martes, 31 de marzo de 2015







No hace falta creer en Dios para agradecerle que nos regalara a Bach. 



3 comentarios:

Nómada planetario dijo...

Los grandes clásicos son un prodigio, ya sean fruto de Dios, Alá o el resultado del azar al unir los genomas.
Besos y buen resto de S. Santa.

Mertxe dijo...

Me quedo con los genomas. Saludos, Noma.

Mertxe dijo...

Casi me caigo de la silla cuando he visto mi lapsus. ¿Pero por qué se me ha colado Brahms aquí? Un misterio que no tengo forma de explicar ahora mismo. Ni entonces hubiera podido.