jueves, 12 de abril de 2012


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(La obra comienza con un intercambio de banalidades entre el señor Smith y su mujer. Después, su criada, Mary, entra en escena.)
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Mary, entrando: Soy la criada. He pasado una tarde muy agradable. He estado en el cine con un hombre y he visto una película con mujeres. A la salida del cine, hemos ido a beber aguardiente y leche y luego hemos leído el periódico.
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Sra. Smith: Espero que usted haya pasado una tarde muy agradable, que haya ido al cine con un hombre y que haya bebido aguardiente y leche.
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Sr. Smith: ¡Y el periódico!
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Mary: Señor y señora Smith, sus invitados están en la puerta. Me esperaban. No se atrevían a entrar solos. Tenían que cenar con ustedes esta noche.
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Sra. Smith: ¡Ah sí! Les esperábamos. Y teníamos hambre. Como ya no les veíamos llegar, íbamos a cenar sin ellos. No hemos comido nada, en todo el día. ¡Usted no debiera haberse ausentado!
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Mary: Es usted quien me ha dado permiso.
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Sr. Smith: ¡No lo hemos hecho adrede!

[...]
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El teatro de los años cincuenta es un género renovado por dos dramaturgos,  Eugène Ionesco y Samuel Beckett. El drama psicológico, la tragedia antigua revisitada (Giraudoux), la comedia son a partir de ahora descartadas, y la escenificación queda reducida a algunos objetos emblemáticos, a un decorado descabellado. Las obsesiones de los personajes están  "cultivadas" por monólogos confusos o diálogos ilusorios, en los cuales el lenguaje -su poder, sus estructuras, sus prejuicios ideológicos - constantemente se cuestiona.
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Este nuevo teatro a veces es llamado el "Teatro del Absurdo", pues recuerda en efecto los temas existencialistas de las obras de Sartre o de Camus. En todo caso, este absurdo no parece conducir a un compromiso (Sartre) o a une revuelta (Camus). Los personajes y las situaciones, en Ionesco y Beckett, parecen más bien inmobilizarse en un trágico total, un nihilismo sin fin. La naturaleza absurda de este "nuevo teatro" encuentras igualmente sus orígenes en el movimiento surrealista, y  más generalmente, en el rechazo de las propaganda totalitarias, facistoides, que tanto han marcado los primeros decenios del siglo XX.
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2 comentarios:

Glo dijo...

Yo nunca he podido leer teatro ni novelas con muchos personajes. Soy tan torpe que en la segunda página ya he confundido todos los caracteres. Fíjate que últimamente me hice con fotos encontradas en internet para ponerle cara a cada uno de los personajes de "El Jardín de los Cerezos"... En cambio, las representaciones en vivo me gustan todas: las profesionales y las de los aficionados.

Mertxe dijo...

Ahora proliferan este tipo de representaciones. Supongo que la crisis está determinándolo.

Buenos días, Glo.