martes, 31 de diciembre de 2013



Ya llevamos unos años haciendo el puente. A estas alturas de la obra nos hemos convertido en seres agotados y harapientos. Es un trabajo perverso porque, si acabamos el puente, llegará el tren que salvará al enemigo, y vuelta a empezar. Y si nos lo echan abajo, vuelta a empezar también ya que el enemigo domina todas las situaciones. Entre los Saitos y los Nicholson no hay escapatoria que valga. Somos sus prisioneros, somos los que sudan bajo el sol y pagan toda la factura del sufrimiento.

Se acaba el feroz 2013 y empieza un 2014 del que, se diga lo que se diga, seguiremos silbando la Marcha del Coronel Bogey.




miércoles, 25 de diciembre de 2013






La Navidad

¿Qué es Navidad?,

pregunté a mamá.
Un día muy dulce
como el mazapán.

¿Qué es Navidad?,
pregunté a papá.
Un turrón muy rico
que aprendes a dar.

¿Qué es Navidad?,
pregunté a la abuela.
El día que un Niño
nos enseña a amar.

GLORIA FUERTES



...................................

¿Qué es Navidad?,
me pregunto cada año.
Una castaña muy difícil
de tragar.

YO






miércoles, 18 de diciembre de 2013

Jon Juaristi, autor de 'Historia mínima del País Vasco'. 17-12-2013







Junto con Teo Uriarte, Jon Juaristi representa todo aquello a lo que es inevitable abocar tras una larga travesía del desierto. No es un oasis lo que nos acoge, sigue habiendo mucha arena, y mucho sol inclemente, en el nuevo suelo que vamos a pisar, pero al menos algo de agua fresca aliviará las estrías de la garganta y, ya de paso, las del cerebro. No es sano vivir en la mentira, sobre todo en la mentira consentida y plenamente asumida, a la larga deja muchas secuelas, demasiadas para que la vida recupere sus colores originales. 




viernes, 15 de noviembre de 2013






Después de comer resulta muy agradable escuchar música, música sencilla, de fácil acceso a los sentidos. Esta composición siempre me ha gustado mucho. Cumple con todos los requisitos para depararme placenteros minutos de evasión. 

La "Pavane" de Gabriel Fauré, está basada en una danza cortesana española del siglo XVI y es capaz de envolvernos en una delicada atmósfer, en donde sólo el piano tiene voz, una pequeña voz susurrándonos antiguas nostalgias

Su versión orquestada también es interesante, pero no para esta hora, no para mí en esta hora que abre la tarde.




miércoles, 25 de septiembre de 2013



Sebastião Salgado es fotógrafo. Nació el 8 de febrero de 1944 en Aimorés (Minas Gerais, Brasil). Economista de formación, diplomado por la Universidad de São Paulo y la Vanderbilt University. A partir de 1969, sigue en París cursos de estadísticas y prepara un doctorado de economía agrícola. Trabaja para el ministerio brasileño de las Finanzas, y después en Londres para la Organización internacional del café. En 1973, brusco cambio de carrera: decide dedicarse a la fotografía. Se integra sucesivamente en las agencias Sygma (1974-1975), Gamma (1975-1979) y Magnum (1979-1994). En 1994, funda con su mujer Lélia Wanick Salgado una agencia exclusivamente dedicada a su trabajo, Amazonas imágenes.
Autor de reportajes de actualidad -sobre las guerras de Angola y del Sahara Español, la toma de rehenes de Entebbe o la tentativa de asesinato de Ronald Reagan– paralelamente se vuelca en proyetos personales a largo plazo, objetos de publicaciones y exposiciones. Recorre de arriba abajo la América latina de 1977 a 1984 para documentar las resistencias culturales campesinas e indias (Otras Américas, 1986) y visita 26 países de 1986 a 1992 para reunir las fotografías de la serie La Mano del hombre (1993) dedicada al fin del trabajo manual. Testigo de las vidas humildes y difíciles, se interesa por las víctimas de la hambruna (Sahel: el hombre en peligro, 1986), por los campesinos brasileños sin tierra (Tierra, 1997), y también por los mineros (Serra Pelada, 1999). En 2000, publica Éxodos y Los Hijos del éxodo, que recogen cinco años de reportajes sobre los desplazados, los refugiados y los emigrantes. En 2004, comienza a trabajar en el proyeto Génesis, un homenaje a la naturaleza desde los orígenes que recuerda a cada uno de nosotros el deber de proteger el planeta. Desde 1998 viene devolviendo a la naturaleza los campos que posee en Brasil, y ha creado el Institut Terra de reforestación y educación del medio ambiente. Embajador de buena voluntad en la UNICEF desde 2001, ha sido recompensado con numerosos premios.
Bibliografía selectiva:
  • Génesis (2013)
  • África (2007)
  • La cuna de la desigualdad (2005)
  • El hombre y el agua (2005)
  • La erradicación de la polio (2003)
  • Salgado, Parma (2002)

