sábado, 2 de febrero de 2013




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Una oyente de Onda Cero pedía hoy a Benjamín Prado una razón para leer poesía. No recuerdo exactamente qué ha respondido y ahora mismo me da mucha pereza volver al video del programa. Pero, mientras se extendía en la respuesta, a mí me ha salido la única que tal vez nos convenga a todos en estos momentos: respirar. Respirar con hondura, largamente, como si estuviéramos frente al mar. Respirar porque la vida nos la están poniendo asfixiante. 



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..........María y el fantasma

Existen ciertas noches en las que Ángel González
olvida que está muerto
y entra en casa, enciende un cigarrillo
jugamos a poner las cartas boca arriba.
Si me ve melancólico se enfada
dice que la tristeza es de cobardes
que el equilibrio sólo lo merece
quien sabe negociar con la caída
que me ponga de pie
y vuelva a la pelea.
Si hablamos de política
sostiene que en España eso es el arte
de hacer de la otra orilla lo contrario del río.
Si me pongo a escribir
me exige que mis versos nunca dejen atrás a sus poemas
que no salga a cazarlos y espere a las palabras
que vengan a leer en ellos su destino
y si le hablo de mí dice que no me fíe
pregúntale a los otros para saber quien eres.

Él ya no es tan callado como cuando aún vivía
y yo sé que no estar en este mundo
no es razón suficiente para que no te escuchen
para que no te crean.
Si le hablo de nosotros me dice que recuerde
que el amor es un ciego con un arma en la mano
y me ordena que corra hacia las balas
no lo dudes: María es tu respuesta.

Te aseguro que hay noches en las que Ángel González
no recuerda que ha muerto
y se sienta a mi lado para hablarme de ti.



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