jueves, 25 de noviembre de 2010

"Soy feliz, enormemente feliz"

"De verdad que no me lo esperaba. Sí es cierto que este año sonaba más mi nombre, pero es que en otras ocasiones también había sucedido y al final decidieron no dármelo. Pero tengo que reconocer que no he pegado ojo en toda la noche. " (Inicio del artículo de DAVID MORÁN / Barcelona / 24-11-2010 / 19:07h)



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Por fin -otra vez ¡por fin!- le han dado el Cervantes a esta mujer que lleva toda su vida escribiendo. "Señora de nuestra literatura" la han llamado en este artículo del ABC. Muy justa, muy merecidamente. Para la gente de mi generación, y salvando las obligadas distancias, ella está unida a nosotros por el asombro. "Los niños asombrados" contemplaron una guerra fratricida y luego otros niños vinieron para seguir asombrándose todos juntos en una durísima posguerra que también se llevó a mucha gente porque el Hambre y la Miseria asesinan tan eficientemente como la Metralla.
....Mi agradecimiento a quienes le han dado este juguete del Cervantes y mi agradecimiento a Ana María Matute por habernos hecho partícipes de su prosa vibrante. Me gustaba sentir esa deriva suya tan peculiar, primero era poesía escénica y luego era el dolor más fuerte, es decir, la relidad imponiéndose a cualquier otra consideración. La vida humana es así. No caben paliativos líricos todo el tiempo, y aunque nos empeñemos en poner distancias entre la realidad y nosotros, al final, siempre más pronto que tarde, la vida nos hará llorar.
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2 comentarios:

Glo dijo...

Tras largos días de intenso y poco productivo trabajo, he terminado con un dolor de muelas del que me acaba de sacar mi dentista. Pero prefiero ese dolor a otros...

Me gustó la entrada de Bécquer y en la de hoy, tu crónica, siempre brillante.

Por suerte o por desgracia, el arte al que me ha tocado dedicarme no puede ser otra cosa que una sucesión de proposiciones positivas, que en mi caso sólo contemplan la felicidad que quienes habrán de utilizarlas. Incluso, aún cuando no haya sabido invocar esa felicidad, quedará al menos una circunstancia anodina, un telón de fondo gris que nunca será un obstáculo para la infancia feliz de un niño.

María Socorro Luis dijo...

Pues ese libro que cita Jolia tampoco lo he leído. Habrá que buscarlo.

La escuché y estaba muy feliz con su premio.

Muxus