lunes, 9 de septiembre de 2013

Me parece que la toalla, el flotador, el bronceador, el bikini y las sandalias ya pueden ir enfilando cajones hasta el año que viene. Volverá a hacer calor, naturalmente que sí, pero ya no será el mismo calor, será otro menos contundente y sano, será como cuando salimos de una larga enfermedad y todavía por las tardes nos coge la calentura. Sudaremos en frío, sudaremos en el escalofrío, igual que sudaron anteayer en Buenos Aires.

Yo no sé si nos convenían estos juegos en medio de la ruina que se nos come por los pies. Dicen que sí, que hubieran redundado en mucho beneficio para una depauperada en todos los sentidos España: 50.000 puestos de trabajo y el consiguiente relanzamiento de la ciudad de Madrid, no ya en lo arquitectónico-urbanístico, que eso, aunque mejorable, está ya conseguido, más bien en lo económico que es lo que le hubiera ayudado a achicar la descomunal deuda en que la sumió el señor Gallardón. Un chollo. Y yo preciso que menudo chollo para los halcones autóctonos, como siempre ocurre, como sigue ocurriendo desde la Expo-92 y, no me caben dudas, desde los JJ OO de Barcelona del mismo año. Bueno, pues no ha sido posible; sí, en cambio, la humillación tan gratuita de eliminarnos hombro con hombro con Turquía. Es lo que pasa cuando enfrentamos el relaxing cup of café con leche a los miles de millones que Japón le ha puesto sobre la mesa al COI. Y a todo esto, un señor con muy mala memoria para los padrinos, va y dice que "en España sólo Barcelona puede competir con Tokio y Estambul". Es, cómo no, el señor Trías, quien, por cierto, además del señor Samaranch se ha olvidado de la desnutrición de los niños catalanes, de los quirófanos cerrados a cal y canto, de las listas de espera y, en fin, de todos los recortes y recortables que tiene en su haber.




Pero nos recuperaremos del golpe, sin duda alguna que lo haremos, y así, mañana o pasado a más tardar, lo mismo que el calor volverá a tomarnos la pavorosa normalidad nuestra de cada día. En el armario, junto con los trastos de la playa, habremos guardado las ilusiones perdidas. Todo dormitará apaciblemente hasta que regrese ese sol estacional y voluble, verdadero alimento de la comedia humana. Entretanto, como Rastignac, ajustemos cuentas encarnizadamente entre nosotros. (Me ha dado por Balzac...)



viernes, 23 de agosto de 2013



"Oh, esperanza, esperanza: ameno engaño
de mi primera edad! Cuando hablo siempre
retorno a ti; pues por pasar el tiempo,
por mudarse de afectos y de ideas,
olvidarte no sé. Fantasmas veo,
son la gloria o el honor; deleite y bienes,
mero deseo; en la vida no hay fruto,
inservible miseria. Y si vacíos
están mis años, si desierto, oscuro
es mi estado mortal, poco me quita
la fortuna, lo sé. Ay, pero cuando
en ti yo pienso, esperanza pasada,
y en mi primera, amada fantasía;
y luego veo mi vida tan mezquina
y tan doliente, y que la muerte sólo
de tantas esperanzas hoy me queda;
siento un dolor, siento que plenamente
consolarme no sé de mi destino."

GIACOMO LEOPARDI
Le ricordanze









No hay otro animal capaz de jugar, y jugar entusiásticamente, con aquello que no existe. El pasado se asienta con fuerza en nuestra mente, en tanto que el futuro no deja de ser objeto de nuestros pensamientos más audaces. Y ambas cosas nos hacen descuidar el presente. Es como si estuviéramos sobre sobre un puente dividido en dos mitades: un pie en la zona que ya hemos recorrido y el otro en la que soñamos que transitar. 

