domingo, 8 de abril de 2012

De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas)


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Tito Lucrecio Caro (c. 99-55 a.C.) escribió tres años antes de morir este impagable poema didáctico en seis volúmenes, con el cual quiso presentarnos de la manera más atractiva posible (la literatura es el arma eficaz que utiliza para lo que en realidad es un sistema especulativo) las teorías de los filósofos griegos Demócrito y Epicuro. Sobre todo Epicuro le inspira. De hecho, es su más encendido admirador, y se comprueba a lo largo de todo su discurso que, tanto en lo físico como en lo moral, es una copia enriquecida de cuanto expuso el griego.


Los objetivos de Lucrecio eran muy claros y firmes: desterrar de la cabeza de los hombres el miedo a la muerte y -sin en absoluto negarlos- el miedo a los dioses. En el Libro Tercero la Naturaleza nos habla en este sentido:



"Si de repente, en fin, la voz alzara
Naturaleza, y estas reprensiones
A cualquier de nosotros dirigiera:
¿Por qué, ¡oh mortal!, te desesperas tanto?
¿Por qué te das a llanto desmedido?
¿Por qué gimes y lloras tú la muerte?
Si la pasada vida te fue grata,
Si como en vaso agujereado y roto
No fueron derramados tus placeres,
E ingrata pereció tu vida entera,
¿Por qué no te retiras de la vida
Cual de la mesa el convidado ahíto,
Oh necio, y tomas el seguro puerto
Con ánimo tranquilo? Si, al contrario,
Has dejado escapar todos los bienes
Que se te han ofrecido, y si la vida
Te sirve de disgusto, ¿por qué anhelas
Multiplicar los infelices días
Que en igual desplacer serán pasados?

¿Por qué no pones término a tus penas
Y a tu vida más bien? Pues yo no puedo
Inventar nuevos modos de deleite
Por más esfuerzos que haga: siempre ofrezco
Unos mismos placeres; si tu cuerpo
No se haya aún marchito con los años
Ni tus ajados miembros se consumen,
Verás, no obstante, los objetos mismos
Aun cuando en tu vivir salgas triunfante
De los futuros siglos, y aunque nunca
A tu vida la muerte sujetare."




Fuente:



2 comentarios:

El Aviador Capotado dijo...

… y si la vida
Te sirve de disgusto, por qué anhelas
multiplicar los infelices días.

Porque no pierdo la esperanza de un sueño de color azul. Además, la ginebra amiga de la parca en dosis exactas atempera la desazón que habita mi hondón.

No tengo flor que posar en tus manos para que duerman en tu regazo querida Mertxe.

Te dejo, como siempre, una canción y un beso.
http://www.goear.com/listen/66a44ac/tiny-tears-tindersticks

Mertxe dijo...

Ya somos dos esperando ese sueño, sino azul al menos no en blanco y negro.

Un fresquito saludo mediterráneo.