sábado, 31 de diciembre de 2016

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"Año nuevo, vida nueva . | (¡Qué tópico más sano!)".
(De Año nuevo. GLORIA FUERTES)






Fresquillo...

Dicen las meteós que 3º en Donostia y Errenteria. San Sebastián y Rentería comparten, oh maravilla, 7 km por medio, la misma temperatura e idéntico cielo plagadito de nubes glaucas, como muy sucias, de ese color verdoso que evoca fluidos humanos desagradables a más no poder.

Me tomo mi primer café con este chico de siempre que se nos ha largado para ídem. Buena marcha en esta hora imprecisa en la que me propongo tren de lavado, paseo y más café. Será la última mañana de un año adverso, casi apocalíptico. A medida que vayan pasando las horas que me separan del siguiente no me cansaré de maldecirlo. Ya sé que este tipo de cosas evidencian ese poso indestructible de la superstición que se agarra como una lapa a las paredes de nuestro inconsciente colectivo. Que haya pasado un año y comencemos el siguiente deseándonos suerte y otras pijotadas al uso viene de ahí, de ese primitivismo que no habitará a todo lo largo y ancho de nuetra existencia, cualquiera que sea nuestro tiempo y lugar. Maldecir los días que nos fastidiaron y pedir que los venideros nos sean más amables por el mero hecho de cambiar de hoja en el calendario es una majadería de tamaño natural. Pero, bueno, al menos nos quedaremos más a gusto en el desiderátum. El alma ancestral también tiene que tener sus momentos 'de luxe'.



jueves, 29 de diciembre de 2016





¿El tiempo...? ¿Qué es el tiempo?
¿Existe acaso el tiempo? ¿No es un sueño
el tiempo? Si contigo me lo pregunto,
si contigo me miro en algún espejo
el tiempo nos devuelve la mirada,
y sentimos entonces el temblor de las piernas,
el cansancio, el peso de la vida.


El tiempo somos tú y yo, amor mío,
tú y yo por el paseo,
cogidos de la mano.

En silencio,
tú y yo existiendo en un sueño.

miércoles, 28 de diciembre de 2016



Hoy va de cuentos. Porque un cuento es la vida. Un relato corto. Un instante, o ni siquiera eso, en la historia del universo. Aquí, en esta mota de polvo azul perdida, insignificante, apenas nada, historias como la de esta pobre niña se suceden en el tiempo, son la esencia miserable de una humanidad que no acaba de cuajar. Tal vez no lo hará nunca porque somos, antes que humanos, naturaleza, y la naturaleza está muy lejos de ser amable. La supervivencia lo rige todo. Es la dictadura de la vida. Su razón. El bien y el mal son una pura entelequia, una metáfora de salvación, otra mentira que nos contamos para darle un sentido a lo que no es sino una manifestación más del latido brutal que cruza el cosmos.
"La pequeña cerillera" es, para mí, el mejor cuento de Andersen, el más cruel y, por eso mismo, el más tierno. La rusita del siglo antepasado es huérfana, está tan sola como puede estarlo un árbol en medio del campo desierto; tiene frío en el frío, hambre, y, sobre todo, tiene ganas de sentarse en cualquier esquina y esperar. Está tan cansada... Esperando, se le ocurre encender un fósforo de las cajas de fósforos que no ha conseguido vender. Qué calor... Siente el breve calor que la luz y la llama llevan a su rostro. Enciende otro. Y otro. Y otro. De pronto, una estrella deslumbrante cruza el cielo. Alguien acaba de morir, piensa, lo piensa porque su abuela le había dicho que, cuando esto ocurre, un alma ha llegado al Cielo. Dice el cuento que siguió encendiendo muchos más fósforos hasta que vio a su abuela tendiéndole la mano e invitándola a seguirla. Creo que, antes de que eso ocurriera, Anita, que así se llama esta pobre desgraciada, ya había alcanzado el Cielo. Exactamente cuando vio la estrella fugaz.
Yo también he alcanzado el cielo, con minúsculas, claro, porque para eso soy agnóstica y amante de las figuras retóricas, en este caso, de la metáfora. ¿Y por qué? Pues, naturalmente, por la emotiva historia y por Rachmaninov. ¿Cabe mejor felicidad?