Leopardi era muy realista, tenía los pies perfectamente asentados en el suelo; sabía que no era una cuestión de vivir en el pasado o en una ilusoria representación del futuro. Para él, la evocación de lo vivido y lo por vivir sólo tenía un objeto: demostrar nuestra endeble y de cualquier forma breve permanencia en la vida. El tiempo en sus poemas es como un ángel exterminador, que a veces se percibe tranquilo y compasivo, y otras veces como un vertiginoso galope hacia la nada. La nada. Justamente la nada. Hay dos poemas suyos que completan el trágico sentimiento de vaciedad. Éste Le ricordanze, que sin buscar la recuperación de lo que ya ha muerto, sí lo recuerda como algo mejor, algo a conservar en la memoria como una especie de tabla de salvación respecto de lo que ha seguido. En el otro, el monumental Canto notturno di un pastore errante dell'Asia, desarrolla su sentimiento sobre la inutilidad de la existencia. Todas las cosas se le aparecen como un triste conjunto flotando en la nada, y le destroza el dolor que le produce la conciencia de saber a ciencia cierta lo efímero del ser.

martes, 20 de agosto de 2013




Se adelgaza el verano, porque ya el amor dorado (me manipulo lexicalmente a Lorca) empieza a insinuarse entre golpe y golpe de calor. El otoño no tardará, son muchos los signos inequívocos que lo anuncian. Anochece temprano cerca del mar, y el mar, a eso de las ocho, ya empieza a recoger tímidamente sus hules y sus olas, mientras la prosa de sus mareas se hace lánguida y se vuelve pálida: tonos pastel en la superficie, oscuridad creciente en las profundidades. Silencio en el aire. Silencio en el mar.

Ayer tarde no pude dar mi paseo por el espigón, tenía otras cosas entre manos; pero esta mañana, aprovechando que ha amanecido algo nublado, pienso recorrerlo de punta a cabo. Después me tomaré un café en la terraza del Margarit y, sobre todo, sobre todo. intentaré alimentarme de alisios maresminos. 




domingo, 4 de agosto de 2013

Mataró se ha despertado muy tarde hoy. Quedamos cuatro gatos perezosos y nos cuesta salir de casa. A penas hay gente en la calle, y eso que la mía es de obligado tránsito para bajar a la playa, o a la estación, o a por un autobús o un taxi. Hace mucho calor, cosa esta muy normal en verano, pero como siempre es la humedad lo que realmente agobia. No he salido en toda la mañana. Tampoco sé qué voy a comer, no he preparado nada y me espanta la sola idea de entrar en la cocina. Lo cierto es que ni siquiera tengo hambre, sólo ganas de beber y beber y beber; en estos momentos mi estómago es un embalse a punto de desbordarse. He pensado en leer y escuchar música, pero una vez instalada en la terraza no he conseguido concentrarme. Apagón, un gran apagón es lo que me produce este tiempo asesino. 



En días como éste lo más sensato es conceder absoluto albedrío a los ojos. Son nuestras alas. Si en algún momento la naturaleza decidió negárnoslas, hay que reconocer que fuimos largamente compensados con la mirada. Desde mi tumbona he visto cómo espejea el Mediterráneo bajo un cielo que poco a poco se enturbiaba huérfano de gaviotas y de viento. En cambio, el mar jamás está solo. Tiene la vida frondosa de las plantas y los oscuros latidos de los peces, un hervidero de existencias que siempre existieron y que guardan el inviolable recuerdo de la nuestra. 

Los domingos suele haber mucho tráfico de veleros. Me encantaría navegar a bordo de esas estilizadas embarcaciones. En Donosti, cuando llegaba el verano, solíamos cruzar a la isla en las grandes motoras que te dejaban los oídos hechos cisco con el estruendo del motor. De San Juan también se volvía en motora, algo más pequeña, cubierta, menos ruidosa. Ahí se terminan mis experiencias náuticas. Por eso, para elevar el listón, ¡y de qué manera!, mi sueño desde que vivo pegadita al mar es subirme a la nave seguramente más antigua del mundo, el velero, y poner proa al horizonte para remontar las grandes olas sintiendo en el careto el beso ancestral del viento.

