lunes, 20 de julio de 2015


La 'calós' es terrible. A esta hora ya tenemos 25º de nada, casi no hay viento y la humedad es del 65 %. Más o menos. Un solazo del copón reina en to lo arto y nadie se va a escapar de sus manotazos. No veo gente por la calle. Entre las migraciones vacacioneras y que debe de costar salir de casa todo está muy perezoso y holgazanero. Mi pueblo parece hoy un pueblo caribeño. 

Mañana empiezan las Magdalenas, nuestras fiestas patronales. A las siete de la tarde sonará el txupinazo y esto -es de esperar- se  animará  considerablemente .  Nos  esperan  unos  días  de mucho ruido, sobre todo por la noche. Echaré de menos el tranquilo discurrir de las Santas  de Mataró. Y mi calle, aquella avenida despejada de tráfico y de gente, asomada al Mediterráneo y refrescada por la sierra. Pero, en fin, que no hay rosas sin espinas, y que el que algo quiere,  algo  le cuesta. 


Hace un rato, hablando del calor con una vecinuqui, me ha comentado que hay que ver, que qué mal huelen los contenedores. Y yo, ahora mismo, dándome una vuelta por el twitter, he visto este cartel que me ha venido al pelo, a la vista de lo poco exclusivistas que se han vuelto los contenedores.











A veces se puede vencer al carácter irreversible del tiempo. Se puede volver, si no a lo que se fue, sí a los lugares donde fuimos y queremos que se cierre nuestro ciclo vital. Es como un ínfimo eterno retorno con el que nos conformamos en tanto llega (¡o no!) el otro.

2 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Una pasada "la calor" Quiero el invierno!!!

Mertxe dijo...

Y yo. Lo espero impaciente porque ahora ya he recuperado 'mis pulsos'. Socoguapa, esta semana andamos de mucha marcha fiestera en Rente pero en cuanto se acabe el ruido me pongo en contacto contigo para que nos vayamos a comer. ¿Hace?