sábado, 26 de diciembre de 2015











    Hoy es fiesta en Cataluña. San Esteban va después del día de la Navidad para que la gente pueda reunirse en cuchipanda con esa otra ala de la familia en la que no cuchipandeó ayer. Al final, no nos engañemos, cuchipandean tres veces ya que, como la mayoría no disponen de ocho apellidos autóctonos, las tradiciones importadas pesan lo suyo en estos catalanes sobre la marcha, así que celebran la Nochebuena con todo entusiasmo. Yo celebraba la Nochebuena, primero con mi aita y mi Katta, después solo con mi Katta, y los últimos años con amigos en un restaurante muy majete del Portet. Por cierto, a esta cuchipanda de exteriores se apuntaban los de los ocho, con toda naturalidad. Ya digo, tres cuchipandas para la inmensa mayoría.
Hoy no es fiesta en mi casa.
    Ya hace seis años que dejó de serlo. Iré a verle de todas formas. Le llevaré esas flores, que parece que no dicen nada y que, sin embargo, son la expresión más elocuente de una nostalgia incurable. Entre los muertos y nosotros no cabe otro diálogo.
    Buenos días a todo el mundo y feliz no-cumpleaños, aita.




No hay comentarios: