martes, 26 de junio de 2012




      A veces un no niega
más de lo que quería, se hace múltiple.
Se dice "no, no iré"
y se destejen infinitas tramas
tejidas por los síes lentamente,
se niegan las promesas que no nos hizo nadie
sino nosotros mismos, al oído.
Cada minuto breve rehusado
-¿eran quince, eran treinta?-
se dilata en sinfines, se hace siglos,
y un "no, esta noche no"
puede negar la eternidad de noches,
la pura eternidad.
¡Qué difícil saber adónde hiere
un no! Inocentemente
sale de labios puros un no puro;
 sin mancha ni querencia
de herir, va por el aire.
Pero el aire está lleno
de esperanzas en vuelo, las encuentra
y las traspasa por las alas tiernas
su inmensa fuerza ciega, sin querer,
y las deja sin vida y va a clavarse
en ese techo azul que nos pintamos
y abre una grieta allí.
O allí rebota
y su herir acerado
vuelve camino atrás y le desgarra
el pecho al mismo pecho que lo dijo.
Un no da miedo. Hay que dejarlo siempre
al borde de los labios y dudarlo.
O decirlo tan suavemente
que le llegue
al que no lo esperaba
con un sonar de "sí",
aunque no dijo sí quien lo decía.










Lo que queremos nos quiere,
aunque no quiera querernos...














sábado, 23 de junio de 2012




Ayer lo escuché en una  película. Refiriéndose a la evolución de la humanidad, un viejo musulmán se lo decía al adolescente que había adoptado como hijo: "Mineral, vegetal, animal... ¿tal vez el hombre será un ángel después, cuando muera?"

Si esto fuera posible, Juan Luis Galiardo lo habría sido mucho antes. Un ángel de la escena. Nunca lo vi en teatro pero sí en muchas películas y siempre me maravilló su capacidad para hacernos olvidar que interpretaba una mentira. Sin duda alguna, ese don sólo lo poseen aquellos que dominan con toda naturalidad dos escenarios comunicantes; el de la vida real y el de los sueños.

Yo lo recordaré especialmente como Víctor Velasco, el derrotado personaje en El disputado voto del señor Cayo. Cuando se apagó la luz para dar comienzo a la película, pensé que Delibes y Rabal eran inalcanzables para cualquier mortal que osara acercarse a ellos. Incluso Juan Luis Galiardo. Pero Juan Luis supo meterse perfectamente en la piel de Víctor; digamos, además, que aquella fue la oportunidad que esperaba para cambiar radicalmente sus registros de guapo oficial.  Creo que pocas veces se ha logrado una transformación tan magistral. Creo, también, que éste fue el mejor papel que ha interpretado en toda su carrera.

Se ha ido muy pronto. Demasiado pronto. Su papel en la vida no ha durado lo bastante. Mala suerte para él y también para los que seguíamos su arte. Mineral, vegetal, animal... ojalá fuera cierta la siguiente etapa.




jueves, 14 de junio de 2012

No sabrías decir si fue solamente rencor o hubo algo más. En cualquier caso, no fue ese rencor adolescente, cándido y simplón, no, ése no, ése hubiera sido, a fin de cuentas, sano e inocuo. Una rabieta pasajera propia de tu edad. Se trataba de otra clase de rencor. No era tuyo, era un rencor inducido, vicario de otros rencores más arraigados y peligrosos. Era el oscuro, denso, letal rencor de los dioses. ¿Recuerdas? Los dioses... Aquellos deus (elevados) ex machina. Por entonces andabas bajo su égida, formándote afanosamente en la mentira y no quedaban resquicios para que tu juventud reaccionara. Todo era muy espantoso: la patria ultrajada, el gudari mártir, el compañero detenido, las comisarías de donde a veces no se salía, los despidos, las huelgas, gente que caía a derecha e izquierda... Tú corrías y corrías -nunca corriste tanto como entonces- por las calles gritando presoak kalera, amnistia osoa, y detrás venían aquellos tíos vestidos de gris y armados hasta los dientes. Si te trincaban, era el infierno. Si te salvabas, la gloria de contar tu hazaña en la siguiente asamblea. Por eso fue tan fácil inocularte el veneno. No sentiste el pinchazo y luego vino aquella excitación, la fiebre, el temblor en las manos. Todavía a veces (reconócelo) se te despierta en la carne el eco desvaído de aquella dolencia y sientes un amago de náusea. La historia es implacable, te ladra y no sabes si algún día conseguirás olvidar. Pero si existió más hostilidad, si a este rencor se añadió otra cosa, sin duda, sin duda, fue la ignorancia.

