martes, 25 de agosto de 2015


"La verdadera patria del hombre es la infancia." 
(Rainer Maria Rilke)






Después de la lluvia lo que más me gustaba eran los charcos, todos, todos los charcos, recuerdo muy bien que no dejaba pasar ni uno. Saltaba entre aquellos mares diminutos, jugando a sortearlos pero siempre terminaba en su interior, empapada y feliz, feliz y temerosa de la bronca en casa, temerosa pero soñando. La infancia siempre sueña. La infancia es esa parte de la vida que dura eternamente y se reclina en la memoria para mirarnos transcurrir por las edades. Ella no cambia, persevera en ese tiempo de la lluvia y los charcos; espera, nos espera, sabe que volveremos cualquier día, sin previo aviso, más altos y arrugados, deshechos y cansados, rotos por el despiadado oleaje de los años. Extenderá su mano hacia nosotros para invitarnos a sus sueños, y entonces veremos desvanecerse el triste cuerpo que arrastrábamos y todo volverá a ser lo que creímos perdido. 



4 comentarios:

María Socorro Luis dijo...


Que bello texto, Mertxe, pura poesía.

Absolutamente de acuerdo, la infancia nos espera y nosotros nos aferramos a ella porque sabemos que solo en ella recuperamos los sueños.

Besos, casi dormidos.

(La semana próxima, nos toca otra tarde?...)

Mertxe dijo...

Nos toca y, si te viene bien, el viernes a la misma hora en el mismo sitio; y, ya puestas, que no nos llueva. Ya me confirmarás la propuesta. Buenos y también soñolientos días. (He dormido dos horas...)

francisco dijo...

El Niño que fue sabe que volveremos cualquier día. Un beso.

Mertxe dijo...

Ay, Francisco, no vi tu comentario en mi blog, no sabes cómo lo siento. En fin, ahora que por puro azar pasaba por aquí te lo agradezco y te saludo.