jueves, 21 de octubre de 2010

Un soneto de Jorge G. Aranguren


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      LARGO REGRESO A ÍTACA


EL VIENTO SOBRE EL MAR SE AFANA Y BEBE
LA SAL DEL LABIO AQUEO, SóLO VELA
EL FéRTIL EN ASTUCIAS, SE DESHIELA
LA LUNA EN UN CRISTAL DE ANGUSTIA BREVE.

LOS MARINEROS DUERMEN, SUEÑAN, LLUEVE
DIFUSA PAZ UN DIOS, EL CENTINELA
INVOCA LOS AUGURIOS Y EN LA ESTELA
EL CAMINO HACIA GRECIA ES PURA NIEVE.

EL íTACO RECUERDA LA ENCENDIDA
TERNURA DE PENéLOPE, SUS BESOS,
TIBIEZAS DE SU PIEL DESVANECIDA.

Y LA AÑORANZA ACUDE, Y A LOS HUESOS
LE LLEGA CON SU LANZA EN ANCHA HERIDA,
MIENTRAS DORMITA EL DIOS DE LOS REGRESOS.



(De mi poemario de cabecera Largo regreso a Ítaca y otros poemas, 1972)




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6 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Me has dado una gran alegría Mertxe.

Es un excelente soneto, y un gran poeta, Jorge seguro que se emocionará...

A ver cuando tomamos los tres un cafecito ,con vistas a la bahía.

Besos.

Mertxe dijo...

Me alegro, amiga, me alegro muchísimo. De por qué tengo a Aranguren siempre a mano ya te he hablado en su momento y aquí, en este blog, ha aparecido varias veces. A. González y él no conocen mis estanterías, están sobre mi escritorio con la misma función de la lucecita que se pone en los altares.

Café, bahía y dos amigos entrañables... ¡Qué larga se me está haciendo la espera!

Glo dijo...

La nostalgia... Somos como plantas delicadas que no terminan nunca de arraigar en la tierra nueva.

Muy bello el poema.

Gracias.

Mertxe dijo...

Así es. Todavía no sé cómo fui capaz de esta hazaña de cambiarme de mar y ahora se me está haciendo eterno el no poder devolverme a mis paisajes.

De nada, Glo.

Nómada planetario dijo...

Hace que el lector experimente las emociones de primera mano.
Acertada elección.

Mertxe dijo...

No sabes hasta qué punto, Noma. Tiene poemas que te dejan a merced de todas las emociones.