martes, 25 de diciembre de 2012

De nuevo Navidad



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El año se me ha ido en un abrir y cerrar de ojos. Reconozco que en mi vida el tiempo ha tomado ya un galope desenfrenado, así lo percibo y soporto, y así también comprendo su tarea aunque ignore su naturaleza. Como le ocurría a San Agustín, yo no sabría explicar el tiempo, por más que yo sea tiempo, que todo es tiempo a mi alrededor. Mi esencia lo vive como una desgracia; en cuanto a mi naturaleza ya he dicho que lo acata e intenta darle un significado, algo que justifique el dolor que produce. Finalmente, como carezco de fuentes teológicas que me resuelvan ese último punto, no dispongo del puerto último que la religión llama eternidad y que, según nos dice, sirve para que nuestra alma desgarrada en tantos temporales recale y descanse hasta que suene la trompeta del Juicio y entonces la envíen al desguace por haber sido mala, o al Paraíso por todo lo contrario. No lo tengo en mi razón, ni me cuadra con lo que veo ni se ajusta con lo que intuyo. Si comulgara con el dogma de la eternidad, todas las teorías que hoy nos permiten vivir con cierta dignidad quedarían pulverizadas y volvería la oscuridad.
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Pero no me estoy quejando, sé que en todo caso discurro hacia el misterio del que salí, y lo hago emocionada por el privilegio de haber conocido el mundo con los ojos de la mente lo suficientemente abiertos como para tener conciencia de mi existencia. Creo firmemente que he tenido mucha suerte, porque ser árbol no me hubiera gustado, los queman cada dos por tres; tampoco ser animal, los hombres tienen la manía de sacrificarlos a los dioses y, como el resto de los animales, a su estómago; ser piedra o gota de agua, mucho menos. La vida después del chimpancé es infinitamente mejor a todo lo demás, a pesar del mal tiempo. A pesar de que, con frecuencia, cueste trabajo creer que aquella evolución que nos sacó del valle del Rift se haya producido. Pero, en fin, aquí estamos con nuestros vicios y virtudes, los unos buscando lejos del mito, los otros atrapados por él; y luego están los que no saben-no contestan. De todo hay entre la molécula (en un decir genérico:) inteligente.
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Estoy contenta, dentro de los límites en que ese sentimiento puede a estas alturas verificarse en mí, y desde luego muy orgullosa de eso que llaman atómica conexión con el universo, biológica conexión con el resto de los seres vivos y química conexión con la tierra. Me siento un milagro dentro del milagro del universo y, por tanto, si vine de las estrellas, es justo y necesario que a ellas vuelva. El reciclaje es ley fundamental de la creación.
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De nuevo Navidad, pues feliz Navidad.





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6 comentarios:

El Aviador Capotado dijo...

http://youtu.be/tqOXvgkmqb8

Un beso y buen año.

aviador

María Socorro Luis dijo...


Es así como tu dices, Mertxe.

El tiempo es silencio, la vida es silencio. Somos capaces de vivir en lo que no comprendemos.

Todo es tan misterioso y tan posible...

Muchos besos y felices días.

Mertxe dijo...

C'est génial, mon vieux! Mais si triste... mais si vrai! (Espero que me haya entendido mon Aviateur.)

Buenos días, amigo mío.

Mertxe dijo...

Buenos días, mi hermosa poeta, y felices, muy felices días también para ti.

Glo dijo...

El solsticio de invierno es mal momento para el ánimo.

Mertxe dijo...

Estas fechas me pueden...