jueves, 11 de septiembre de 2014



















El mejor homenaje que podemos hacer a las víctimas de aquella y todas las demás barbaries que los islamistas han ido perpetrando por el mundo es leer a esta genial periodista que nos avisa de lo que nos espera si continuamos instalados en el buenismo y la estúpida aceptación de la vesania religiosa. Que con toda seguridad no es tal. A lo mejor es lo de siempre: las ansias ocultas de hacerse con un imperio islamista en Occidente. Un imperio económico. Y todos sabemos quién paga todo esto. Y conocemos también su estategia previa: inundarnos de musulmanes para que, cuando llegue el momento, ya estemos colonizados.

Señoras y señores, está en marcha una nueva caída de Constantinopla.






2 comentarios:

Nómada planetario dijo...

El radicalismo islámico es un problema complejo. La única vía no puede ceñirse a montar una especie de holocausto contra los seguidores de la media luna. De acuerdo que hay que pararles los pies, pero sin montar unas nuevas cruzadas.
Un abrazo con el fresco de la noche.

Mertxe dijo...

Difícil veo un camino equidistante. Con lo cual no estoy hablando de holocaustois, estoy hablando de defendernos, sencillamente de eso. Si continuamos metiendo la cabeza bajo el ala, mal vamos. Muy pero que muy mal. Y recuerda, Noma, que las cruzadas fueron la consecuencia de una violencia previa por parte de estas gentes. Desde que Mahoma asomó el morro con su invento, no han parado de invadir y someter. Ya no podemos continuar mirando para otro lado. Tampoco podemos abrirles la puerta masivamente. Ya hemos tenido que lamernos muchas heridas. Demasiadas. Y nunca he visto a los musulmanes salir a la calle a protestar por las salvajadas. Ya vale de tonterías. Y de 'versionar' convenientemente el asunto Gaza-Israel.