Oías hablar de él como de un apestado. Era (lo seguirá siendo hasta el fin de sus días) el Judas que se vendió a sí mismo, ni más ni menos que un traidor a su propia causa. Érais tan altaneros que ningún agravio os alcanzaba. La traición era impensable, tan alta y sagrada era la Causa. Juaristi os dejó, peor para él, pensaste entonces, y tu desprecio creció cuando  muchos años después viste en el escaparate de una librería El bucle melancólico. Todavía te duraba el espejismo. Parece ser que al tipo le dio por desmontar el engaño a base de romper telarañas y más telarañas. Eso lo supiste más tarde, cuando a ti también te dio por lo mismo. Lo de Juaristi ocurrió hacia el 74 y fue un escándalo  sotto voce. (Los dioses no permiten hablar con los pulmones.)

Ya todo ha terminado. Todo... salvo ese síntoma del vómito en que se ha transformado el recuerdo. Pero hay que vivir con ello, de ninguna enfermedad nos curamos completamente, siempre hay rastros, secuelas, llagas. Siempre la conciencia haciendo su trabajo. Hoy lees por fin a este hombre. El 'españolista', el provocador, el que  intenta liberarse de sus demonios a base de hostigar al nacionalismo. El hombre que se ha pasado de frenada. Al fin y al cabo, los nacionalismos también sirven para defenderse. No vale reducirlos o ignorarlos. Si no se analizan en su justa dimensión, existe el riego seguro de dar por buenos los nacionalismos exteriores. Debió limitarse a limpiar de polvo y paja la casa del padre. De parásitos oportunistas. De mesías y otros falsarios. Y de orates. Como ése que veneran con más o menos secreto los del PNV. Por lo demás, los pueblos sin estado son multitud y tienen todo el derecho a sobrevivir afirmándose en su identidad. Y sintiendo, sintiendo profundamente, dolorosamente,  la pérdida de lo que nunca se ha tenido.

Acabas de terminar su última obra, un poemario que entusiasma y duele a partes iguales, porque ha logrado que te veas claramente ahora (Te asombra la dulzura del declive...) y te imagines mañana (Libros, tardes de lluvia, conversación pausada...) y  luego en la última orilla (...Cuando ni una palabra me convenga, vendrá y tendrá tus ojos o los de otra cualquiera).

¿Quieres que dejemos un final acorde con los sentimientos que te embargan en este minuto? ¿Quieres? Pues si quieres vamos a robarle a este culo de mal asiento que por tantas cuestas ha rodado la última estrofa del último poema:

Tu Tiempo ya no es del Mundo
Ni tu Espacio
te permite ir más Depacio
hacia el Vacío Rotundo
donde te vas a perder,
póbrecito, el Arroyito
tan Bonito, tan Bonito
del Ayer.


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domingo, 10 de junio de 2012

¡Quién lo iba a decir!


Y pensar que Roberto Carlos quería ser civilizado como los animales... Esta visto que no puedes fiarte de nada y menos de los bobos, aunque lleven plumas. Y, para demostrarlo, traduciré íntegramente el artículo que hoy mismo se publica en Le Monde.
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Los pájaros bobos, esos depravados
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El emperador esconde muy bien su juego. Bajo ese exterior de inocente pájaro marino que anda contoneándose, el pájaro bobo es, de hecho, un cachondo, como así lo atestiguan los escritos del explorador británico George Murray Levick, que estuvo a punto de morir de frío y de hambre a raiz de una expedición desastrosa en Tierra Adelaida (polo Sur) a principios del siglo XX.
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Le Monde.fr avec AFP
10.06.2012 à 08h01 • Mis à jour le 10.06.2012 à 08h01
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El Museo de historia natural de Londres ha exhumado un estudio de consulta de Levick, un rescatado de la expedición Scott de 1910-13 a la Antártida, que describe con detalle los comportamientos sexuales de estos pájaros, cuenta este sábado el diario The Guardian.
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Homosexualidad, actos de pedofilia contra pollitos e incluso tentativas de copulación de pingüinos macho con hembras fallecidas, todo eso está descrito en un artículo de Levick titulado "Las costumbre sexuales de los pájaros bobos de Adelaida", extraviado durante decenas de años.
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De una moralidad rígidamente eduardiana, Levick estaba de tal manera horrorizado de sus propios descubrimientos que, en un primer momento, los redactó en griego para hacerlos inaccesibles al lector medio.
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NINGUNA EXPERIENCIA
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A día de hoy, Levick es el único científico que haya estudiado un ciclo completo de reproducción Cap Adare, después de haber pasado el verano antártico 1911-12 en ese lugar, según el Guardian. Levick había sobrevivido con cinco compañeros a la expedición que mató al capitán Robert Scott y a otros cuatro en enero de 1912, pero se vio obligado a pasar todo el invierno en una gruta helada, esperando la llegada del barco Terra Nova, enviado para el salvamento pero bloqueado por los hielos.
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De vuelta en Gran Bretaña, publicó un artículo sobre los pájaros bobos censurando sus hazañas sexuales, consideradas como demasiado chocantes. El artículo de fondo que él redactó a continuación sobre la sexualidad de estos pájaros ha permanecido extraviado durante 50 años.
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Según Douglas Russell, conservador del Museo de historia natural que ha redescubierto el artículo de Levick, las costumbres sexuales de los pájaros que tanto escandalizaron al científico son imputables al clima de la Antártida. Los pájaros bobos no tienen más que unas pocas semanas para efectuar su ciclo de reproducción, el cual arranca en octubre. "Los jóvenes adultos simplemente no tienen ninguna experiencia sobre la manera de comportarse", explica el conservador.  "De ahí la aparente depravación de su comportamiento".


