viernes, 24 de diciembre de 2010


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¿Cuándo dejamos atrás la infancia? ¿Existe un momento exacto? ¿Una línea precisa que traspasamos?  ¿Experimentamos un sentir especial? Quizás no. Es posible que la niñez sea la única etapa vital que pervive en nosotros. La infancia es, efectivamente, esa patria común que jamás se abandona porque, de una u otra form,a siempre hay un niño en nuestra vida. Surge repentinamente y nos recuerda que es posible la mirada limpia, el pensamiento níveo, el amor incondicional. Es breve su estancia en nuestro rugoso corazón, suele desaparecer casi inmediatamente, pero a medida que vamos haciéndonos mayores él demora su visita, se afianza poco a poco en nuestra piel, se diría que vuelve a por lo suyo. Un día nos conseguirá. Nos tomará la mano cansada y tirará de nosotros hasta ese punto impreciso en donde el misterio ya es descomunal. Hoy se me ha acercado la niña que fui. Ha ocurrido mientras escuchaba esta canción navideña de mi tierra. Ella ha hecho que mi endémica nostalgia se transforme en algo alegre, cascabelero, con sabor a mazapán y castañas asadas.
....Os deseo lo mismo, gente bloggera. Mazapán y castañas de entonces a los que se van haciendo mayores. Y mazapán y castañas de ahora a los que todavía no se han dado cuenta de que se hacen mayores.
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