No sé nadar, pero qué importa, si hay que morir, ¿acaso no es mejor hacerlo donde hemos nacido? Debe de ser como regresar de todas las tormentas para volver a ser lo que un día fuimos cuando se inventaba la vida, un soplo, un esbozo, casi nada y todo.

lunes, 29 de julio de 2013


Una imagen muy dura


    En los Encuentros de Arlés, el artista chileno Alfredo Jaar presenta actualmente una instalación titulada "Sound of Silence", que se apoya en la mítica fotografía de Kevin Carter. El público entra en una caja negra en la que desfila en silencio sobre una pantalla un texto que cuenta la vida de este fotógrafo sudafricano. Flashes violentos vienen a interrumpir súbitamente la oscuridad silenciosa para revelar la foto de este niño sudanés hambriento y acechado por un buitre, que le valió a Carter en 1994 un premio Pulitzer y un suicidio.

    El sudafricano Kevin Carter tiene 33 ans cuando entra en la historia del periodismo con esta imagen. Ya hace varios años que trabaja como reportero gráfico, concretamente en Bang-Bang Club, asociación de cuatro fotógrafos que han documentado la transición de África del Sur al final del apartheid. En marzo de 1993, acompañado de un miembro del Bang-Bang ClubJoao Silva, Kevin Carter se va a Sudán para investigar sobre la guerra civil y la hambruna que asolan el país. Con otros fotógrafos llega al pueblo de Ayod. Se encuentra con un niño esquelético que se arrastra penosamente hasta el vecino centro de aprovisionamiento alimentario.


DE PRONTO, UN BUITRE VIENE A POSARSE TRAS ÉL

    De pronto, un buitre viene a posarse tras él. Carter tiene ante él un terrible símbolo de la miseria que castiga la región, y decide preparar su máquina. Entonces se queda unos veinte minutos de minutos esperando que el carroñero despliegue sus alas y acentúe más aun la fuerza de esta imagen. En vano. A continuación, espanta al buitre y recorre uno o dos kilómetros antes de romper a llorar. Cuando Joao Silva encuentra a su amigo, Kevin Carter está atontado. Veinte años después, cuenta: "Él estaba visiblemente desamparado. Mientras me explicaba lo que había fotografiado, no paraba de señalar con el dedo algo que había desaparecido. No paraba de hablar de su hija Megan, tenía prisa por abrazarla. Sin ninguna duda, Kevin quedó muy afectado por lo que había fotografiado, y eso iba a perseguirle hasta el fin de sus días."

    El 26 de marzo de 1993, el New York Times publica la foto. El impacto de la imagen es inmediato. El periódico recibe entonces tal cantidad de correos para conocer la suerte del niño de la imagen que debe hacer un editorial algunos días más tarde para informar que el niño ha podido llegar al centro, pero que no se sabe si ha sobrevivido.


UNA SALVA DE CRÍTICAS ACERBAS

    Un año después de esta toma de imágenes, el 12 de abril de 1994, Nancy Buirski, entonces redactora gráfica del New York Times, llama a Kevin Carter para anunciarle que acaba de ganar el premio Pulitzer gracias a esta fotografía. Este prestigioso premio aporta a Kevin Carter el reconocimiento de sus compañeros, al mismo tiempo que una salva de críticas acerbas. La mayor parte de ellas recaen sobre la ética del fotógrafo en una tal situación. "El hombre que sólo ajusta su objetivo para encuadrar en el mejor de los casos el sufrimiento no es más que un predador, un buitre más", escribe el St. Petersburg Times, diario publicado en Florida. Muchos se preguntan en voz alta por qué Carter no ayudó al niño.

    En 2011, Alberto Rojas, periodista gráfico para el diario español  El Mundo, se trasladó a Ayod. Obsesionado por esta imagen, se puso a buscar informaciones sobre ella.  Sólo encontró escritos aplastando a Kevin Carter, haciendo creer que había dejado morir al niño. Su investigación iba tal vez a hacerle justicia.

    Rojas comenzó por hablar con su amigo, el fotógrafo español José Maria Luis Arenzana, también presente en aquel campo en 1993. Su testimonio fue la clave que marcó un giro en las investigaciones de Rojas. Arenzana había realidado una fotografía similar. Según él, el bebé de la foto de Carter no estaba solo, se hallaba a pocos metros del centro de cuidados, cerca de su padre y del personal médico. La pulsera de plástico también reclamó la atención de Rojas, pues era una señal de que el bebé estaba a cargo de una organización humanitaria. Esta información podía "dar a entender que el niño había sobrevivido a la hambruna, al buitre y a los malos presagios  de los lectores occidentales". Continuó su investigación reuniéndose con empleados de Médicos sin fronteras que trabajaban allí en aquella época. Después se presentó en el lugar de los hechos.