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lunes, 26 de diciembre de 2016




Chapuza humana tecnológica o de la otra, atentado terrorista... Qué importa ya. Algo se ha llevado a 92 personas. Entre ellas 60 integrantes de los magníficos Coros del Ejército Ruso, que en su creación fueron los 'coros y danzas' del magnicida Stalin. En todo caso, realizaron el milagro de hacer olvidar a los soldados y al pueblo las atrocidades que estaban sucediendo. Hoy, ya en el siglo XXI, seguían en su 'apostolado' de la ataraxia. No hace ni un par de semanas que puse el video en donde se arrancaban con la jota aragonesa dedicada a España y sus 'rigiones'. Bravo por ellos porque nuevamente bordaron su interpretación.
No volverán; sin embargo, en esa cosa que se ha dado en llamar el intelecto colectivo (cajón de sastre en donde se archivan las emociones colectivas que son las suma de las emociones individuales) seguirán cantando y cantando inagotablemente. Estos Coros nos hicieron vibrar, tener escalofríos, llorar, reír. Ahora por lo visto tocaba llorar. Bien. Así funciona la vida. Hoy aquí y mañana de regreso al arjé a la espera de volver en forma de a saber qué cosas.
Para ellos y los que completaban el pasaje de ese maldito avión el deseo de que no hayan sufrido demasiado. 
до свидания, amigos, adiós o, quién sabe, hasta luego.




domingo, 25 de diciembre de 2016




Pedazo de balada. La había olvidado pero ayer, viendo Tu cara me suena, de la mano, o, mejor, laringe, de una de las concursantes volvió a mi cabeza. Me encanta y me entristece; me recuerda aquellas noches de principios de siglo escuchando a un Il Divo que me había recomendado mi querida Ate. Entonces, aun apreciando el valor de esta canción y a sus intérpretes, la puesta en escena, el excesivo lirismo, la reunión de tanto tenor me la hicieron abrumadora. No sé, no sé, creo que no me gustó tanto como descubrirla en esta mujer. Incluso en la citada concursante, Beatriz Luengo, magnífica ella de por sí, estupenda ayer en la versión de Regresa a mí.

Con mi café en una mano, la otra palmeando acompasadamente sobre la mesa camilla, me dejo llevar en estas primeras horas de la tarde que conducen a la Nochebuena. Vuelo un poco, nada espectacular, lo justo para acercarme con la emoción a todo aquello que ya no está, que se fue para siempre, que no volverá si no es en las oleadas de un recuerdo cada vez más desvaído. Estoy tranquila y hasta contenta. Sé lo que tuve y por qué lo tuve, y con eso me quedo. Me considero tan afortunada, estoy tan agradecida a la vida que hoy, ahora, en esta hora precisa, me parece que los paraísos prometidos que me pudieran aguardar no serán ni la mitad de hermosos que los que he perdido.




lunes, 19 de diciembre de 2016




Mañana de muchísimo andar. En principio. Después las cosas van por libre y el paseo, mi paseo, nada ha tenido que ver con los de Robert Walser. O sea, que cortito ergo breve. De todas formas es cuestión de sacarle todo el jugo al peripato. Yo lo he saboreado doblemente gracias a mi nueva cámara. En fin, que la mañana ha sido diversa en general, y aunque mis botas casi no se han ensuciado con el polvo del camino, he vuelto a casa felizmente cansada.

Por Fandería, los árboles han sido mi tentación; luego los palmípedos del molino, como de costumbre muy afanados en buscarse el desayuno. En las 'paredes' de mi casa Facebook cuelgo las imágenes.








martes, 13 de diciembre de 2016






Me dice Ángel González:

"Si tuviésemos la fuerza suficiente | para apretar como es debido un trozo de madera, | sólo nos quedaría entre las manos | un poco de tierra. | Y si tuviésemos más fuerza todavía | para presionar con toda la dureza | esa tierra, sólo nos quedaría entre las manos un poco de agua. | Y si fuese posible aún | oprimir el agua, | ya no nos quedaría entre las manos | nada".

