martes, 14 de julio de 2015

Antífona

   




Debiera haber hablado mucho más contigo, o sentarme a tu lado en silencio para compartir el pálpito misterioso del tiempo. Debiera haberte mirado con más atención, menos protectoramente, sólo con naturalidad y cercanía. 

Pero te fuiste antes de que me diera cuenta de estas cosas.

Creo que la proximidad de la muerte me confundió. Pensé entonces que todo era un sueño que acabaría disipándose. No quería mirarla. Pero ella estaba allí, conviviendo estrechamente con nosotros. 

Te fuiste al fin y en mi vida sólo quedó el polvo de las casas abandonadas.

Mis recuerdos no tienen demasiada luz, son pobres, deshilachados, inconexos. En mi memoria eres un destello. Breve luz cuando llegas. Larga sombra después.

Cuando te vas, aita, infinito es tu adiós. 















2 comentarios:

María Socorro Luis dijo...


Preciosa y entrañable oración.

Un dulce recuerdo para el aita. Besos para ti.

Mertxe dijo...

Hoy, 15 de julio, se cumplen 6 años de su fallecimiento. No parece que haya pasado ni un segundo.