viernes, 11 de julio de 2014






Madrugar te recuerda qué eres en realidad, a qué estás conectada y cómo vas a moverte por "este gran dormitorio", como llama un texto taoísta al universo, en donde, según Cioran, "la única forma de lucidez es la pesadilla". Te gustará más o menos, incluso podrías rechazar de plano uno de esos conceptos, los dos incluso, y, sin embargo, cuando te escuchas por dentro, comprendes inmediatamente que las cosas no descansan aunque duerman, únicamente sueñan enfebrecidas hasta que un día cualquiera, sin haber resuelto el gran misterio de su llegada, ni entender cómo han sobrevivido a tanta incertidumbre, otro sueño, no por esperado menos sorprendente, las devuelve a su estado primitivo. Tú serás de nuevo mónada vagando indefinidamente, inextensa e indivisible; sin asiento, sin descanso, volverás a la materia espiritual que no se percibe como tal, al logo analfabeto, al logo inútil. Y en el aire sin estrenar de la mañana te preguntas, con un poso de amargura, de qué te habrá servido tener ojos y boca. Sabes que en una bruma fría algo cristalizó de pronto y nació tu conciencia refleja. Sabes que durará tan poco, que será tan efímero el fogonazo, que apenas tendrás tiempo de sentir agradecimiento o rabia. 

Todo amanecer es una comunión con el universo. Es el único momento del día en que la vida te abraza y te consuela.





4 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Me gustó. Tan efímero este deambular por "este gran dormitorio"...

Feliz de saludarte y enviarte un abrazo, Mertxe.

(lee en mi blog un nuevo poema de nuestro Jorge)

Mertxe dijo...

Gracias, Soco. Ahor amismo voy. Por cierto, anteayer lo tuve en mi Facebook: "Dios es Uno. | "Y trino", dijo el pájaro". Maravilloso.

Katrina dijo...

Me han sonado muy sabias estas palabras y, a la vez me han dado ganas de seguir durmiendo, de no despertar para deambular, no gastar mi efimero paso en todo esto...

Saludos

Mertxe dijo...

Más allá de esta mística gris que a veces nos toma está la vida en sí misma. Única y para una única vez, y no deja de ser apasionante vivirla. No te duermas, Katrina, ni alargues el sueño, derpiértate y anda (jis...) que hay mucho que disfrutar si así nos lo proponemos. Un saludo y gracias por tu visita.