O lo que es lo mismo, le respondo, esta fotografía.




domingo, 11 de diciembre de 2016


«Era una delicia verlos en el pequeño estanque de la Plaza de Guipúzcoa. Con la majestuosidad de una góndola, dos parejas de cisnes surcaban las aguas quietas del aprendiz de lago. (...) Los niños les arrojaban migajas para ver cerrar el signo de interrogación de sus cuellos, y las muchachas románticas evocaban a Lohengrin. Eran, sin duda alguna, los cisnes del estanque de la Plaza de Guipúzcoa un motivo decorativo de apreciable belleza.» ALFREDO R. ANTIGÜEDAD 







Un día fresquito, como de invierno en ciernes. Cuando me he bajado del autobús, a eso de las nueve de la mañana, Donosti aún dormía. Los jardines de la Plaza de Guipúzcoa aparecían grises, desalmados, rezumando esa humedad melancólica que sobreviene tras una madrugada extraordinariamente fría. Mientras esperaba, me he acercado al estanque para contemplar a los dos cisnes que, hechos una rosca inmaculada, dormitaban en el porche de sus casitas de madera. Qué silencio... Qué frío... Cuando yo era niña, mis padre me traían casi cada domingo a este lugar. Entonces los cisnes cuello blanco, cuello negro, y los patos eran legión; había incluso una innumerable colonia de peces de colores; de las palomas no me acuerdo, las palomas parecen haber llegado con la modernidad y así les va a las pobres. La gente, los niños sobre todo, les echábamos pan y, disimuladamente, alguna piedra que otra. Aunque jamás llegamos a lo que se ha llegado ahora: la fauna reducida a dos cisnes, dos, supervivientes del abandono municipal y el maltrato y, en ocasiones, exterminio por parte de los gamberros. Tiempo y humanidad parecen ayudarse en algunas cosas, en otras empeora su alianza.

Me he consolado pensando que la botánica había mejorado mucho, que los jardines estaban bien cuidados, lo mismo que las estatuas -siervas de mármol de don José María Usandizaga-, el templete meteorológico y la mesa horaria. Me ha gustado el belén. Menos mal que esta ola de estupidez que nos anega no lo ha suprimido.

Una llamada telefónica anunciándome un pequeño retraso me ha empujado a entrar en Barrenetxe. Mi gato plateado me lo ha agradecido. Café. periódico de ayer y calorcito, en medio de una atmósfera cargada de olores de bollos y pasteles. Al fondo, desde detrás de una mesita que hacía ángulo con la pared, el fantasma de las navidades que están al caer me ha saludado con medido gesto.







viernes, 9 de diciembre de 2016






Se dice que una imagen vale más que mil palabras. Para mí, la música es todas las palabras. Me despierto con ella, me duermo con ella, ella penetra en mis sueños, mis sueños se confunden en ella.

No es siempre así, no siempre la música está presente en mi vida, regulando mis movimientos, poniendo cadencia a mis pensamientos. Tampoco es eso. Sin embargo y conforme han ido pasando los años, me he dado cuenta de lo mucho que la necesito. Porque la música es acontecimiento, tiempo que pasa, movimiento constante, avance, intensidad. La música es, sobre todo, filosofía.

Sin ella sería el silencio más absoluto, ese largo y pesado y oscuro silencio que envilece los días llenos de ruido, de voces, de silencios amenazadores.

