lunes, 12 de septiembre de 2011

Mignonne, allons voir si la rose...

Qui ce matin avoit declose
Sa robe de pourpre au Soleil,
A point perdu ceste vesprée
Les plis de sa robe pourprée,
Et son teint au vostre pareil.
Las! voyez comme en peu d'espace,
Mignonne, elle a dessus la place
Las! Las! ses beautez laissé cheoir!
O vrayment marastre Nature,
Puis qu'une telle fleur ne dure
Que du matin jusques au soir!
Donc, si vous me croyez, mignonne,
Tandis que vostre âge fleuronne
En sa plus verte nouveauté,
Cueillez, cueillez vostre jeunesse:
Comme à ceste fleur la vieillesse
Fera ternir vostre beauté.



pierre ronsard


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ODA A CASANDRA. Graciosa, vamos a ver si la rosa / que esta mañana había abierto su vestido de púrpura al Sol, / no ha perdido esta tarde / los pliegues de su vestido purpúreo / y su tez a la vuestra semejante. / ¡Ay! Ved cómo ella, en tan corto espacio,  / graciosa, aquí mismo, / ¡ay! ¡ay! ¡sus bellezas ha dejado caer! / ¡Oh, en verdad, Madrastra Natura, / puesto que tal flor no dura / sino de la mañana a la tarde! / Así, si me créeis, graciosa, / en tanto que votra edad florece / en su más verde novedad, / coged, coged vuestra juventud: / pues como a esta flor la vejez / hará empañar vuestra belleza.


4 comentarios:

Glo dijo...

De todas las casas que he visto en mis viajes, las que más me han gustado han sido las construidas a finales del XIX y principios del XX. Esas con un pequeño jardín ante su fachada anterior, en el que medran, bajo plátanos de sombra, setos de lento boj y rosales. Nunca faltan los rosales. Y es que las viejísimas rosas son un clásico de los jardines. Pasan las azaleas, los granados, las hortensias, las camelias... incluso los narcisos y los jacintos, pero nunca pasan las rosas.

Mertxe dijo...

Nunca pasarán. Las rosas son la metáfora más perfecta (y cruel)del paso del tiempo. Nos retratan con una detalle que pudiera parecer imposible. Ellas -nosotros- son la más hermosa y breve de las cosas.

Saluditos desde un Mediterráneo dubitativo pero todavía caliente.

María Socorro Luis dijo...

Ay, Julia, los espejos...

Impertinente,
el espejo me mira...
Le doy la espalda.

Os regalo este haiku. Pero con besos.

Mertxe dijo...

Fueron nuestros mejores amigos... y ahora también, muchachas, ahora también.

Soco, muchas gracias por tu haiku, que me guardo celosamente.