis flojeras. Puro anacoluto a fin de cuentas. Y vuelta la burra al trigo porque no hay otra. Tal vez esto es la vida por mucho que queramos lo contrario: ir y venir por circunstancias predeterminadas. Ya he acabado con el oleaje de la Woolf. Casi me han arrastrado sus olas, tal es el poder de su pensamiento hecho palabra y ahora me quedo con su pasión -y obsesión- por el agua. No es tranquilizador este pasaje, pero es tan bello en su cruda metáfora que no puedo resistirme a traerlo aquí:




Las rocas se desvanecen. Innumerables y pequeñas olas grises se extienden delante de nosotros. Ya no toco nada; no veo nada. Podríamos caer y reposar sobre las olas. El mar golpeará en mis oídos. Los pétalos blancos se obscurecerán al contacto del agua marina. Flotarán por un instante y después se hundirán. Seré arrollada por una ola. Otra me llevará sobre sus hombros. Todo se derrumba en una catarata gigantesca en la que me siento disolver...


    (Otro café...)

2 comentarios:

María Socorro Luis dijo...


Buenas noches, Mertxe.

Estremecedor el pensamiento de la Woolf.

Cansancio parece que sea la palabra del momento. Mi hija está cansada, mis hijos dicen estar cansados, yo estoy cansada... Uno de ellos dijo que parece que han puesto algo en el aire que respiramos... Y es que es un verano agotador.

Tú cuídate, ya está pasando.

Mañana si puedo te mando correo. Y espero que pronto podamos vernos y hacer planes.

Besos

Mertxe dijo...

Cansancio, sí. Mucho, pero ya nada tiene que ver con aquel. Pasando... Ojalá. Pronto nos veremos, entretanto un abrazo como a anticipo.