viernes, 31 de julio de 2015

      






   


   He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.
   Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como otros de la orilla de las gentes, en esa distancia de todo a que comúnmente se llama la Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se pararía.
   A quien como yo, así, viviendo no sabe tener vida, ¿qué le queda sino, como a mis pocos pares, la renuncia por modo y la contemplación por destino? No sabiendo lo que es la vida religiosa, ni pudiendo saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tener fe en la abstracción del hombre, ni sabiendo siquiera qué hacer de ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo de tener alma, la contemplación estética de la vida. Y, así, ajenos a la solemnidad de todos los mundos, indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin propósito, cultivada con un epicureísmo sutilizado, como conviene a nuestros nervios cerebrales.




miércoles, 29 de julio de 2015





"Pauvre gosse dans le miroir. Tu ne me ressembles plus, pourtant tu
me ressembles." (Le Mentir-vrai, Louis Aragon)




A gran velocidad ha transcurrido julio. En realidad, a partir de cierta edad, hagamos lo que hagamos o dejemos de hacer, la vida pierde los frenos. Esto lo he sentido en varias ocasiones a lo largo de mi existencia pero luego no ocurría nada, las cosas retomaban su pausado ritmo y el amago de vértigo lo olvidaba al instante. Pero ahora ya no se trata de una impresión; es, desgraciadamente, una evidencia. La vida, más que correr, vuela. 

Sonrío ante ese loco pensamiento que me ha estado acompañando hasta hace bien poco. Que los años pasaban junto a mí de puntillas y sin rozarme. Como a la Virgen, sin romperme ni mancharme. Ni siquiera el espejo ha sido lo bastante convincente como para desbaratar esa ilusión. Pero es inexorable: al fin llega el día en que te palpas el cuerpo y descubres que es el de otra. Otra que no es ni mejor ni peor que las que se han sucedido en ti sin que te dieras cuenta. Y entonces sí, entonces te miras detenidamente en el espejo y compruebas que han desaparecido tramos y más tramos de tu vida, que de todas esas personas que fuiste sólo te queda un recuerdo impreciso, una ficción. Te encoges de hombros y canturreas para darle más verosimilitud a tu indiferencia. Eres guapa. estás muy bien para tu edad, y luego tienes ese don impagable del humor, esa juerga interior que te pone a salvo de cualquier tristeza. (Por si acaso, sobreabundancia de verosimilitud.) Te retiras de esa imagen que te versiona. Apagas la luz. Cierras la puerta al salir. En el pasillo, el viento de los años vuelve a azotarte el rostro. 

Liszt tuvo un sueño de amor y lo desgranó en su piano. Yo soñaré esta noche con todas las vidas que sospecho haber vivido. Con los amores que intuyo haber tenido. Con vosotras, mágicas edades de las que he sido desposeída. Desgranaré una ficción -todos los sueños lo son- que podría devolverme a un tiempo paralelo, un tiempo alejado de mi tiempo, cuyos habitantes seguirán sin duda conservando el mismo rostro, ellos, solamente ellos, yo no porque en los sueños nunca se es protagonista, se es convidado de piedra, observador mudo. Un fantasma llegado de la más irreal de las vidas: la real.






sábado, 25 de julio de 2015



"El zumbido de mis oídos continúa noche y día, sin cesar. Puedo decir, en verdad, que es una miserable vida la mía. Durante los últimos dos años he evitado toda sociedad, porque me resulta imposible decirle a la gente “Estoy sordo”. Si mi profesión fuera otra, no importaría mucho, pero en mi profesión es una cosa terrible; ¿y mis enemigos, que no son pocos, qué dirían de todo esto?" (L. V. Beethoven. 1800)






Otro día gris con algunos amagos de sol. Por cierto, el último de las magdalenas. El día, no el sol.

Tenía que haberme ido de 'comidita y lo que surja' pero, de pronto, me ha entrado una pereza tremenda y no he sido capaz de otros movimientos que los de pasar el plumero, asearme y descolgar el teléfono para contar una trola. Luego he salido al balcón.

¡Se estaba tan bien en el balcón disfrutando de estos increíbles 20º! De las faldas del Jaizquíbel (en las que descansamos) desciende un viento del NO que te deja la piel como si acabaras de confesar todos tus pecados. Me siento limpia, recién salida de la tintorería. Impoluta como hacía tiempo que no.

