lunes, 9 de septiembre de 2013

Me parece que la toalla, el flotador, el bronceador, el bikini y las sandalias ya pueden ir enfilando cajones hasta el año que viene. Volverá a hacer calor, naturalmente que sí, pero ya no será el mismo calor, será otro menos contundente y sano, será como cuando salimos de una larga enfermedad y todavía por las tardes nos coge la calentura. Sudaremos en frío, sudaremos en el escalofrío, igual que sudaron anteayer en Buenos Aires.

Yo no sé si nos convenían estos juegos en medio de la ruina que se nos come por los pies. Dicen que sí, que hubieran redundado en mucho beneficio para una depauperada en todos los sentidos España: 50.000 puestos de trabajo y el consiguiente relanzamiento de la ciudad de Madrid, no ya en lo arquitectónico-urbanístico, que eso, aunque mejorable, está ya conseguido, más bien en lo económico que es lo que le hubiera ayudado a achicar la descomunal deuda en que la sumió el señor Gallardón. Un chollo. Y yo preciso que menudo chollo para los halcones autóctonos, como siempre ocurre, como sigue ocurriendo desde la Expo-92 y, no me caben dudas, desde los JJ OO de Barcelona del mismo año. Bueno, pues no ha sido posible; sí, en cambio, la humillación tan gratuita de eliminarnos hombro con hombro con Turquía. Es lo que pasa cuando enfrentamos el relaxing cup of café con leche a los miles de millones que Japón le ha puesto sobre la mesa al COI. Y a todo esto, un señor con muy mala memoria para los padrinos, va y dice que "en España sólo Barcelona puede competir con Tokio y Estambul". Es, cómo no, el señor Trías, quien, por cierto, además del señor Samaranch se ha olvidado de la desnutrición de los niños catalanes, de los quirófanos cerrados a cal y canto, de las listas de espera y, en fin, de todos los recortes y recortables que tiene en su haber.




Pero nos recuperaremos del golpe, sin duda alguna que lo haremos, y así, mañana o pasado a más tardar, lo mismo que el calor volverá a tomarnos la pavorosa normalidad nuestra de cada día. En el armario, junto con los trastos de la playa, habremos guardado las ilusiones perdidas. Todo dormitará apaciblemente hasta que regrese ese sol estacional y voluble, verdadero alimento de la comedia humana. Entretanto, como Rastignac, ajustemos cuentas encarnizadamente entre nosotros. (Me ha dado por Balzac...)



4 comentarios:

El Aviador Capotado dijo...

http://www.goear.com/listen/4c7fb98/sailing-christopher-cross

Un beso

Mertxe dijo...

Mientras lo escucho te saludo, viejo amigo.

María Socorro Luis dijo...


Disfruta del otoño, Mertxe, la saisson plus belle...

Un abrazo en la bruma.

Mertxe dijo...

Oh oui, c'est bien ça pour moi!