jueves, 15 de marzo de 2012

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Yo sé que el hombre no morirá en el recuerdo de los hombres mientras el sol alumbre las pirámides. Yo sé que ante ellas detiene la catástrofe sus tropas, se declara impotente la derrota y hasta el tiempo muere de cansancio. Porque está escrito desde el siglo más remoto que el Tiempo es el gran terror del hombre. Pero el Tiempo sólo teme a las pirámides.
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¿Por qué su eternidad no nos protege de las diosas de la eterna pesadilla? ¿Por qué no apaga esas hogueras si ya sólo iluminan la derrota? ¿Por qué no anula los arcos triunfales si sólo reciben a las Parcas?
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Míralas, ciudad mortificada, míralas, que se acercan por los cielos, como plagas nefastas, impías agoreras, precediendo un cortejo de cadáveres. Llegan sobre buitres sedientos de sangre coagulada; cabalgan hambrientas de carroña, aspirando el perfume de las vísceras que se pudren en las avenidas y emponzoñan las auras de los parques.
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Por esto yo te digo, Alejandría:
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Escucha mi canto funerario. Atiende a la aflicción que en las almas despierta tu caída. Oye el quebranto de tus enamorados y el alarido de tus multitudes. Y dame el ímpetu de un sueño de poeta para que pueda yo cantar tanto infortunio. Hazme, ciudad, el poeta oficial de la catástrofe. El celador de los sueños derrumbados.
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Pero sé que todo cuanto escriba fue escrito antes de ahora. Yo sé que cuanto sueñe ha sido soñado en otro tiempo:

Porque es cierto que ya no quedan sueños,
todos los sueños han sido ya soñados.

Y sin embargo canto en este coro, igual que en el primero de los sueños, igual que en el primer escrito, como en la más antigua de las inspiraciones. Canto la muerte de los reyes, lloro el abandono de los dioses, grito por la derrota del amor. Y así te pido, oh dueña de las desolaciones, que impongas a mi voz acentos trégicos y nueva inspiración a mi ternura. Instrúyeme en el arte del lamento, adiéstrame en la lírica del luto, hazme experto en la industria del clamor. Inspira novedad a mis palabras. Que al llorar la destrucción de Alejandría soy plagiario del lamento de otros dramas, deudor de cuantas plañiderasya cantaron en otras ceremonias de la muerte, en las celebraciones de la desolación...

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Fragmento del PRÓLOGO A LA CAÍDA DE ALEJANDRÍA (LAMENTO)


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4 comentarios:

Nómada planetario dijo...

El texto resulta muy esculpido in extremis, obliga a ir pegado a él como un sabueso, para no perder el rastro. Que quieres que te diga, yo soy más de M. Delibes.

Mertxe dijo...

El 'lamento' literario es triste y quejumbroso. A partir de ahí...

Hola, Noma.

María Socorro Luis dijo...

He leído muy poco a Moix, y me gustó, pero no puedo decir mucho.

Pero sí puedo dejarte un abrazo con aire de tu tierra.

Mertxe dijo...

Te lo devuelvo, pero el mío un tanto 'desmadejado' a causa de los constantes (y extraños) problemas técnicos. Todavía no sé cómo he logrado conectarme. Todavía no sé qué le pasa a mi Manolito (este PC). Es tal el cúmulo de calamidades que he decidido pasar de ellas y dedicarme a la playa.

Soco, en serio ahora, que muchas gracias por tu visita.