Y para más felicidad resulta que acabo de comer decentemente. Por primera vez desde hace días he regalado a mi cuerpo macareno una buena merluza al horno con... tachín... tachán... guarnición (obligado homejane a mi Maresme amado), de exquisitos 'rovellóns'. Mi tripilla me ha vuelto a dirigir la palabra, con lo cual, entre que se acaba el follón de las fiestas y que mañana se producirá en mi vida un encuentro de esos que no te esperabas pero sí deseabas con todas tus fuercecillas, pues la cosa se va a poner muy pero que muy maja.

Me gustaría celebrarlo por todo lo alto. Con un Montecristo, pero no fumo. Con una copa de Dom Pérignon, pero no bebo alcohol. Con una ración de percebes en plan postre, pero no me quedan. Bueno, ya está, tomaré otro café, que esto nunca me falla.

Tampoco suele fallarme Beethoven, aunque hoy lo necesito sosegado, conciliador, extremadamente armonioso y delicado, tan balsámico como en ese "Silencio" que un gran compositor y pianista argentino, Ernesto Cortázar II, creó para homenajearlo. 

Silencio que deseo para mí ahora y a todo lo largo de las horas que le quedan a este día.




viernes, 24 de julio de 2015





Nuestras magdalenas ya van tocadas del ala. Se agotan a toda velocidad. Esta mañana no había mucha gente en la calle, y en el Juli, mi cuartel general desde que puedo recordar, apenas éramos media docena de almas alicaídas, descoloridas, tristes... Desanimadísimas.

La mayoría nos parapetábamos detrás de un café bien cargadito y simulábamos leer el periódico. Yo esperaba a una amiga y casi me quedo off con la taza en la mano. Qué insoportable sopor... Codo con codo, legaña con legaña, cabeceando como el perrito del parabrisas, todos los clientes del bar nos hermanábamos en la resaca. La mía, contraída en Donosti, adonde he estado huyendo con la ingenua pretensión de librarme del zafarrancho. La de los otros [supongo], en el municipio. Pero lo cierto es que nadie las hubiera distinguido, porque la resaca carece de signos distintivos. Es un malestar, con hipocentro en el estómago, producido por los excesos cualesquiera que sean estos. 

En la imagen que planto aquí aparece una amiga que tiene más marcha que una locomotora diésel. Ella lo celebra todo a fondo. Ella celebra los 365 días del año. Ella puede con lo que le echen. Aquí la tenemos, txuri-urdin, atizándole a un tambor. Ella no tiene resaca. No le da tiempo. Es más: no creo que sepa lo que es eso.




jueves, 23 de julio de 2015

JOHANN NEPOMUK HUMMEL.- Concierto para trompeta en Mi bemol mayor






Horas de sobremesa y paz. Siento cómo empiezan a insinuarse las avanzadillas de la tarde. Me repantigo en la silla. Se me cierran los ojos tras los últimos sorbos de mi café mientras un recuerdo difuso me toca suavemente en el hombro. Qué estúpida somnolencia... Necesito música. Urgentemente. Rebusco en el 'yutub' algo que aleje de mí este sopor. 

¿El Concierto para trompeta en Mi bemol mayor de J. N. Hummel...? 

Sigue la calma en las calles y en los cuerpos agotados por la juerga. En el aféizar de mi ventana (peasho ventana triple de mi sala) han aterrizado un par de pajarillos y se han puesto a picotear unas hojas de geranio caídas de los tiestos de arriba. Son bobos. Disponen de media docena y se están pelando por la misma. Son tan bobos como nosotros. Al final, la naturaleza es así de monocorde. No hay ser vivo, por insignificante que parezca, que no esté diseñado para la competición y el arramblar con lo ajeno. Dicen que esto es un recurso de supervivencia. Posvale. Posquebién. Levanto la vista del teclado y ya no están. Seguro que el perdedor ha echado a volar y el otro, el ganador, le ha seguido por pura inercia. Son bobos. Son tan bobos como nosotros, que también nos pegamos a la cola de cualquiera sólo porque va delante.






miércoles, 22 de julio de 2015


Sainte Marie-Madeleine pénitente, méditant dans la solitude - Adriaen van der Werff (1718)








Mi pueblo se va despertando poco a poco. 

Desde mi ventana escucho el zumbido sordo y monótono del camión de la limpieza. Me asomo y veo a un empleado con chaleco color pistacho cruzado de anchas rayas grises que fusila sin piedad a cuanta inmundicia se le pone delante. Y utilizo la preposición delante de un objeto directo porque se da el caso de que entre colillas, latas, restos de comida y vómitos hay un par de borrachos, de alcohol y otras sustancias, y seguramente y ante todo de juventud. La preposición, pues, es obligatoria gramaticalmente. Otra cosa es que biológicamente no esté del todo justificada, al fin y al cabo eso que veo también es basura. 