    Al cabo de varios días de investigación, se reunió con el padre del niño inmortalizado por Kevin Carter. En el pequeño pueblo nadie había visto jamás la foto y nadie sabía que ésta había dado la vuelta al mundo. La presencia del buitre, tan denigrada en Occidente, no extrañaba a nadie: eran muy numerosos en la región. Efectivamente, el niño había sobrevivido a la hambruna, pero murió catorce años después a consecuencia de fiebres intensas provocadas por un ataque de paludismo.

    Gracias a Alberto Rojas, se sabe que el chico no murió de hambre, abandonado a su suerte frente al carroñero. Se ha hecho justicia. Pero Kevin Carter ya no está aquí para alegrarse de ello. El 27 de julio de 1994, tres meses después de que le fuera otorgado el premio, el sudafricano se suicidó envenenándose en su coche. En la nota que dejó, evoca "los recuerdos persistentes de masacres y de cadáveres" que le perseguían. Nada sobre el niño sudanés y la célebre rapaz. Sin embargo, esta imagen y la paradoja del reportero gráfico encarnan hoy todavía lo que Kevin Carter simboliza: observar inmóvil el horror para combatirlo mejor. 



sábado, 20 de julio de 2013





"Asomaba la Aurora temprana de dedos de rosa..."





Es éste uno de los pasajes del Canto XIX de la Odisea. Hermoso, ¿verdad?, pues así ha amanecido hoy en Mataró, aunque enseguida se ha nublado el cielo, y la lluvia, lluvia delgadita, lluvia tonta pero lluvia más que llovizna, ha mojado las calles. Ahora está como ayer y anteayer, jirones de nubes estampando el cielo y una bruma lechosa sobre el horizonte marino. Hace calor, dicen los termómetros que 23º e idéntica sensación térmica, no hay viento, pero seguimos con un 83% de humedad.

Me he quedado sola. Se me han ido las visitas. Penita, pena... y también un cierto alivio. Volveré a colocar las cosas como estaban, todo simétricamente en su sitio, reluciente e intocado. Son manías, lo reconozco, manías que nos asaltan con la edad y otras circunstancias, y aunque siempre he sido tirando a tiquismiquis en estos asuntos, reconozco que van a más.

Por cierto, hablando de orden... ¡que descuidados son en el PSC del Pere Navarro! ¡Mira que dejarse las pruebas del espionaje a la Camacho y 'la otra' en el ordenador! Pero ya se sabe que los gerentes y las gerentas de los partidos políticos no son lo que parecen. Mucho presumir de eficiencia y resulta que van por ahí perpetrando la chapuza. El Bárcenas y sus papelitos de la señorita Pepi's (judicialmente hablando) son hoy por hoy ejemplo palmario. Ahora le toca a la Bruguer y sus archivos del cotilleo en La Camarga. En fin, que las contabilidades A, B y resto del alfabeto ya están siendo pasto de las miradas fiscales. A ver qué pasa y a ver si pasa pronto, porque me estoy temiendo que el Día del Juicio Final la justicia española pedirá una prórroga hasta la tarde porque aún no han cerrado estos y otros cientos de miles de casos. Llegaremos tarde a la resurrección de la carne, me lo veo venir.




sábado, 13 de julio de 2013


Galería de fotos




Foto 3:
Estamos en 2050, dentro de una hora tienes una cita con Dios. Una hora para imaginar...

Foto 4:
tu futuro.

Fotos 5, 6, 7, 8, 9 y 10: 
MOE (Mohamed Sabbah). Edad: 22. Ocupación: Realizador. De qué estoy orgulloso: Hacer películas. Mi gran esperanza: Espero tener un lugar en este mundo, hacer películas para morir inmortal. Mi miedo: Tengo miedo de lo desconocido y de no estar más vigilante para el bien mis sueños. Un eslogan para 2050: El mundo es pequeño, pasemos cada día en un país diferente. 

Fotos 11 y 12: 
Fotonovela del futuro, imaginada en mayo de 2050 en Beirut. La ciudad derrumbada, por Moe. 

Foto 14 :
Aquel día, en 2050, yo me despertaba en una playa, tardé en comprender...

Foto 15: Estaba solo... ¡De nuevo Beyrouth había desaparecido!

Foto 16:
Es la séptima vez...

