sábado, 10 de septiembre de 2011

¡Danzad, danzad, malditos!



¿Cuánto falta para la maratón del baile? Porque la Gran Depresión de Turno ya la tenemos encima...

Cinco milloncejos de parados. Un endeudamiento insoportable. Y la mirada del 'amo' quemando en nuestro cogote.


Tendremos que bailar, bailar interminablemente, agotadoramente, bailar hasta la extenuación mientras el público, es decir, los países europeos que todavía no han sido alcanzados tan de lleno como nosotros, se divierten morbosamente con nuestro sufrimiento.


Tendremos que bailar como malditos. Provocar la risa de los otros malditos que todavía no se han enterado de su condición. El Dios Dinero nos ha vencido una vez más. No escarmentaremos nunca. Lo hemos adorado porque nos hacía 'obispos, priores e abbades', pero no quisimos reparar en su 'sarna e su tiña'. (Cito a Juan Ruiz porque su sátira sobre el Dinero es demoledora.)


Pues bien, ahora toca sudar, llorar. Bailar, a saber hasta cuándo, la danza del fracaso.

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