lunes, 14 de noviembre de 2011

....Regresaron al pueblo. A través de la ventanilla, Mosén Millán miraba al cielo y, recordando la noche en que con el mismo Paco fue a dar la unción a las cuevas, envolvía el reloj en el pañuelo, y lo conservaba cuidadosamente con las dos manos juntas. Seguía sin poder rezar. Pasaron junto al carasol desierto. Las grandes rocas desnudas parecían juntar las cabezas y hablar. Pensando Mosén Millán en los campesinos muertos, en las pobres mujeres del carasol, sentía una especie de desdén involuntario, que al mismo tiempo le hacía avergonzarse y sentirse culpable.
....Cuando llegó a la abadía, Mosén Millán estuvo dos semanas sin salir sino para la misa. El pueblo entero estaba callado y sombrío, como una inmensa tumba. La Jerónima había vuelto a salir, e iba al carasol, ella sola, hablando para sí. En el carasol daba voces cuando creía que no podían oírla, y otras veces callaba y se ponía a contar en las rocas las huellas de las balas.
....Un año había pasado desde todo aquello, y parecía un siglo. La muerte de Paco estaba tan fresca, que Mosén Millán creía tener todavía manchas de sangre en sus vestidos. Abrió los ojos y preguntó al monaguillo:
....-¿Dices que ya se ha marchado el potro?
....-Sí, señor.
....Y recitaba de memoria, apoyándose en un pie y luego en el otro:

...............................................................y rindió el postrer suspiro
............................................................al Señor de lo creado. -Amén.

....En un cajón del armario de la sacristía estaban el reloj y el pañuelo de Paco. No se había atrevido Mosén Millán todavía a llevarlo a los padres y a la viuda del muerto.
....Salió del presbiterio y comenzó la misa. En la iglesia no había nadie con la excepción de don Valeriano, don Gumersindo y el señor Cástulo. Mientras recitaba Mosén Millán, introibo ad altare Dei, pensaba en Paco, y se decía: Es verdad. Yo lo bauticé, yo le di la unción. Al menos -Dios lo perdone- nació, vivió y murió dentro de los ámbitos de la Santa Madre Iglesia. Creía oír su nombre en los labios del agonizante caído en tierra: "...Mosén Millán". Y pensaba aterrado y enternecido al mismo tiempo: Ahora yo digo en sufragio de su alma esta misa de réquiem, que sus enemigos quieren pagar.

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10 comentarios:

Glo dijo...

Aprovechando que, a pesar de su extraordinaria claridad, no avanzo en la introducción a Kant de Manuel García Morente, volveré sobre esa obra de Sender. Así combinaré filosofía y tragedia, aunque para esta última ya tengo bastante con mi puta vida.

Un saludo.

Mertxe dijo...

¡Ostras, Glo! Qué a tono con Sender... Ah, y que conste que te había dejado tranquilo estos días. Algo me barruntaba sobre tus humores.

Abracitos otoñales, amigo mío.

Glo dijo...

Siento que te haya parecido subido de tono mi comentario. Se ve que no controlo muy bien el resultado.

En realidad pensé que lo único subido de tono era "puta", pero como se refería a mi vida, pensé que podría pasar.

El resto, como ves, hace mención a una obra de García Morente, y a otra (Filosofía y tragedia) de Pedro Cerezo Galán, aunque no escribí su nombre.

Mertxe dijo...

Mi querido Glo, me has entendido mal. Mi ¡ostras! era por tu estado de ánimo. Por nada más. Júrolo en Santa Gadea si es preciso. En cuanto a tu elección de la figura de Kant me parece altamente reanimadora. Yo adoro a Kant. También, como tú y creo que como la mayoría de los que hemos osado adentrarnos en sus "das Ding an sich" y "das Ding für mich", he tenido y sigo teniendo muchas dificultades en calar en su pensamiento, pero lo entiendo mejor que a ningún otro y lo comparto absolutamente cuando emite sus imperativos categóricos, tan olvidados hoy en día.

Glo, no sientas nada. Me ha dado mucha alegría, no sólo tu reaparición, sino, sobre todo, tu sinceridad.

Un abrazo.

(Por cierto, podría parecerte un tanto osado mi consejo, incluso infantil, pero te recomendaría una lectura de "El mundo de Sofía", de Jostein Gaarder. Seguro que lo conoces pero, si no fuera así, te garantizo una muy amena lectura de repaso de los principales temas de la la filosofía.)

Glo dijo...

Un fuerte abrazo.

Mertxe dijo...

Por causas ajenas a mi voluntad he estado unos días ausente, pero ya he vuelto. He vuelto porque mi ordenador ha tenido a bien que vuelva. Es el sino de los tiempos que corren. La máquina te lleva, la máquina te trae (Deus ex machina). Qué se le va a hacer. Vuelvo vestida de Vista, seré más lenta pero más duradera, al menos eso me ha asegurado mi sastre informático.

Y, Glo, que otro muy fuerte para ti.

María Socorro Luis dijo...

He vuelto a leer el libro de Sender y tienes razón, descubrí matices que había pasado por alto. Una gozada.

Un fuerte abrazo. Gabon.

Mertxe dijo...

Llevo años comprobando esto de las segundas (en ocasiones muchas más) lecturas y casi siempre acabo satisfecha. Creo que tiene que ver con lo que éramos y lo que somos ahora. Piel adentro me descubro más atenta a los menores detalles, con frecuencia lo más importantes.

Soco, amiga, habrás leído más arriba mis aventuras y desventuras con la informática, así que desde esta tarde intentaré ponerme al día con mis vecinos.

Musu aundia...

ADELFA MARTIN dijo...

Francamente que la sinopsis que haces le deja a una la cosquilla por leerlo....

mas que estupendo, mil gracias y saludos

Mertxe dijo...

Un placer, Adelfa.