viernes, 27 de agosto de 2010

"Una visión del mundo"

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Geólogo, paleontólogo, sacerdote jesuita, Pierre Teilhard de Chardin ha sido ante todo un incansable investigador. Es uno de los primeros en proponer una síntesis de la Historia del Universo tal cual nos es generalmente explicada hoy por la comunidad científica. Su visión del mundo, presentada entre otras cosas en El fenómeno humano (1938-1940) está concebida alrededor del tema central de la evolución. Evolución como aumento de la complejidad que soporta la conciencia con la hipótesis de una convergencia en un punto "Omega". Él ha desarrollado, concretamente, el concepto de "noosfera", envoltura pensante de la Tierra, y explicitado el fenómeno de planetización en curso.

Religiosamente, ha identificado poco a poco Omega con el Cristo Universal de San Pablo. A todo lo largo de su carrera científica internacional, ha permanecido en contacto con el Museo Nacional de Historia Natural que acoge su Fundación.

Teilhard lanza sobre la materia una mirada nueva. Darwin acaba de presentar su teoría: ...¿¡el hombre descendería del mono!?... la Iglesia, pero no solamente ella, ¡protesta! Pero Teilhard comprende rápidamente que la evolución de las especies se inscribe en la realidad de los descubrimientos en curso de la antropología. A partir de ahí, en el lugar de la representación antigua del mundo, que era la de un mundo estancado, en donde la acción del Hombre, aparecido de golpe y "totalmente formado", en la naturaleza, se inscribía de manera inmutable entre los polos del bien y del mal, él propone una representación antropológica nueva desprendida de una visión del mundo entendido como un aumento de complejidad y de conciencia. La conciencia emergiendo progresivamente de las profundidades de la materia a medida que ésta se organiza. Emergencia procediendo por creación de entidades organicamente ligadas cada vez más complejas y conscientes como lo muestra la vida animal. Y todo eso hasta el nivel de lo humano. Pero progresivamente operando por medio de grandes rupturas separadas por fases de evolución lenta que preparan esos saltos: salto de la Vida, después salto del Hombre, es decir, aparición de una subconciencia o conciencia refleja (=conciencia de sí mismo). La Humanidad es la criatura más compleja. Si ya no es el centro del mundo, desde Galileo, ella es la cima de su complejidad -la flecha- que apunta a Dios, no menos, en el punto último de la trayectoria del Mundo. Este punto, Omega, no puede ser otro que el del encuentro esperado desde los orígenes (Alfa) por las entrañas del Mundo. El Hombre no es, pues, el fruto de un hazar. Él es requerido por su conciencia y su poder de acción. Por su conciencia refleja que ahora tiene las manos sobre las palancas de la evolución, así pues su responsable.

Para Teilhard la infancia de la humanidad se acaba. Una ultra-humanidad, unida, adulta y responsable, debe hacer eclosión ahora. Andamos por ahí, en el parto difícil de esta noosfera, de pensamiento humano unificado rodeando la Tierra (...mundialización -Internet-, etc.). Es el encendido del cuerpo siguiente del cohete. Evolución, que acelera bajo el empuje activo de la conciencia humana.

Religiosamente, Teilhard se inscribe en la cristología cósmica de San Pablo y San Juan ("...Yo soy Alfa y Omega...") que traduce así: "...el Redentor no ha podido penetrar el tejido del cosmos, empaparse de la sangre del universo (fasea Alfa), más que fundiéndose primeramente con la materia para renacer a continuación (fase Omega). Teilhard propone pues una lectura cristiana modernizada del universo que integra el conocimiento científico íntimo de la materia a la visión paulina del Cuerpo del Cristo Universal: un cuerpo cósmico en fase de sublimación bajo la acción transformadora de las energías del amor. No hay lugar en esta visión paulina de la Encarnación para un dualismo (=separación alma/cuerpo, estando el alma creada especialmente por Dios, mientras que el cuerpo no es más que una forma de la materia, lugar del sufrimiento y del mal) pues no hay cuerpo posible si está separado del alma, la cual tiene todas sus partes unidas. Desde ese punto de vista es innegable que Teilhard irrita todavía entre los cristianos residuos de dualismo heredados de los griegos y del modelo maniqueo del mal identificado con la materia.

Filosóficamente, Teilhard redujo el viejo antagonismo espíritu/materia dentro de una visión unificada de lo real: materia y espíritu, dos caras de una misma realidad.








6 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Qué profunda te nos pones, Mertxe...pero qué interesante, todo lo que nos traes.

El día 17 con nuestro Jorge y otros dos poetas recitamos en el Acuarium.
Me acordé de ti y te mandé un recuerdo con un beso, no sé si se habrá perdido.

Muxu haundi.

Mertxe dijo...

Pues llevaba un tiempo como muy apaciguada con las materias que realmente me gustan... jis...jis...

No, no se ha perdido. Sé que me recuerdas, sobre todo desde que me he 'asociado' a la bahía y, en cuanto pueda volver, me tendréis entre vuestro público. Pues no tengo ganas ni nada de postrarme a los pies de Jorge (¡no te chives!) y de los tuyos, guapa. Y ese café que nos vamos a tomar...

Glo dijo...

Partir de que el ser humano es superior a los animales no sé si es un buen punto de partida. Tampoco el de suponer que es más complejo. Sería más prudente partir de que es diferente. Aún así, establecer en qué consiste esa diferencia choca con el mismo problema que los análisis psicológicos: la falta de una mínima y necesaria perspectiva.

Mertxe dijo...

Sé que en fondo de todos los fondos tienes razón. Porque, en definitiva, estamos un universo caníbal, que vive, que se alimenta de sí mismo, y el Hombre (le pongo la mayúscula por seguir la tónica autoconcedida de la excelencia), no deja de zamparse todos los días todo lo que se encuentra por el camino, incluidos sus semejantes, incluido a sí mismo. Sin el menor escrúpulo, aunque afecte lo contrario. Si es que a nada que rascamos en las cosas...

Glo, esto se acaba. Me refiero al verano de momento.

Glo dijo...

¡Que todavía queda casi un mes de verano! :)

Mertxe dijo...

jajajajaaaaa