jueves, 23 de julio de 2015

JOHANN NEPOMUK HUMMEL.- Concierto para trompeta en Mi bemol mayor






Horas de sobremesa y paz. Siento cómo empiezan a insinuarse las avanzadillas de la tarde. Me repantigo en la silla. Se me cierran los ojos tras los últimos sorbos de mi café mientras un recuerdo difuso me toca suavemente en el hombro. Qué estúpida somnolencia... Necesito música. Urgentemente. Rebusco en el 'yutub' algo que aleje de mí este sopor. 

¿El Concierto para trompeta en Mi bemol mayor de J. N. Hummel...? 

Sigue la calma en las calles y en los cuerpos agotados por la juerga. En el aféizar de mi ventana (peasho ventana triple de mi sala) han aterrizado un par de pajarillos y se han puesto a picotear unas hojas de geranio caídas de los tiestos de arriba. Son bobos. Disponen de media docena y se están pelando por la misma. Son tan bobos como nosotros. Al final, la naturaleza es así de monocorde. No hay ser vivo, por insignificante que parezca, que no esté diseñado para la competición y el arramblar con lo ajeno. Dicen que esto es un recurso de supervivencia. Posvale. Posquebién. Levanto la vista del teclado y ya no están. Seguro que el perdedor ha echado a volar y el otro, el ganador, le ha seguido por pura inercia. Son bobos. Son tan bobos como nosotros, que también nos pegamos a la cola de cualquiera sólo porque va delante.






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