A las diez y media habrá tenido lugar el acto más importante de las fiestas: el traslado de la imagen de Santa María Magdalena, patrona de la villa, desde su sede en la Basílica que lleva su nombre hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción (también dama importantísima aquí, ¡y de rango muy superior al de la Santa!), en donde permanecerá hasta el día 25, que es cuando acaban los festejos. Cabildo Parroquial, Corporación Municipal, Banda Municipal de Txistularis, Banda de Música de la Asociación de Cultura Musical de Errenteria y Ereintza Dantza Taldea serán los encargados de darle escolta, tanto en el primer viaje como en el segundo, y en ambos, las correspondientes misas para celebrar el evento. La Magdalena, como le llamamos sus vecinos en la intimidad, presidirá así todo el jolgorio de estos cuatro días y cinco horas que duran las fiestukis.

Quería poner una foto de la santa, pero resulta que esta mañana me he topado en Twitter con otra más favorecida que, conmemorando el día, el Musée du Louvre nos había plantificado en su página. Dejaré aquí solamente su digamos vivienda habitual a fin de que no parezca que paso totalmente de la cosa doméstica.

Ahí  va... ¿A que es apañadita? Y encima tiene una historia de no te menees. Pero eso otro día.










martes, 21 de julio de 2015





Esta mañana, callejeando por un Rentería ya a pocas horas de comenzar sus fiestas patronales he sentido la necesidad de alejarme del incipiente bullicio. Sin dudarlo, me he encaminado hacia el Bar Zubía, en el barrio de Gabierrota, para regalarme un pintxo, un café y un ratito de lectura. Es el establecimiento que más se parece por su ambiente al Margarit de Mataró; sólo le pongo una pega, y considerable: que en lugar de mar tiene río. Hay mesas afuera, bajo toldos y árboles, y se está estupendamente salvo en esos días en que el viento se ensaña con la esquina en que está situado. La temperatura era alta aunque no demasiado y, mientras caminaba, vigilaba con aprensión el cielo cada vez más plomizo y turbulento. Lejos, muy lejos, se oía un confuso redoblar de truenos. Va a llover, me he dicho, va a llover y te vas a dar la ducha del siglo...

Llegaba a mi destino cuando he visto iluminarse el cielo a la altura de Matxain. Enseguida ha retumbado el primer trueno. En la terraza del bar quedaba una mesa libre cerca de la puerta, bajo el toldo más pequeño, y me he apresurado a ocuparla. Al cabo de unos momentos, un segundo resplandor, esta vez muy cerca, sobre el paseo del río, y luego ese interminable fragor que a tan poca distancia te parece que sale de ti y no al revés. ¡Tximistak! ¡Tximistak!, ha exclamado con su vocecita quebrada una señora muy mayor que estaba en el grupo cercano a mi mesa. A cincuenta metros se encuentra la residencia de ancianos y resulta frecuente encontrárselos allí tomándose un agua, una infusión, un café con leche; o algo más contundente con la excusa de la tensión baja. En general, son encantadores, pero de uno en uno o de dos en dos. En manada, la cosa cambia sustancialmente, pues el codo a codo con cuerpos que se alimentan de lo mismo y tienen  idénticas deyecciones hace que el caos se produzca con la misma naturalidad que una tormenta eléctrica tras un día de bochorno. 

Finalmente ha empezado a llover. Una verdadera catarata. Y cada vez hacía más calor. Lo que en principio iba a ser un 'pintxopote' ha terminado en media docenita de croquetas y un heladito seguido de otro café. He vuelto a casa lista para la inmersión en el proceloso sofá. Pero bien, bien, bien, porque 'tximistak eta tromoiak' arriba y abajo no me quitarán la emoción de vivir el inicio de las 'Magdalenas'  después de tantos años lejos.

Hoy también pensaba darme una vuelta por Fandería y, como no ha sido posible, me he confeccionado un vídeo con el 'Txoria Txori' de Laboa como banda sonora para no quedarme con las ganas. 


lunes, 20 de julio de 2015


La 'calós' es terrible. A esta hora ya tenemos 25º de nada, casi no hay viento y la humedad es del 65 %. Más o menos. Un solazo del copón reina en to lo arto y nadie se va a escapar de sus manotazos. No veo gente por la calle. Entre las migraciones vacacioneras y que debe de costar salir de casa todo está muy perezoso y holgazanero. Mi pueblo parece hoy un pueblo caribeño. 

