sábado, 5 de septiembre de 2015



LLUVIA, MÚSICA, ABRIL, TÚ...

Notas de lluvia
en pentagrama oblicuo:
Blues de abril.

Las mariposa
tontean por el prado
Hay tantas flores...
Tus ojos pardos..
son luz en mi crepúsculo.
No los apagues.
Quiero ser árbol:
Para atrapar tu risa
a ramas llenas.
Y hasta las nubes,
llevarte de mi ala.
Quiero ser pájaro.


                                                                                            
La lluvia deja
                                                                                            una hilera de besos,
                                                                                            sobre mis labios.









En la fecha en que publiqué esta entrada yo no conocía a la poeta. Ahora tampoco. ¿Quién puede afirmar que conoce a alguien? Ni siquiera a nosotros mismos llegamos a sabernos más allá del espejo. Pero ya la he tenido delante, ya conozco el tono de su voz, cómo se mueve, su mirada... Me basta con sentirla como a su poesía.


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Me gusta detenerme entre sus versos. Son como pinceladas azul y naranja en un lienzo pequeño y sin embargo intenso. También hay sombras. Sombras con aristas de color, como en la pintura impresionista. Aparecen entreveradas o sirviendo de fondo a  la luminosidad de palabras como jardín, niños, abril, amor, pero nunca pueden con la ternura, tampoco es ése su propósito, son tan sólo el aliento irreprimible de la larga experiencia, el obligado contrapunto del yo poético que ha vivido mucho, que se las sabe todas, y sabe, ante todo, que la luz es más brillante contra la oscuridad. Cultiva el verso libre. La palabra sin corsés adquiere así un ritmo y una sonoridad envolventes, nos sitúa inmediatamente en un universo  en donde la poeta detiene o pone en marcha el tiempo a su buen albedrío, y va y viene del presente al pasado con naturalidad, con la serena, apacible naturalidad de los seres que han sufrido y gozado. No sé cómo son sus pasos por la calle de todos los días, aunque los imagino sabios, capaces de domesticar el río de Ángel González ("si vas deprisa, el río se apresura. | Si vas despacio, el río se remansa"), no la entiendo corriendo, no la entiendo detenida, la entiendo al compás de la vida, con todo el tiempo para mirar, reflexionar, recordar. La entiendo extraordinariamente viva entre dos mares, soñando en el criollo y soñando en el cantábrico, soñando mientras va a la compra o prepara desayunos o riega sus plantas. Soñando mientras quiere. Tal vez mientras llora.

maría socorro luis es poeta de clara poesía y en su obra no hay encajes inútiles, ni sombra de artificios lingüísticos. En sus versos late la verdad de las cosas porque sólo es poeta quien las siente, de ninguna manera el que las viste de colorines.





2 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Muchísimas gracias, Mertxe por tu mirada y tu calor.

Y cuídate, que pronto retornará la primavera.

Gabon ta muxus.

Mertxe dijo...

Gracias a ti, Soco, sólo a ti por tu arte y humanidad.