viernes, 13 de agosto de 2010

Benito Jerónimo Feijoo y el materialismo


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Carta decimoquinta, que trata de los Filósofos Materialistas

1. Muy Señor mío: Díceme V.S. que habiendo leído la Gaceta de Madrid de 28 de Marzo del presente año de 52, y en ella el Edicto del Señor Arzobispo de París contra las Conclusiones que en la Sorbona defendió el día 28 de Febrero del mismo año el Bachiller Juan Martín de Prada; entre muchas cualificaciones con que declara la perniciosidad de algunas de dichas Conclusiones, notó la de favorables a la impiedad de los Filósofos Materialistas. Notó, dice V.S. esta cualificación; porque habiendo leído muchos Catálogos de proposiciones condenadas, ya por los Soberanos Pontífices, ya por los Santos Tribunales de Roma, y de España, en ninguno halló otra semejante; lo que le excitó un vivo deseo de saber, qué significa la expresión de Filósofos Materialistas, o qué nueva casta de Filósofos es esta, haciéndome a este fin la honra de servirse de mí para su explicación; lo que jecutaré lo menos mal que me sea posible.

2. La casta de los Filósofos Materialistas no es nueva, antes muy antigua, sin que esa antigüedad sirva para cualificación de su nobleza, siendo la más ruín de todas; ya porque pretende envilecer al alma racional, degradándola de su espiritualidad; ya porque conduce derechamente al Ateísmo. Digo que es muy antigua; pues Aristóteles atribuye la opinión del Materialismo del alma a algunos de los Filósofos que le precedieron, como a Demócrito, Leucipo, y parte de los Pitagóricos. Pero no sé con qué justicia incluye en ellos a su Maestro Platón, imputándole la sentencia de que el alma se compone de los cuatro Elementos, para lo cual le cita en el Timeo; pues yo puedo asegurar, que ni en el Timeo, ni en otro alguno de los libros de Platón vi vestigio de este sentir; antes, por lo común, habla muy dignamente del alma, reconociendo en ella cierta especial participación de la Naturaleza Divina.


3. La opinión, que Aristóteles atribuye a Platón, es reconocida comúnmente en Galeno; pues lo mismo es constituir el alma en la Amonía de las cuatro primeras cualidades, como la constituía Galeno, que componerla en los cuatro Elementos.


4. Mas si entre los antiguos hubo uno, u otro Filósofo que afirmase la corporeidad del alma, parece que entre los modernos creció considerablemente el número de los Sectarios de este delirio, a quienes se da el nombre de Materialistas, pues no admiten substancia alguna, que no sea material, o corpórea. Yo ningún autor he visto de los que sostienen tan pernicioso dogma, y ojalá ninguno parezca por aquí jamás. Pero vi varios Autores extranjeros, que amargamente se quejan de que esa impía doctrina tiene bastante séquito, por lo menos en Inglaterra. Tomás Hobbes, ingenio muy celebrado en aquella Nación, todos asientan que en sus libros la procuró establecer. Juan Locke, a quien algunos hacen Príncipe de los Metafísicos de estos últimos tiempos, parece debe agregársele, aunque acaso no se explicó muy claramente. ¿Pero qué quiere decir el que no repugnan algunos grados de entendimiento en una piedra? Para este desbarro le vi citado en buenos Autores.


5. El Edicto del Arzobispo de París suficientemente da a entender, que el partido de los Materialistas es algo numeroso; pero mucho más claramente lo expresa el del Obispo de Montalbán, a que dieron ocasión también las Conclusiones del Bachiller Prada, o Prades (este segundo pienso que es su verdadero apellido), y se lee en nuestra Gaceta de Madrid de 18 de Abril. Nótense estas palabras suyas: "Hasta aquí el Infierno había vertido su veneno, por decirlo así, gota a gota. El día de hoy ya son raudales de errores, y de impiedad, que tiran nada menos que a sumergir la Fe, la Religión, las Virtudes, la Iglesia, la Subordinación, las Leyes, y la Razón. En los siglos pasados se vieron nacer sectas que impugnaban algunos Dogmas; pero respetaban cierto número de otros. Estaba reservado para el nuestro el ver a la impiedad formar un sistema que los derribe todos de una vez, que ejecutase todos los vicios, y que por abrirse un camino más ancho, y más tranquilo, aparte de nosotros el temor de los tormentos eternos, no dando otro término al hombre que el sepulcro; que no pudiendo resistir a la evidencia la confesión de la existencia de Dios, no le representa sino como un ser insensible a las injurias que le hace el hombre; que bajando al hombre a la condición de los brutos, no le atribuye más que un alma material, y le reduce a la vergonzosa necesidad de buscar siempre lo que más lisonjea su amor propio; que confundiendo todos los estados, y todas las clases, trata la subordinación de derecho bárbaro, la obediencia de debilidad, y el Principado de tiranía".


6. Esta es la filosofía del Materialismo Universal (que ese nombre veo dan algunos modernos a esta especie de diabólica secta), y que, como dije arriba, derechamente conduce al Ateísmo, o por mejor decir en sí mismo le envuelve; pues aunque la voz Ateísta, o Ateo significa hombre que niega a Dios la existencia, equivalencia suya es negarle la providencia; y para el efecto de inducir los hombres a vivir como brutos, igual, o poco menor fuerza tiene lo uno que lo otro; pues quitado enteramente el temor de la Deidad, respecto del castigo, ¿qué freno queda al hombre para retraerle de aquellos que puede, o espera ocultar a los demás hombres? Esto, y nada más sonaba el Ateísmo de Epicuro, el cual dejaba a los idólatras contemporáneos en el respeto de sus mentidas Deidades; y a las Deidades en la posesión de sus templos, y sus cultos; mas ni el respeto, ni el culto, por el motivo del bien que podían esperar de su favor, o el mal que podían temer de su enojo; sí sólo del homenaje que era justo rendir a la excelencia superior de su Divina Naturaleza.



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6 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Ay Mertxe, de altos vuelos andamos. Me recuerdan mis clases de filosofía (mi asignatura favorita del bachillerato) y las pruebas de la existencia de Dios, que entonces, casi, casi, me convencían...

Besos fresquitos del mare nostrum.

Mertxe dijo...

(jis...)

Nómada planetario dijo...

al tipo este solo le falta echar la Inquisición encima a quien disiente del infierno y demás dogmas.
Para explicar el tema de la esencia de la materia hace falta estar versado un poco física atómica, ese ha sido mi talón de aquiles, pocos profesores supieron hacer amena la materia. Generalmente los físicos se creen una casta superior y quienes no alcanzamos a su ciencia nos toman poco menos que por subnormales.
Besos de tarde de pelea con el último examen.

Mertxe dijo...

Desde muy pequeñita me dio por mirar a mi alrededor. Primero me asusté, luego me dio la risa. Y así sigo, hijo mío, no puedo evitarlo. La materia, ya se sabe, es así de irrespetuosa...

(Duro con él, Nomadita, duro con él...)

Glo dijo...

Llevo días y días rondando esta entrada sin que se me haya ocurrido cómo hincarle el diente. Supongo que es el "registro", que me ha jugado la misma mala pasada que a Julio Caro Baroja su inglés, que le permitía abordar asuntos enjundiosos pero no manejarse para comprar algo en una tienda.

Mertxe dijo...

Resérvate para la próxima entrada, Glo. Me traigo a Stephen W. Hawking... ¿Qué más puedo añadir?