Sin ella la vida solo tendría oídos, con ella tiene entendimiento y arte.



miércoles, 7 de diciembre de 2016



"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí." (El Dinosaurio. Augusto Monterroso)








Café y The Boss. Eterno The Boss. Mientras se va encendiendo el día...







domingo, 4 de diciembre de 2016

...17º a esta hora y viento del sureste a 13 km/h, humedad de 52 %. O sea, que la fiesta continúa. Para celebrarlo, me empujo un segundo desayuno a base de café (¡cómo no!) y un trocito de puro lujo navideño, turrón de frutas, mi preferido, turrón del bueno buenísimo, Antiú Xixona para más señas. 

Hummm... oso ondo...







sábado, 26 de noviembre de 2016






Durante unos años fue nuestro faro de libertades. O eso creímos entonces, jóvenes e indocumentados como García Márquez nos retrató, seguramente con toda las razones asistiéndonos. Después la vida es implacable. Ruedan los acontecimientos y se manifiestan las amargas e insoslayables verdades. Para aquellos que tenemos la incómoda costumbre de crecer y pensar, la revolución que se inicia en 1956 con el yate Granma cruzando el amanecer y la frontera para llevar la lucha a la isla de Cuba fue un más de lo mismo agravado por las formas de una dictadura atroz.

Fidel Castro no era comunista, ni siquiera socialista. A saber lo que fue, pero al poco tiempo necesitó de padrinos, y ahí estaba Khruschev, el del zapato, el zafio más zafio de todos los zafios, el mismo que desde las playas de la isla estuvo a punto de organizarnos una fiesta nuclear de esas que acaban con el mundo desintegrado. 

Pues ya la ha palmado este barbudo que vivió echándole la culpa a todo quisqui de los males que aquejaban a Cuba. 'Patria o muerte' era su divisa, y así les fue y les va a los cubanos. En fin, que 'c'est la vie' y que un ser humano, otro más, se ha largado por donde vino. Descanse en paz.

Descanse sobre todo Cuba. 





http://www.14ymedio.com/nacional/Muerte_de_Fidel_Castro-La_Habana_0_2115988388.html






lunes, 21 de noviembre de 2016



"La paz es ancha
y se esparce en la tierra
como sábana fría que, sin embargo, nos acoge,
y sin apenas impulso ayuda a respirar, es una pompa
llena de aire,
va poniéndonos
el corazón en su sitio..." 

De 'Castrillo de la Reina III'
JORGE G. ARANGUREN










Hay etapas en la vida en que, de alguna manera misteriosa e impredecible, los días suceden a los días sin que su vaciedad nos afecte. Vamos pasando de un minuto a otro igual que autómatas, no nos hacemos preguntas, el aire nos envuelve como a objetos inanimados, nos protege de la consciencia e, incluso, nos empuja por sendas que en otras circunstancias jamás hubiéramos tomado. Seguimos siendo quienes somos, de eso no caben dudas, pero somos en segundo plano, sombras de nosotros mismos que, por una vez, nos preceden. Un día en una playa, posiblemente fue en Biarritz, hizo mucho frío y estábamos allí, al borde del agua, escuchando los postreros temblores de las olas. También entonces se había hecho el vacío y estábamos en un lugar no elegido. Recuerdo que nos subimos el cuello del abrigo y lentamente volvimos al paseo. Fue el final de una historia y, sin embargo, no nos dimos cuenta. Desde entonces me gustan estos paréntesis en la nada; con los años, se han vuelto benéficos y regeneradores, ayudan a vivir entre golpe y golpe, enseñan a reposar la cabeza, los deseos, el temor, y nos regalan el olvido de esas playas que todos hemos conocimos alguna vez.

El tiempo a veces es un excelente anestésico.








Sitio de la imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/eb/Joaqu%C3%ADn_Sorolla_y_Bastida_-_Mar%C3%ADa_on_the_Beach_at_Biarritz_or_Contre-jour_-_Google_Art_Project.jpg

jueves, 17 de noviembre de 2016







Se acaba el día... Cierro el libro y abro la noche.

