sábado, 17 de diciembre de 2011

Días de viento y otros malestares


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El Maresme se nos ha puesto desagradable. Hace viento y el viento, sin ser cortante, nos deja el cuerpo raro, como estremecido por un sentimiento imposible de definir. El otoño siempre me ha producido esta sensación. Cuando era pequeña, tan pequeña que no sabía que pensaba (entonces no dolía pensar), fenómenos como el revoloteo de las hojas secas por los aires, el cimbrear de los árboles, ese silbido lleno de voces enloquecidas doblando las esquinas, me confundían, que no asustaban. Ahora soy  muy mayor en todos los sentidos. Quiero decir que el tiempo no solamente se ha metido con mi anatomía, también me ha traído el regalo de la experiencia. No hay rosa sin espinas, el conocimiento siempre es a costa de una vida. Bienvenido de todas formas, después de todo, ya se sabe que la existencia es contabilidad de doble partida: esto entra porque esto ha salido. Y viceversa.
....El viento del otoño tiene el poder de dejarme entre dos mundos. ¿Cómo desentrañar el segundo, el que evoca ese sentimiento misterioso? No se puede. Hoy sé por fin que no se puede. Y al llegar a este punto Ángel González, siempre al acecho de mis pensamientos, me dice lo siguiente: "Por eso | -frío en la calle, tedio | en los que pasan- | permanezco en mi sitio, y vivo | -corazón asediado por el llanto- | mi hora la terrible: | la que aún no ha sonado". Pues bien, querido maestro, convenimos en que, no sólo por nihilismo cabezota, también por pura observación de los astros, la vida es una, es ésta, y después vendrá el reciclaje. Traducción: otra vez esta vida, pero con otros postulados, otra fuerza y otra forma. ¿Tristeza ante el vacío? ¿Rencor ante el esfuerzo sin premio? En absoluto. Hic et nunc, indiferencia. Permanecer y vivir, ésa es la cuestión. Lo del tedio es otra historia en mí. Siempre lo he rechazado en público -soy una farisea en estos asuntos- pero lo cierto es que forma parte de mis genes, no me importa decirlo. Claro que los genes no siempre pueden con nosotros. Conmigo, desde luego, se han quedado como Carme Chacón cuando Rubalcava le birló las primarias: con las purititas ganas. Me salvó la conciencia del peligro que supone andar por ahí aburrida y pesarosa, sufriendo de presencias no deseadas y torciendo el gesto a la manera rubalcaviana cuando consiguió superar todas las encuestas que anunciaban su fracaso. Una es muy práctica para estas cosas y, si hay que vivir, viviré sin úlceras de estómago.
....En estos días precursores del invierno, días en los que el frío-frío aún no ha comparecido, me gusta pasearme largamente por mis habituales lugares. Paseo y pienso. Sé que es una temeridad esto último, un riesgo cierto, una sombra de ictus, pero confieso que no puedo evitarlo y...
....Pienso y pienso en el disparatado presidente que hemos padecido durante dos interminables legislaturas y que se ha quedado (¡por fin!) en la calle. Bueno... en la calle... calle... pues no exactamente. No porque ya tendrá su apaño por ahí, como todos los ex-vicepresis, lo cual querrá decir una Fundación (creo que se llama "Ideas": ¿no es portentosa la ironía?), su despacho honorífico o no (creo que no) en el partido, conferencias millonarias por todo el mundo (me pregunto sobré qué...) y, por supuesto, esa suculenta pensión (más prebendas varias) de la que gozan de por vida los seres de la guisa. ¡Ah...! Y el pedazo de residencia familiar de Somosagüas. Pero lo hemos largado, eso es lo que sustancialmente importa y, en lo que a mí concierne, suficiente porque la mera contemplación de su careto me sacaba de quicio. Ahora que ya no está, noto que van remitiendo mis días de la ira contra él, aunque sé que no le perdonaré nunca (ni a su corte de chapuceros/chupones; ni a sus votantes, los ingenuos y lo otros) que durante casi ocho años nos haya infligido tamañas sevicias. Tengo entendido que a los de su propio partido también lo ha martirizado, lo cual no deja de ser un aval para mi particular aversión hacia este personaje. Tampoco perdonaré a las consentidas Autonomías, esos artefactos del despilfarro y el descalabro social, el habernos conducido hasta el mismísimo horizonte de sucesos del agujero negro que se relame esperando nuestra caída.
....Pienso y pienso en la que nos espera. Desde luego, si caemos, si al final vamos a ser Grecia, creo que mi alma ciorana me va dar para el pelo durante una buena temporada. (Yo, que la tenía razonablemente domesticada...) La vida, como el Maresme de este otoño ventoso, se nos ha puesto francamente desagradable. (¿Pues no he dicho francamente? No, no, rectifico: ¡zapateramente!)


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4 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Yo no entiendo nada. Sólo estoy asombradfa e indignada or lo que veo, y deseando que pase esta farsa de Navidad y su "espíritu"...

Me quedan abrazos... Uno muy grande y especial, para ti-.

Mertxe dijo...

Hemos construido sociedades de plástico y papel cuché. Lo peor de todo es que nos las hemos creído, y ahora tocan a rebato. Vengo de la calle: comercios abiertos y semivacíos, gente que todo lo mira y nada compra. Y los belenes en la plaza de Santa Ana, que se venden, si se venden, pieza a pieza. Hasta este verano la crisis era apenas perceptible en la calle, ahora es un clamor, no hay otro tema, no hay nada más urgente que este follón en el que banqueros y políticos nos han metido.

Maite, maite, maitea, mi abrazo más cálido para mi poeta donostiarra.

El Aviador Capotado dijo...

Con un enorme beso para ti.

http://youtu.be/k1VJCAp1kb0

Cuando era un chaval, alto como tres manzanas,
Hablaba fuerte para ser un hombre
Decía, lo sé, lo sé, lo sé
Era el principio, era primavera
Pero cuando cumplí los 18 años
Dije, lo sé, ya está, esta vez lo sé
Y hoy, los días en que me giro
Miro la tierra sobre la que creo haber caminado de sobra
¡Y sin embargo todavía no sé cómo gira!
Sobre los 25 años, todo lo sabia: el amor, las rosas, la vida, el dinero
¡Incluso sí el amor! ¡Lo había abarcado por completo!
Pero afortunadamente, como mis amigos,
Todavía no había comido todo mi pan:
En medio de mi vida, todavía aprendí algo,
Lo que aprendí no ocupa más que tres, cuatro palabras
" El día en que alguien te quiere hace mucho sol”
No Puedo decir nada mejor ¡Hace mucho sol!
Esto es lo que todavía me extraña
Yo que estoy en el otoño de mi vida
Se olvidan tantas noches de tristeza
¡Pero jamás un despertar con ternura!
Toda mi juventud, quise decir lo sé
Sin embargo, cuanto más buscaba, menos sabía
Sesenta golpes han sonado en el carillón
Estoy, todavía estoy en mi ventana, miro, y me interrogo?
¡Ahora lo sé, sé que jamás se llega a saber!
La vida, el amor, el dinero, los amigos y las rosas
Nunca se sabe el ruido ni el color de las cosas
¡Es lo único que sé! ¡Pero eso, lo sé!

Mertxe dijo...

Mi entrañable Aviador, es una biografía que comparto de la cruz a la fecha. (Y verás, por el tenor de esta entrada, que también sigo en la ventana, interrogándome...)

Un gran abrazo.