sábado, 26 de marzo de 2016










    Esta mañana he vuelto a la calle para que mis piernas vayan recuperando su fuerza y sus ganas, y mi cabeza el frescor de antes. Nadie. Casi nadie por las calles. Apenas tres o cuatro personas cruzando la Viteri 'txiki', dos o tres en la alameda grande y Gemutxi y yo charlando a las puertas de la meca financiera que llamamos Kutxabank. Despoblada mañana de sábado de gloria, tan solo animada en las cercanías e interior de Niessen, pero no demasiado. Allí he hecho mis compras y luego, despacito, despacito, me he dirigido a mi otra meca, la de los cortados cremosos, el Juli; tampoco había gente, así que, tras echarme al coleto mi vicio, me he abierto discretamente rumbo a mi casita, algo cansada, algo aburrida, algo confusa, todavía débil. Tiempo. En la vida, para bien o para mal, todo es cuestión de tiempo. ¿O acaso no somos tiempo? Si levantamos una ceja, si parpadeamos, si hacemos un gesto, si esbozamos una sonrisa, si respiramos, incluso si permanecemos razonablemente inertes, la vida se nos va cayendo por el sumidero, irremediablemente irrecuperable, es nuestro destino perdernos poco a poco, silenciosamente, como si no fuera con nosotros la decadencia que gobierna los mundos.
    Escribo y leo todos los días. Trato de no malinterpretar lo que leo y, sobre todo, de no ser pesimista en lo que escribo. El pesimismo es un incordio que impide disfrutar del paisaje; y de esta consciencia que nos ha sido otorgada por la naturaleza (hasta ahí llego) para que lo disfrutemos. Pessoa decía en su 'Libro del desasosiego' que la vida era una posada en la que hay que quedarse hasta que llegue la diligencia del abismo. Pues bien, yo comparto absolutamente este pensamiento porque buscarse incomodidades mientras esperamos es una de las cosas más tontas en que podemos caer. No veo la posada como una prisión, la veo como un lugar de reposo en donde se puede salir al jardín a pasear, a cantar, a escuchar el viento entre los árboles y a pegar la hebra con los demás huéspedes. A vivir, en suma, cuanto podamos, lo mejor que podamos.



6 comentarios:

María Socorro Luis dijo...


Siempre un placer leerte, Mertxe, desde esta "posada" en pleno campo, viendo pasar la vida, lo mejor posible, como tú dices. Hasta que llegue "la diligencia del abismo"... o tal vez de las cumbres?...

Un abrazo

(leo algo sobre recuperando,,, has estado enferma?... estás bien?)

Mertxe dijo...

Sí, Soco. Te llamaría pero no sé si tiene cobertura...

María Socorro Luis dijo...


Mándame correo a socopoemas@terra.com

En el portatil, puedo leerlo

Mertxe dijo...

Te lo envié ayer.

María Socorro Luis dijo...

Sí, Mertxe, leído y contestado anoche.

(según consta en mi correo, enviada y recibida respuesta a las 23,42 h.)

Mertxe dijo...

Ok