Me gusta dar carpetazo a la jornada algo cansada, un poco aburrida, ligeramente abúlica. Soy más feliz así. Luego duermo mejor porque no hay nada como llegar a los sueños con el cuerpo vencido. Cuando me duerma, supongo que soñaré con esa señora que nunca entendí, Simone de Beavoir, a quien he estado leyendo esta tarde. Hace una eternidad yo tenía quince años y me senté en la bibioteca de mis anfitriones lemosinos a dar buena cuenta de un ladrillo llamado Le Deuxième Sexe. Se me atragantó, se me atragantaron los pasajes que mi incipiente francés me permitió dejar nítidamente comprensibles. Después, en el correr de los años, fueron tres o cuatro veces las que me recondujeron a esa obra. Sobre todo a esa. En fin, que se me aparecerá en sueños la muy pesada, ignorante y... misógina. (Eh... oui... misogyne !)










Sitio de la imagen: http://cabaltc.com/escribir-ciencia-ficcion/escritura-creativa-pt-ii/







Se acaba el día... Cierro el libro y abro la noche.

Me gusta dar carpetazo a la jornada algo cansada, un poco aburrida, ligeramente abúlica. Soy más feliz así. Luego duermo mejor porque no hay nada como llegar a los sueños con el cuerpo vencido. Cuando me duerma, supongo que soñaré con esa señora que nunca entendí, Simone de Beavoir, a quien he estado leyendo esta tarde. Hace una eternidad yo tenía quince años y me senté en la bibioteca de mis anfitriones lemosinos a dar buena cuenta de un ladrillo llamado Le Deuxième Sexe. Se me atragantó, se me atragantaron los pasajes que mi incipiente francés me permitió dejar nítidamente comprensibles. Después, en el correr de los años, fueron tres o cuatro veces las que me recondujeron a esa obra. Sobre todo a esa. En fin, que se me aparecerá en sueños la muy pesada, ignorante y... misógina. (Eh... oui... un grande misogyne !)










Sitio de la imagen: http://cabaltc.com/escribir-ciencia-ficcion/escritura-creativa-pt-ii/

miércoles, 9 de noviembre de 2016



Han ganado las tripas -de momento en los USA y en Grecia-, y su parte de atrás nos ha excrementado a este individuo. Es verdad que se trataba de elegir entre lo malo y lo peor, y quiero pensar que a pesar de todo se cumplirá esa ley no escrita pero constantemente cumplida de que una cosa es la campaña y otra la realidad en que termina. Me agarro a esa remota esperanza porque este tío está loco de remate y puede meternos en otra como aquella.


jueves, 3 de noviembre de 2016




Hay días que amanecen como despojados de cualquier síntoma de vida. No sabemos nada pero intuimos que algo no va bien, que las cosas se han descolocado y nada puede hacer que vuelvan a su sitio. Nos levantamos de la cama y hacemos lo mismo de siempre. Desayuno, limpiezas, aseo personal. Me gusta abrir el correo y leer mis páginas de Facebook y blogger mientras me bebo mi primer café del día. Esta mañana, antes de cerrar el ordenador, he sentido la necesidad de ir a echarle un vistazo al periódico. Nunca lo hago a estas horas y, desde luego, nunca visito el obituario, ni se me ocurre, pero hoy, misteriosamente, he ido a parar directamente a esa página. 

Él estaba allí, mirándome con esa dulce y cansada sonrisa que le descubrí el año pasado al volver de mi larga estancia en Mataró.

Habíamos quedado en vernos en octubre. Él me firmaría su último libro 'Sinfonía de las botas y otros relatos', luego nos pondríamos al corriente en nuestras cosas y, por supuesto, hablaríamos de literatura. Esto era a principios de agosto, cuando le llamé a su domicilio para felicitarle por su libro. Llegó octubre, pasaban los días y no tenía noticias suyas. Me extrañaba mucho su silencio, pero sabía -él me lo dijo en aquella conversación- que andaba pachucho por lo que decidí esperar el tiempo que hiciera falta. 

