jueves, 11 de junio de 2015




Y luego, afuera,
en el diáfano suceder de las cosas apagadas,
camino sin pensar en el camino,
sólo el paso cansino de las sombras
me traslada. Voy
por un espacio que regresa
del bullicio de todas las miradas. Voy
a ciegas, oscilando entre la noche
y la invisible playa.
En silencio.
      En soledad.
             Despaciosamente.
Me detengo a contemplar el ojo sucio de la luna.
Me oigo recordar.
No.
Noy soy yo, es el mar.


3 comentarios:

María Socorro Luis dijo...


Me gusta muchísimo, Mertxe.

Ese dulce sentimiento de soledad y nostalgia que evoca...

Abrazo, linda.

(Hablé con Jorge. Luego te mando correo)

El Aviador Capotado dijo...

Precioso poema. Tu corazón se abre con diferente pulso y se hace más libre.

https://youtu.be/SFtvwnQCqWQ

Un beso

Mertxe dijo...

Muchas gracias a los dos. Sois muy comprensivos.