Mañana empiezan las Magdalenas, nuestras fiestas patronales. A las siete de la tarde sonará el txupinazo y esto -es de esperar- se  animará  considerablemente .  Nos  esperan  unos  días  de mucho ruido, sobre todo por la noche. Echaré de menos el tranquilo discurrir de las Santas  de Mataró. Y mi calle, aquella avenida despejada de tráfico y de gente, asomada al Mediterráneo y refrescada por la sierra. Pero, en fin, que no hay rosas sin espinas, y que el que algo quiere,  algo  le cuesta. 


Hace un rato, hablando del calor con una vecinuqui, me ha comentado que hay que ver, que qué mal huelen los contenedores. Y yo, ahora mismo, dándome una vuelta por el twitter, he visto este cartel que me ha venido al pelo, a la vista de lo poco exclusivistas que se han vuelto los contenedores.











A veces se puede vencer al carácter irreversible del tiempo. Se puede volver, si no a lo que se fue, sí a los lugares donde fuimos y queremos que se cierre nuestro ciclo vital. Es como un ínfimo eterno retorno con el que nos conformamos en tanto llega (¡o no!) el otro.

sábado, 18 de julio de 2015





En sí misma, toda idea es neutra o debería serlo; pero el hombre la anima, proyecta en ella sus llamas y sus demencias; impura, transformada en creencia, se inserta en el tiempo, adopta figura de suceso: el paso de la lógica a la epilepsia se ha consumado... Así nacen las ideologías, las doctrinas y las farsas sangrientas. (Diario de podredumbre. CIORAN)





Esta locura fundamentalista tan estupendamente financiada y teledirigida ha vuelto a sembrar la muerte. Esta vez -otra vez- en Beirut. (Oh beau Liban j'ai mal pour toi...) Esta vez -por primera vez- contra Irán. 23 muertos y 146 heridos. De momento.

Un grupo cercano a Al Qaeda, las denominadas y casi desconocidas Brigadas Abdalá Azzam, otra de las innumerables metástasis del mal, son las responsables. Pero da igual, ¿no?, ¿qué puede importar ya que el infierno venga de la mano de Juana o de su hermana? Que la vida y la muerte estén tan absolutamente confundidas que respirar ahora y cesar en el instante siguiente sea algo tan natural como no haber respirado nunca. 

Todo el del medio oriente sangra desde hace siglos. Palestina odia a Israel. Israel se defiende, y odia, también odia. Siria, Líbano, Libia..., todo es un gran charco de sangre. Europa tuvo su papel en esta tragedia interminable, pero también a Europa la asesinaron mucho. 

No tengo ninguna esperanza de que la situación mejore ni siquiera un poco. Cuando he leído la noticia de esta nueva masacre, inmediatamente la voz de Adamo (J'ai la mémoire qui chante...) se ha puesto a resonar por mi cabeza.



Ver la noticia: http://www.elmundo.es/internacional/2013/11/19/528b223061fd3d9d3c8b458a.html

martes, 14 de julio de 2015

Antífona

   




Debiera haber hablado mucho más contigo, o sentarme a tu lado en silencio para compartir el pálpito misterioso del tiempo. Debiera haberte mirado con más atención, menos protectoramente, sólo con naturalidad y cercanía. 

Pero te fuiste antes de que me diera cuenta de estas cosas.

Creo que la proximidad de la muerte me confundió. Pensé entonces que todo era un sueño que acabaría disipándose. No quería mirarla. Pero ella estaba allí, conviviendo estrechamente con nosotros. 

Te fuiste al fin y en mi vida sólo quedó el polvo de las casas abandonadas.

Mis recuerdos no tienen demasiada luz, son pobres, deshilachados, inconexos. En mi memoria eres un destello. Breve luz cuando llegas. Larga sombra después.

Cuando te vas, aita, infinito es tu adiós. 















sábado, 11 de julio de 2015

“El Alzheimer espiritual”

José Luis S. Saliquet




Nadie sabe si la idea era la burla o la petulancia, el desprecio, la chulería o la jactancia de un personaje mal educado que vio necesario reivindicarse comunista también frente al Papa, ante quien alzó el puño maldito de la intolerancia roja al son de los acordes del himno. Quizás fueron todas ella, jamás la humildad.

