martes, 11 de agosto de 2015






    Calles semivacías, algunas desiertas y rezumando sombra; árboles tristes de una tristeza verde oscuro que conmueve en su profundidad; esplendor de un verano que deambula aburrido por las esquinas, y en el aire esa melancolía sutil de las cosas que han cruzado ya la línea del ecuador y saben que comienzan a desvanecerse. Llueve morriña, densa pereza, holgazanería. La cuenta atrás se ha puesto en marcha, no es visible aún, le faltan algunas semanas para ser percibida físicamente, pero para cualquier observador algo avisado se palpa el declive.
    Yo lo palpo. Sé hacerlo. No sé por qué pero hace mucho tiempo me di cuenta del momento en que se iniciaban los puntos de inflexión. Después, gracias a mi amigo Schopenhauer, entendí este don que no era tal. Soy pesimista y no por naturaleza; es, creo, más bien por la experiencia. Por -como diría Pavese- "oficio de vivir". No suelo estar atenta a los principios, pero sí  soy plenamente consciente de ese instante en que la vida toma la curva.
    He pasado la mañana paseando con una amiga, parloteando animadamente de esto y de lo otro. El cielo se iba velando poco a poco y olía a tormenta. Así pues, en un momento dado he sentido cómo me ganaba la tristeza. Esa tristeza. Una tristeza limpia, primitiva, no fundamentada en ningún hecho puntual. Es la tristeza de los espíritus que ya nacen tocados por su finitud; no duele, no hace llorar ni conlleva enfermedades terribles. Es tan solo la apacible memoria de la nada. 
   Luego, al volver para mi casa, me he enchufado el 'emepecuatro' en el oído sano, mejor dicho, menos cacharrero, y ese tío suertudo que tan felices nos viene haciendo desde 1958, hablo de Remo Giazotto, me ha hecho levitar una vez más con su "Adagio de Albinoni". Unos momentos antes había entrado en Eroski para hacerme con lo que ayer se me olvidó, una bolsa de unos 6 ó 7 kilillos de intendencia, y  puedo jurar y juro solemnemente que más parecía rellena de aire.


2 comentarios:

Ishtar dijo...

Me gustó mucho, mucho, mucho y
me quedo con las ganas de saber que ocurrirá tras ese punto de inflexión.
¿Crees que habrá segunda parte?

Un saludo :)

Mertxe dijo...

El punto de inflexión suele llevar a dos cosas. En el caso del verano, al otoño. En la vida... En la vida suele ser el cambio de una situación; y, desde luego, la cuenta atrás hacia el punto final.