Foto 17:
Miraba a derecha e izquierda... ¡No! ¡Nada! Sólo yo, el mar... pero ni rastro de Beirut. Ni hombres, ni Dios, ¿dónde estaban?

Foto 18: Dios, tú ya no me oyes.

Fotos 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25 y 26: He visto manos salir de la arena, creí que me llamaban. Comprendí que sólo eran fantasmas. Es como contaba la leyenda de nuestro padres: Beirut sumergida en el mar. Tal vez son mis propias ganas de echar abajo la ciudad, hacerla desaparecer, disolver mi pasado en el agua...

Foto 27: Pero yo quería salvarla, entonces busqué con qué barrerlo, el mar.

Foto 28: Para hacer reaparecer mi ciudad, mis recuerdos, la memoria de mis padres y abuelos.

Fotos 29, 30, 31, 32, 33, 34 y 35: Beirut como antes de la guerra civil, antes del 75, la que jamás conocí.

Foto 36 y 37: No lo consigo...

Foto 38: Por más que lo intento, no hay manera de quitar el agua para liberarla.

Foto 39: Entonces tuve una idea. Encontré una gran paja...

Fotos 40, 41 y 42: y aspiré el agua.

Foto 43: Tenía el vientre lleno de agua de mar.

Fotos 44 y 45: Me bebí el mar hasta que la ciudad apareció de nuevo.

Fotos 46 y 47: Mi ciudad y mi historia intactas...

Fotos 48 y 49: Ánimo, vuelvo a ella...

Fotos 50, 51, 52: Una ciudad nueva que modelar...

Foto 53: POR Moahmed "Moe" Sabbah

Foto 54: DISEÑO GRÁFICO: Amélie Bonnin



lunes, 8 de julio de 2013




Mira el breve minuto de la rosa


Mira el breve minuto de la rosa.
Antes de haberla visto sabías ya su nombre,
y ya los batintines de tu léxico
aturdían tus ojos -luego, al salir al aire, fuiste inmune
a lo que no animara en tu memoria
la falsa herida en que las cuatro letras
omiten esa mancha de color: la rosa tiembla, es tacto.
Si llegaste a advertir lo que no tiene nombre
regresas luego a dárselo, en él ver: un tallo mondo, nada;
cuando otra se repite y nace pura
careces de más vida, tus ojos no padecen agresión de la luz,
sólo una vez son nuevos.



De  
Variaciones y figuras sobre un tema de La Bruyère (1974)

guillermo carnero




viernes, 14 de junio de 2013


La organización para la salvaguardia del patrimonio Europa Nostra ha integrado en su lista el pueblo de Rosia Montana amenazado por "el desarrollo a gran escala de la explotación de las minas de oro" por la sociedad canadiense Gabriel Ressources.

Foto : Europanostra.org

"Estos lugares y monumentos fascinantes han sido seleccionados no solamente porque nos cuentan una historia sobre nuestro pasado común, reforzando el sentimiento de pertenencia a una familia europea, sino también porque son preciosos para las comunidades locales  profundamente comprometidas en su salvaguardia", ha declarado recientemente el célebre tenor y presidente de Europa Nostra, Plácido Domingo. El pueblo de los montes  Apuseni (oeste del país) se encuentra en esta lista al lado del anfiteatro romano de Durres (Albania), del centro histórico de Nicosia (Chipre), de las fortificaciones Vauban de Briançon (Francia), del monasterio de San Benedetto Po (Italia), del monasterio de Setubal (Portugal) y de la iglesia armenia San Jorge de Mardin (Turquía). Se trata de la primera lista de los sitios más amenazados de Europa publicada por Europa Nostra. Ha sido establecida con ocasión de los 50 añoss de la organización y se inscribe en un programa que  aspira a movilizar a "agentes públicos y privados a niveles local, nacional y europeo a fin de asegurar un porvenir viable y duradero para estos lugares". El proyecti  Europa Nostra h sido creado en colaboración con el Banco europeo de inversiones



viernes, 24 de mayo de 2013






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"Es difícil ayudar. Saber lo que buscas, lo que te entristece en tus tristezas. Es algo que ha desaparecido pero que existe, está en ti. Lo que buscas es un tiempo mejor, un mundo más hermoso. Quizás es ese mundo únicamente lo que abrazas cuando abrazas a tus amigos. Tú, junto con ellos, eres ese mundo." 

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Los paraísos perdidos (1985)
B. MARTÍN PATINO




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