La hoz y el martillo simbolizan el ateísmo más furibundo, bajo cuya egida millones de seres humanos asesinados explican sin sesgo alguno, la insensatez del regalo que el indio ofrendó, como muestra de “amistad”, al santo padre. Son tiempos donde en España “Arderéis como en el 36” se contextualiza, luego, qué más da.

¿Y al papa?

Es conocido el jesuítico sesgo que inspira y acerca al pontífice con la teoría de la liberación, contundentemente denunciada por Juan Pablo II, pero la boquiabierta cara de ayer del papa fue todo un poema, tras recibir de manos del sonriente indiano una hoz y un martillo con un "Cristo" clavados a él.

Blasfemia, dirían ayer. Yo no acierto a calificarlo. Quizás solo los actos del indiano pueden definirlo:
-Propuso asesinar a los caballos por ser herencia española.
-Anunció que comer pollo provoca la calvicie y la homosexualidad.

-Legisló para que niños de 10 años sean explotados y no formados en escuelas.

-Confiesa que no le gusta leer.

Los españoles Almagro y Pizarro mientras conquistaban, construían siempre dos cosas:
-Una escuela y una iglesia.


Evo Morales pretendió ser un buen político siendo mejor profeta. Pero solo la industria de la coca y su empresa de ponchos prosperan.

“No me gusta leer, tengo ese problema” Evo Morales.




Sitio: http://theobjective.com/blog/es/jose-luis-s-saliquet/2015/07/09/el-alzheimer-espiritual



viernes, 10 de julio de 2015


Deslumbrante amanecer. El cielo no puede estar más azul y todo es muy prometedor en esta temprana hora. El aire fresco y limpio nos lame la piel. Lakmé y Mallika desgranan su delicado canto junto al arroyo y yo, que las escucho atentamente, me dejo llevar y hasta siento el frescor de las aguas atropellándose sobre las piedras. 





LAKMÉ

Viens, Mallika,
les lianes en fleurs
jettent déjà leur ombre
sur le ruisseau sacré
qui coule, calme et sombre,
éveillé par le chant
des oiseaux tapageurs!

MALLIKA

Oh! maîtresse,
c'est l'heure
où je te vois sourire
l'heure bénie
où je puis lire
dans le coeur toujours fermé
de Lakmé!




"Lakmé nous transporte dans une Inde coloniale à l'orientalisme bon teint. Sa musique est délicieusement sensuelle, le fameux "Air des clochettes", morceau de bravoure des sopranos coloratures en est un des moments les plus savoureux." (FNAC)

jueves, 9 de julio de 2015



"Todo pecho se alegra. 
¿Cuándo tan dulce y grata
es como ahora la vida?" 

Giacomo Leopardi








Al acabar un día perfecto, las cosas suelen decirnos cuánto nos quieren.

Me asomo al balcón y miro hacia arriba para ver cómo despliega la noche sus finas alas de sombra sobre los tejados. Hace calor, justo el calor que necesito, y entonces me asalta el deseo de volver a ser niña y sentarme en el suelo para acariciar al gato vagabundo que ha venido a acomodarse en mis rodillas.

Al acabar un día perfecto, las cosas, con un poco de suerte, incluso suelen decirnos por qué nos quieren.





miércoles, 8 de julio de 2015






Parece absurdo, y sin embargo es la pura verdad, que, puesto que todo lo real es una nada, la única realidad y la única sustancia del mundo consiste en las ilusiones.



Leopardi
Pensamientos








martes, 7 de julio de 2015

Adamo - Aline

"Da el mar su voz secreta | -una voz que nuestro | corazón entiende, que lo conmueve | y maravilla." (Primera estrofa de "Voces del mar".) KONSTANTINO KAVAFIS.








22º en mi balcón. Verano de sol ausente. Pereza infinita. El día transcurrirá a pasitos cortos y pesadotes. 

Antes de meterme en la ducha escucho Aline...

Recuerdo mis playas de entonces, por las que campaban a sus anchas los tres grandes poetas que citaba Kavafis, el sol, el aire, el cielo, que fueron los compositores -siempre según él- de la tierna canción que entonaba el mar. Y ahora que lo pienso, ¡que poco nos duraron aquellas arenas! Un día bajaron los dioses y se llevaron nuestra toallas. Un día ya nada estaba en su sitio y las voces del mar dejaron de ser secretas. Días de 1960. Días de 1970. Días de 1980. 

Después siguió saliendo el sol cada mañana, pero ya no era lo mismo.

Sobre todo en la playa.