jueves, 25 de julio de 2013



4 comentarios:

María Socorro Luis dijo...


He venido pidiendo explicaciones a Dios desde que aprendí a pensar por mi misma... Casi nunca me las ha dado.

Me uno al dolor.

Musu zuri.

Mertxe dijo...

Sí, es el viejo inalienable dolor de la vida.

Glo dijo...

Un accidente terrible en el que no me de detenido ni un instante (no he leído ni visto nada), por respeto y por miedo a que me sacuda interiormente...

Pero me ha hecho recordar que a los particulares se nos multa severamente por no llevar el cinturón de seguridad puesto, mientras que la administración pública actúa con la mayor lenidad para consigo misma en lo que a la seguridad en el transporte público se refiere.

Y también me he acordado de que, mientras se lincha al maquinista, en Fukushima, Chernobil, etc., no recuerdo que nadie haya empleado la palabra "responsables".

Un saludo.

Mertxe dijo...

Es un asunto a la vez turbio y sencillo. Turbio, porque nunca llegaremos a la verdad, esa verdad que incluye a muchos, desde el que cortó prematuramente la cinta inaugural hasta los que, después, en el relevo de esa y otras tijeras no hicieron nada por reparar el mal. Sencillo, porque el factor humano está presente en el desastre. Todo sumado nos entrega la triste, vieja e inevitable realidad nuestra de cada día.