Esta tarde a las siete es su funeral. No me gustan los funerales, me deprimen. No sé si tendré el valor de asistir. Si lo hago, si me atrevo a enfrentarme con su ausencia definitiva, me llevaré su libro bien apretadito bajo el brazo y así, de alguna manera, ninguno de los dos habrá faltado a la cita. 






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antton obeso pérez de calleja
http://www.euskomedia.org/aunamendi/96941

martes, 1 de noviembre de 2016



El día se presta a la reflexión más filosófica a pesar de que todos sabemos que, también, es un día con mucha carga económica. De negociete puro y duro, por entendernos mejor. Hoy es el día de los muertos. De los que se fueron por donde vinieron. De los que no volverán. Hoy es el día para recordarles (ya tenemos un 'Día de' para todo) con un ramo de flores frente a su tumba. La tumba, desde tiempo inmemorial, viene a ser como la materialización, en plan ornamental, de su ausencia. Esto se inventó en la noche de los tiempos, cuando el primer hombre que tomó conciencia de la muerte puso una roca en medio del campo, o dos, o tres, o acabó haciendo un arco, sobre los cuerpos inertes de la gente que de pronto, o por accidente, o por mano asesina, se iba quedando quietecita y fría y acababa siendo una peste. (Supongo que entonces morirse era gratis...)

Hablemos de la muerte. Sí. ¿Por qué no? Si hay una certeza en nuestras vidas es precisamente esa: que la vamos a palmar. Y hablemos del miedo que nos inspira. De todos los filósofos que me gustan en este asunto del miedo a la muerte, Epicuro se lleva todas mis simpatías. Porque era un tío genial. Un sofista genial. Un humorista genial. Él decía en su Carta a Meneceo que no había que tener miedo a la muerte ni más ni menos que por lo siguiente:

"Acostúmbrate a pensar que la muerte no es nada para nosotros. Porque todo bien y todo mal reside en la sensación, y la muerte es privación del sentir. Por lo tanto, el recto conocimiento de que nada es para nosotros la muerte hace dichosa la condición mortal de nuestra vida; no porque le añada una duración ilimitada, sino porque elimina el ansia de inmortalidad. Nada hay, pues, temible en el vivir para quien ha comprendido exactamente que nada temible hay en el no vivir." (124)

Y precisa:

"Así que el más espantoso de los males nada es para nosotros, puesto que mientras somos la muerte no está presente, y cuando la muerte se presenta ya no existimos. En nada afecta, pues, ni a los vivos ni a los muertos, porque para aquéllos no está y éstos ya no son [...]. El sabio, en cambio, ni rehúsa la vida ni teme el no vivir, porque no le abruma el vivir, ni considera que sea algún mal el no vivir." (125)

Por cierto, de todos los pueblos que celebran el Día de Todos los Santos, el mejicano es total: le tiene tanto miedo a la muerte que hace de ella una romería. Y hace bien, porque si amamos vivir, si la vida es tan cara para nosotros, no es que amemos morir pero sí que, en la misma medida, le demos a la muerte su protagonismo.

Octavio Paz lo dice de maravilla: “El culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte. Ambas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte, acaba por negar a la vida”.













Nota: Los pasajes de Carta a Meneceo están tomados de la página http://apuntesdefilosofa.blogspot.com.es/2007/03/epicuro-el-miedo-irracional-ante-la.html

viernes, 28 de octubre de 2016




          CAE LA NIEVE
Cae y cae la nieve.
Hacia las estrellitas blancas
Que la tormenta lleva aquí y allá, se extienden
Las flores del geranio en la ventana.
Cae la nieve y todo se extravía,
Todo levanta vuelo,
La curva de la esquina,
Una escalera de peldaños negros.
Cae y cae la nieve. No parecen
Copos, sino que sobre los remiendos
De una capa a la tierra descendiese
Lentamente la cúpula del cielo.
Como si con los gestos de algún extravagante,
Desde el piso de arriba,
Sigiloso, jugando a la escondida
Bajara el cielo desde la buhardilla.
Porque la vida no espera. Un instante,
Y ya es la víspera de Nochebuena.
Luego, un breve paréntesis, y observa:
El año nuevo que de pronto llega.
Cae la nieve, densa, densa,
¿Y con su andar, sobre sus huellas,
Al mismo ritmo, con esa indolencia
con la misma prisa con que nieva
Es el tiempo que vuela?
¿Tal vez un año a otro año sobreviene
Como cae la nieve
O como las palabras de un poema?
Cae y cae la nieve,
Cae la nieve y todo se extravía,
El peatón que encanece,
Las plantas sorprendidas,
La curva de una esquina.




