miércoles, 4 de abril de 2012





Y en la playa llueve mansamente, llueve como suele llover un momento antes de que la naturaleza se convenza del fin del invierno, llueve despacito, despacito, llueve con tal disimulo que ni siquiera los pájaros lo saben, solamente las ramas de los árboles se estremecen con cada toque de las diminutas yemas de agua, los dedos de la lluvia son tan leves, tan ambiguos, en la playa del Varador, junto a la orilla, las palomas y las gaviotas se disputan la basura que el mar se lleva de la arena y devuelve a la arena, en la playa el ojo ámbar amenaza y espanta, pero la mínima paloma, como la inagotable basura, una y otra vez regresa al alga putrefacta, al cartón, al plástico, a la lata, no se arredra ante el poderoso pico, la garganta que vocifera, el batir ensordecedor del ala inmensa, la paloma regresa, picotea y huye, y regresa y picotea y huye, no he visto nada más pertinaz y temerario,  he sacado muchas fotografías de esa pugna al filo de la rompiente de las olas y la sórdida carroña mientras por encima de nuestras cabezas la nubes se inflaban y desinflaban, negras y densas sobre la sierra, y sobre el mar apenas una gasa blanquecina, a ratos veíamos el sol, a ratos su calor me hacía quitarme el impermeable, maldecir alegremente del paraguas, hubiera querido sentarme en una duna, arroparme en la cálida mentira, dejarle al sol jugar su breve juego, soñar reconfortada por la luz, aunque siga lloviendo y la playa sea un vertedero, soñar con la pureza de un Mar en la mañana, que me susurrará el viejo Cavafis ingeniándoselas para hacerme creíble la primavera, y soñar...

que me detenga aquí.
Que también yo contemple por un momento la naturaleza.
Del mar en la mañana y del cielo sin límites
el luminoso azul, la amarilla ribera: estancia
hermosa y grande de la luz.
Que me detenga aquí. Dejadme creer que esto veo
(ciertamente esto vi por un instante cuando aquí me detuve);
y no ahora mis sueños,
mi memoria, la rediviva imagen del placer.





.

.

2 comentarios:

Glo dijo...

Bello texto, muy bella foto la inferior... La primavera trae el recuerdo de tiempos mejores: los de nuestra breve vida, y también los de la naturaleza toda, que se vuelve una selva feraz por unos meses, como fue durante los milenios en que medraban bosques en la Antártida.

Mertxe dijo...

Este año espero (creo que por primera vez en mi vida) que llegue pronto la primavera. He pasado frío estos meses, y necesito entonarme.

Gracias, Glo, y buenas noches.