viernes, 7 de mayo de 2010

Viendo la ceguera y la miseria del hombre

...mirando todo el universo mudo, y al hombre sin luz, abandonado a sí mismo y como extraviado en ese rincón del cielo, sin saber quién lo ha puesto ahí, lo que ha venido a hacer, lo que será de él al morir, incapaz de todo conocimiento, empavorezco como un hombre al que se hubiera llevado dormido a una isla desierta y espantosa y que se despertara sin saber dónde está, y sin medios para escapar de ese lugar. Y entonces yo admiro cómo no nos desesperamos en tal estado miserable. Veo a otras personas cerca de mí, con una naturaleza parecida: les pregunto si están mejor instruidas que yo; me dicen que no; y entonces, habiendo visto unos objetos agradables, se han entregado a ellos y se han encariñado con ellos. Yo no he podido encariñarme y, considerando cuanto más hay en ellos de apariencia que de algo que no veo, he buscado si ese Dios no hubiera dejado quizás alguna señal de sí mismo." (Artículo XI. Fragmento del punto 693)

9 comentarios:

Juan Luis dijo...

Julien Gracq opina que Pascal sufre arrebatos de "flagelación y de cilicio" y que se encarniza en "odiar al mundo y odiarse a sí mismo." Poco me extrañaría que tuviera razón. Jansenistas, tan cerca y tan lejos...
Inquietante primavera.

Un abrazo afectuoso.

Mertxe dijo...

Ay, Juan Luis, es que no se puede con dos universos a cuestas...

Inquietante... Pues, sí, mira, ahora que lo dices, y supongo que no sólo climatologicamente hablando, esta primavera da que pensar.

Un abrazo, amiguito. (Ça va ton repos sabbatique?)

Marta Teixidó dijo...

Y ¿qué diria Pascal de la Ceguera del Hombre del siglo XXI?

Pues lo mismo que dijo en el siglo XVIII, corregido y aumentado. ¡Cuanta razón y que visión los clásicos! Y nadie les hace caso. Relegados al cementerio del olvido son substituidos por pseudo escritores del tres al cuarto, incapaces de su genialidad.

Como siempre, un placer visitarte, Merche!!!

Besos

Mertxe dijo...

Cada época nos suministra cerebros adelantados a su tiempo. Descartes, como seguramente Platón y muchos otros, lo sabía bien. No creo que fuera casualidad ese título de Profecías para su ensayo.
Además, es que tengo el páspito de que en el fondo de los fondos... era un agnóstico.

Espero que este domingo sea tan glorioso como el sábado. ¡Vaya día, Marta! Por cierto, me compré, detrás del Ayuntmaiento, un quesito de esos redondos que hacen con Maizena y luego lo doran en el horno... ¡Qué delicia!

Mertxe dijo...

Pálpito... con l...

María Socorro Luis dijo...

Un gusto saludarte, mandarte un abrazo y leer estas reflexiones tan interesantes.

Soco

Glo dijo...

Me veo a mí mismo ante la nada igual de espantado que un primitivo ante el rayo. Como si hiciera falta bien poco para sacudirme la inquietud. Pero aunque ese poco no llega nunca, el sentido y la esperanza son necesidades tan grandes, que creo que nunca las pierdo del todo. Y Unamuno, poniéndose en lo peor, escribía: "porque lo necesito, es".

Mertxe dijo...

También par amí recibirte, Soco. Últimamente ando un tanto 'descarriada', supongo que mi circunstancia está haciendo de las suyas conmigo, y por eso tengo el bloguerío algo abandonado. Pero estoy aquí, leo aunque a veces no diga nada.

Un abrazo, amiga mía.

Mertxe dijo...

Tendré que encomendarme a Don Miguel. A ver si lo que necesito en estos momentos pudiera ser, al menos un poquito, al menos un poquito...

Glo, que te mando un saludito mediterráneo y (cosas de la que tú tildabas tan acertadamente inquietante primavera) muy revuelto en lo climatológico y en lo otro.