lunes, 24 de octubre de 2016


"Otoño, buen amigo, | temblor como en suspenso por las ramas desnudas, | más altas, más delgadas, | más últimas y a punto de lograr lo continuo, | ¡acógeme, ya extraigo | del licor turbulento de mi vida ese azúcar, | quizá melancolía, | como si recordara que yo soy más antiguo | que todo cuanto puedo decir. Y así sonrío." (Otoño. Canto en lo mío. GABRIEL CELAYA)




   Una paella y Debussy. Me queda algo prosaico, lo sé, pero es la estricta verdad de este mediodía que ya va muy escorado hacia la tarde. Mientras las saboreo (la paella y la Suite), recuerdo de Celaya esos versos de otoño que él encendía tan fogosamente en el último tramo de su existencia y me siguen pareciendo mentira tanta fuerza visual, tanta energía, tanto amor -ese amor último que solo nos inspira la tierra- desatado, pero así era el hombre y así me veo también aunque sea muchísimo más joven y haya sido apenas zaherida por los vientos de la vida.
   Mi vida es, como todas las vidas, un libro entreabierto que únicamente se abre del todo en los últimos capítulos. Leo por fin. Me leo todos los días sin necesidad de buscarme los ojos en el espejo. Entiendo ahora ese rictus, ese brillo apagado que trasciende la mirada, el cansancio en la sonrisa, la risa que sube perezosa en la garganta. Lo entiendo casi todo porque el otoño (ése y el mío), es buen amigo, considerado y veraz, que no nos miente cuando nos desvela lo que somos y seremos, pero que nos promete gozos tranquilos por los nuevos caminos, por las nuevas esencias. Al fin y al cabo, no es tan grave la vejez como imaginábamos.




domingo, 16 de octubre de 2016

Segundo cafecito de la sobremesa. Qué bueno... Mientras lo saboreo, rememoro una conversación habida esta mañana con una exalumna y sin embargo amiga. Hablábamos de cultura general, concretamente de gramática. Y preciso: de la 'gramática' que políticos de tres al cuarto, políticos cobardes y otros asimilados de la pasta gansa perpetran en aras de unos espurios intereses políticos. Le he dicho: te mandaré un pequeño tesoro. Y dicho y hecho, se lo he puesto en su página porque he perdido su correo (últimamente hago cosas así). Antes -cómo sustraerse a la tentación- he vuelto a leerlo y me ha gustado mucho más que la primera vez. Por eso lo recoloco aquí. Por eso y porque constato que día a día estos politicastros nos están ganando la batalla.

Dicho esto, la carta que abajo inserto es más que dudosa en cuanto a su autoría y, desde luego, absolutamente errónea en lo que respecta al verbo *ser. De hecho, el único participio que tienen los verbos españoles es el perfecto. En el caso de ser, sido. Además, las lenguas cambian, evolucionan, así, en oficios y profesiones en cuanto aparecen mujeres suele haber femenino para su dedicación. Acudamos al diccionario.







Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 60 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

En Jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:
la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña".

Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba "Semillitas", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias; no teníamos Educación Física.

En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.

En Bachillerato, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía. Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda... Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.

Y... vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante", y el de existir, "existente".

*¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene identidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "ente".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice"estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”...

Y ahora, la pregunta: ¿nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Les propongo que pasen el mensaje a sus amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Porque no es lo mismo tener "UN CARGO PÚBLICO" que ser "UNA CARGA PÚBLICA.