viernes, 25 de junio de 2010

Su voz sensual

ángel gonzález
    




  De Áspero mundo


[Mientras tú existas]

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz -cualquiera...
                                            Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo este amor que crece y no se muere,
bajo este amor que sigue y nunca acaba.


[Por aquí pasa un río]

Por aquí pasa un río.
Por aquí tus pisadas
fueron embelleciendo las arenas,
aclarando las aguas,
puliendo los guijarros, perdonando
a las embelesadas
azucenas...
                     No vas tú por el río:
es el río el que anda
detrás de ti, buscando en ti
el reflejo, mirándose en tu espalda.
Si vas de prisa, el río se apresura.
Si vas despacio, el agua se remansa.


[Apoyas la mano]

Apoyas la mano
en un árbol. Las hormigas
tropiezan con ella y se detienen,
dan la vuelta, vacilan.
Es dulce tu mano. La corteza
del abedul también es dulce: dulcísima.
Una agridulce plata otoñal sube
desde su raíz honda hasta ti misma.
Mojada por la luz sucia y filtrada,
peinada fríamente por la brisa,
te estás quedando así: cada momento
más sola, más pura, más concisa.


[Pájaros]

Detenían su vuelo
sobre el árbol
más próximo. Suspendían
su canto
para volver
a reanudarlo
de un modo distinto. Llegaban
otros pájaros.
Volaban. Los sostenía el viento.
Un viento levantado
desde las más profundas
raíces -cálido
aliento de la tierra. Tropezaban
uno con otro, como si algo
les fuese limitando
angustiosamente
el espacio.
Ya no cabían. La tarde entera
se debatía estremecida bajo
su peso.
Y de pronto, callaron.
El silencio
iluminó de un fogozano
tu figura.
Un eco dilatado
apagó los rumores
más lejanos.
                       Ellos
te estaban escuchando.


[Son las gaviotas, amor]

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris
mancha de frío las rocas.
Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.
Un cielo sucio se vuelca
sobre el mar. El viento borra
el perfil de las colinas
de arena. Las tediosas
charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.
Algo gritan, en lo alto,
que tú no escuchas, absorta.

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.


[Milagro de la luz: la sombra nace]

Milagro de la luz: la sombra nace,
choca en silencio contra las montañas,
se desploma sin peso sobre el suelo
desvelando a las hierbas delicadas,
Los eucaliptos dejan en la tierra
la temblorosa piel de su alargada
silueta, en la que vuelan fríos
pájaros que no cantan.
Una sombra más leve y más sencilla,
que nace de tus piernas, se adelanta
para anunciar el último, el más puro
milagro de la luz: tú contra el alba.


[Bosque]

Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.





6 comentarios:

giovanni dijo...

Ah, qué tiernos y precisosos estos poemas!

'Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.'

Te deseo un beau jour !

Un abrazo

Mertxe dijo...

Bonsoir, mon ami et merci de ta visite.

María Socorro Luis dijo...

Vaya selección, Mertxe!...
Estos minutos poéticos son...impagables.

Ta muxus.

Mertxe dijo...

He buceado en el 'Áspero mundo' para pescar sus versos amorosos. Están perfectamente entreverados para quitarle hierro a los otros.

Un abrazo, donostiarra guapa.

Marisa Peña dijo...

Angel gonzález fue un hombre magnífico y un poeta de los que calan hondo.Gracias por recordarlo.Un beso

Mertxe dijo...

De nada, Marisa, ya sabes que es mi preferido.

Buenas noches, guapa.