sábado, 19 de abril de 2014

Ahora que Gabo ya no está, ahora que el hueco que se ha abierto en el mundo todavía está caliente y grita su ausencia, pienso dedicar esta tarde a releerme, no su emblemática novela, no, no, dejaré los "Cien años de soledad" para otra ocasión, lo que haré será volverme hacia "El coronel no tiene quien le escriba", porque la tengo más a mano y porque, decididamente, de todas sus novelas es la que más me gusta.

Hoy tengo ganas de ti, mi querido escritor, hoy voy a perdonarte una vez más la amistad que regalaste al más cruel de todos los diablos caribeños. Nadie es perfecto. Ni Delibes lo era, que ya es decir, con aquella manía suya por las escopetas.