domingo, 7 de abril de 2013

Facebook sólo para la distancia y la superficie

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Tengo el blog abandonado, a punto de morirse de puro aburrimiento. Me confieso muy atada a la rueda del molino, irremediablemente ungida a la piedra que tritura los días. En cambio, en Facebook (que tanto denosté hace unos meses por motivos varios) estoy encontrando una manera de desviarme de mi prisión circular. No demasiado, ésta es la verdad, Llego por las mañanas y digo cosas; y, para hacerlas más interesantes, las acompaño de una estupenda fotografía de ésas que ya vienen precocinadas por el Windows 8. Invariablemente ocurre que una porción nada despreciable de lo que hoy en día conforma nuestro entorno virtual, ya sea por adhesión directa, indirecta o perifrástica, entra a responder o sencillamente a mirar. Me encuentro así en el centro de un inesperado universo contigüo. Sé que te escuchan desde los infinitos mundos circundantes; y sé, además, de su empatía, ya que el ojo humano tiene el sorprendente poder de transformar lo que ve en lo que quiere semejante. Pero también sé que en este confortable espacio no es necesario esmerarse en el discurso que se envía, ni mucho menos incurrir en la aportación de figuras referenciales de la cultura. No debo ni siquiera intentarlo. Si acaso y por sorpresa un breve poema, algún tímido asomo de cita filosófica, la sombra de un comentario comprometido... Poco más. Si la página -¡el muro!- comenzara una deriva intelectual, cuidado que se corre el peligro de que tus visitantes huyan en desbandada. Ya te soportan bastante sin faltas ortográficas, conque mucho ojo con las florituras. Olvídate de Platón y Aristóteles. tan cargantes ellos para una parte de tus visitas, o tan ajenos a la otra que, en el mejor de los casos,  los ha creído personajes del Pokémon.
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En fin, que ésta es mi situación a la fecha. Pero me la estoy tomando con mucha flema, porque comprendo que no puedo disociarme de lo que el tiempo es cuando va dejando de ser lo que fue. Por el momento el tedio es su manifestación indolora. Y muy cómoda. Por una vez en la vida dejarse llevar, no pensar demasiado, ser sin ser. ¿...Será mi hora exquisita? Soñemos, es la hora... Es la hora exquisita.


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4 comentarios:

Glo dijo...

Yo no acabo de cogerle el tranquillo a Facebook. Me falta el compadreo didáctico, por ejemplo, de una oficina.

Mertxe dijo...

Anímate y, si ya tienes página, pásamela. Saluditos, Glo.

Glo dijo...

Glo Vizcayado...

Mertxe dijo...

Luego te busco...