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viernes, 8 de junio de 2012

Actualidad, un verso libre



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Leo: Economía desmiente que España vaya a pedir el rescate para la banca este sábado.
Leo: Última hora: Economía anuncia una tercera ronda de saneamiento de la banca.
Leo: El Parlamento catalán investigará qué ha ocurrido con los fondos de las cajas.
Leo: Fernández Ordóñez dice que el tiempo colocará a cada uno en su sitio.
Leo: La Fiscalía pide al TS que rechace la querella contra Carlos Dívar.
Leo: La prima de riesgo vuelve a subir tras la rebaja de la nota a España por Fitch.
Leo: Izquierda Unida dice que la crisis acabará cuando el miedo cambio de bando.
Leo: Sindicatos nacionalistas culpan de la crisis a Zapatero, Aznar y Rajoy.


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leo
incansablemente
leo
que todo sigue lo mismo
que nada se ha vuelto de espaldas
no retrocede la borrasca
arrecia
nos mira de frente
y nosotros
nosotros
en pie o de rodillas
empapados
somos la figura silente
que ha perdido la facultad de dolerse en voz alta
el don de las lágrimas
el alma
tal vez la vida 
como Estela Raval
el cáncer
no perdona
y todo acaba
cuando acaba la ilusión
en los tejidos
..
leo también
que Wagner volverá a sonar en Israel
pero ya no es suficiente
la noticia
llega
demasiado tarde
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ahora sólo es la hora en que se desvanece el trampantojo
que nos tuvo encantados
mientras crece el silencio
y se abre el abismo
..
¿qué será de nosotros
cuando ya no recordemos el mundo?
.ni ese mar que nos sonará
profundo
en el centro de todas nuestras nostalgias

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martes, 5 de junio de 2012

Días de 1993




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La víspera dijimos de venir disfrazadas de currelas.
Estábamos en el INEM y parecía lo más apropiado.
Luego vimos que no, que aquello fue un despropósito.
Una ofensa. Sentarse al ordenador con un parado de larga
duración al otro lado de la mesa
preguntándonos
si le quedaban
más subisidios para seguir rodando, un trabajo
de lo que fuera,
algo en qué ocupar sus manos y su estómago.
Tú, con boina y bigote y una bata de técnico de la construcción.
Él, con los ojos hundidos y la boca
apretada. No, no fue una buena idea.
Me picaba mucho el bigote y me lo puse en las cejas, buscaba
su perdón pero no conseguí ablandarle, siguió mirándome,
mirándonos a todos los enchufados, nos fusilaba
con aquella mirada entre rabiosa
y resignada. Después se fue y llegó otro más joven.
Le dio por reírse abiertamente, creo que, en el fondo, sentía
lo mismo que el de larga duración. Al final
de la jornada nos hicimos una foto. Con la jefa de la oficina
y los dos versos sueltos que, o no entendieron la consigna
de unificar disfraces, o tal vez lo entendieron demasiado
y entonces se pasaron al de las marujas que se van a la cama,
con sus rulos, cremas, y batita, camisón y conciencia en rosa palo,
muy propias, muy lejos
del escarnio que los demás perpetraríamos.
Hoy las recuerdo como heroínas: vinieron así desde su casa.
En el tren debió de ser un espectáculo. Nosotros, en cambio,
nos vestimos para el ridículo (lo hicimos) allí mismo, ahora
sospecho que todas las sonrisas,
todas las miradas que nos acompañaron
fueron, en realidad, de amarga
conmiseración,
teníamos trabajo,
es
cierto,
pero no teníamos
piedad.

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viernes, 1 de junio de 2012





          Días de 1903
                         (1917)


Nunca lo tendré de nuevo -todo aquello que tan pronto
perdí...
los poéticos ojos, el pálido
rostro... en la penumbra de la calle...

Nunca tendré de nuevo -lo que la muerte me ofreció,
lo que tan fácilmente abandoné;
y que más tarde tanto desearía hasta sufrir.
Los poéticos ojos, el pálido rostro,
nunca hallaré de nuevo aquellos labios.




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constandinos cavafis
De POESÍAS COMPLETAS
Orbis-FabbriDe





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