domingo, 24 de enero de 2010

Cinco descerebrados. Cinco seres absolutamente huérfanos de esa cualidad que nos distingue del pedernal: la humanidad. Cinco excrementos vivos y muy activos. Cinco fracasos para este país que, ya a estas alturas, ha perdido cualquier trazo de coherencia, cualquier indicio moral, cualquier esperanza de recuperación.
....Cuando luchábamos contra el franquismo; cuando por las calles, fábricas y centros de estudios hacíamos lo que podíamos para conseguir aquella cosa soñada que llamábamos libertad (aún conociendo lo que la libertad había sido en otros tiempos, aún sabiendo historia, la historia de verdad y no la que, ¡sobre todo ahora!, intentan reproducirnos en una memoria cortada a la medida que conviene); cuando éramos jóvenes y por lo tanto inocentes, no queríamos creer que treinta años después viviríamos igual de mal, dentro de otro escaparate muy distinto, pero igual de mal. Ahora nos emborrachamos de colorines, todo son colorines en esta sociedad del bienestar, una sociedad repleta de políticos y sus adjuntos, de funcionarios, de policías, de autonomías, de ayuntamientos..., un ejército de chupópteros insaciables que nos están dejando exánimes. A punto de palmarla. lo importan los colorines. Colorines que deslumbren, que nos mareen con su aberración cromática. Que nos anulen. La apariencia, el discurso nihilista, la estupidez retórica nos adormece y obnubila. Vacío. Cada día al abrir los ojos me recibe el vacío, la ausencia de valores, el mundo girando al revés. Hace un año, cinco imbéciles que apenas saben articular una sílaba detrás de otra se la llevaron. Desde hace un año, ni la policía ni nadie ha conseguido que estos cinco engendros dejen de reírse de nosotros. Nos dijeron que estaba en el río. Nos dijeron que en un basurero. Nos dijeron que en una zanja. Pero Marta no aparece. Marta es la prueba de que esta sociedad es una enferma terminal. Hoy se cumplen trescientos sesenta y cinco días de su desaparición. Pero es que con Marta han desaparecido todas las esperanzas que (al menos que yo sepa a ciencia cierta) la gente de mi generación albergó un día.
....Es duro levantarse por las mañanas y comprobar que hoy tampoco cambiarán las cosas.

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6 comentarios:

Bel M. dijo...

Efectivamente, lo dices muy bien, "del colorín"...
Un abrazo de buenos días, Mertxe.

marisa dijo...

Sí señor Mertxe.Una pena y un horror.Miro a mi niña y me invade el desasosiego la verdad.Un abrazo a las dos, guapas.

miralarima dijo...

No sé si después de un año
es todavía posible
creer de un modo sensato
en la Ley que nos asiste.

Y es que durante estos meses,
porque ya han pasado doce,
nos ha sorprendido siempre
ver como gente tan joven
y con pinta de niñato
a nuestra justicia pone
como de brazos cruzados,
incapaz de poner orden
sumergida en los engaños.

Pero ni un minuto quiero
perder en esa gentuza
a quien deseo y espero
que la justicia los hunda;
a los que sí me refiero,
porque me quema la sangre,
es a esos abogados
que flaco favor le hacen
a todos los ciudadanos
cuando les dicen que engañen,
(haciendo aún más daño)
porque de esa forma saben
que saldrán mejor parados.
¿A dónde llega su ética?
Porque el derecho a defensa,
que no les niego a esas bestias,
no me parece que deba
ejercerse sin decencia.
Que los defiendan, que sí,
para acortarles la pena
si lo consiguen al fin
tras una buena defensa;
pero animar a mentir
a personas como éstas
para poder conseguir
engañar a la justicia
y en el fondo hacer sufrir
aún más a la familia…
no debe ser eso así
o ¡que asco de justicia!.

Y respecto a sus dos padres
solo darles un abrazo
y desearles que alcancen
en tiempo no muy lejano
el final de este desgaste,
de este dolor y este daño,
ver que su cuerpo descanse
donde poder visitarlo
y poder ver en la cárcel
a todos los desalmados
que se han demostrado un cáncer
del mundo civilizado,
porque al fin los tribunales
los han dejado encerrados.

Mertxe dijo...

Buenos días a las tres desde un Maresme gris y lluvioso.

María Socorro Luis dijo...

Comparto tu indignación y tu pesimismo.
Este es el mundo que soñábamos?...

Nos queda la bahía, apenas.

Dos besos.

Mertxe dijo...

Si el caso de esta chica, como todos los demás, recibiera algún día el consuelo de una justicia justa, esta sociedad entraría en vías de recuperación. Pero no sé... no sé... la vida me ha vuelto schopenhariana. Con alguna que otra excepción pero, la 'verdapuramén', con muy poquitas.

Chicas, abracitos heladitos hoy, que es que el frío no acaba de irse.