viernes, 31 de diciembre de 2010

Góngora para un fin de año


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      DE LA BREVEDAD ENGAÑOSA DE LA VIDA

Menos solicitó veloz saeta
destinada señal, que mordió aguda;
agonal carro por la arena muda
no coronó con más silencio meta

que presurosa corre, que secreta,
a su fin nuestra edad. A quien lo duda,
fiera que sea de razón desnuda,
cada Sol repetido es un cometa.

¿Confiésalo Cartago, y tú lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.

Mal te perdonarán a ti las horas:
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años.
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...las horas que limando están los días, / los días que royendo están los años, los años que menguan nuestra vida, nuestra vida, esta vida... ¿Habrá otra vida después de los cometas? Otra vida que compense tanta sombra y tanto engaño, tanto dolor, una vida perfecta que haga del placer algo concreto, algo tangible, nutritivo y sensual, y no un constante espejismo. La vida más allá de la caverna al fin.

Os deseo una grata entrada de año, y un año mejor que éste, que ya lleva unas horas limando afanosamente su último día.
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viernes, 24 de diciembre de 2010


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¿Cuándo dejamos atrás la infancia? ¿Existe un momento exacto? ¿Una línea precisa que traspasamos?  ¿Experimentamos un sentir especial? Quizás no. Es posible que la niñez sea la única etapa vital que pervive en nosotros. La infancia es, efectivamente, esa patria común que jamás se abandona porque, de una u otra form,a siempre hay un niño en nuestra vida. Surge repentinamente y nos recuerda que es posible la mirada limpia, el pensamiento níveo, el amor incondicional. Es breve su estancia en nuestro rugoso corazón, suele desaparecer casi inmediatamente, pero a medida que vamos haciéndonos mayores él demora su visita, se afianza poco a poco en nuestra piel, se diría que vuelve a por lo suyo. Un día nos conseguirá. Nos tomará la mano cansada y tirará de nosotros hasta ese punto impreciso en donde el misterio ya es descomunal. Hoy se me ha acercado la niña que fui. Ha ocurrido mientras escuchaba esta canción navideña de mi tierra. Ella ha hecho que mi endémica nostalgia se transforme en algo alegre, cascabelero, con sabor a mazapán y castañas asadas.
....Os deseo lo mismo, gente bloggera. Mazapán y castañas de entonces a los que se van haciendo mayores. Y mazapán y castañas de ahora a los que todavía no se han dado cuenta de que se hacen mayores.
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domingo, 12 de diciembre de 2010



          ENSUEÑO

Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel.

Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar;
el alma en el transporte de su ensueño
se nutre sólo de silencio y paz.


          MORIR NO DUELE MUCHO

Morir no duele mucho:
nos duele más la vida.
Pero el morir es cosa diferente,
tras la puerta escondida:
la costumbre del sur, cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor. Nosotros somos
pájaros que se quedan:

los temblorosos junto al umbral campesino,
que la migaja buscan,
brindada avaramente, hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar nos empuja las plumas.


          PONIENTE

Velámenes de púrpura se mecen
con suavidad en mares de narciso;
marineros fantásticos se esfuman
y queda el muelle en la quietud sumido.


          UN SUEÑO...

Un sueño largo, largo, un ya famoso sueño,
que señales no da de que se está acercando el día,
pues no mueve ni un párpado el durmiente:
un sueño independiente y apartado.

¿Pereza como ésta se vio nunca?
En orilla de piedra,
bajo el calor, dejar pasar los siglos
y ni una vez mirar si el mediodía llega.




miércoles, 8 de diciembre de 2010

Sin las ficciones seríamos menos conscientes

...de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión. Quienes dudan de que la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes. Lo hacen porque saben el riesgo que corren dejando que la imaginación discurra por los libros, lo sediciosas que se vuelven las ficciones cuando el lector coteja la libertad que las hace posibles y que en ellas se ejerce, con el oscurantismo y el miedo que lo acechan en el mundo real. Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor."

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MARIO VARGAS LLOSA. Estocolmo. 7 de diciembre de 2010




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lunes, 6 de diciembre de 2010

"Al arrimo de una estufa que caliente el invierno..."

Sentarse a dudar, dudar interminablemente, dudar del instante que se ha escurrido, dudar del que va llegando, dudar cuando se siente que la vida no es una caricia, dudar también cuando nos duele, dudar, dudar, siempre dudar porque la duda es un camino indubitable para ir atrapando atisbos de verdad, guiños de una luz imprecisa, presentimientos jamás cuajados en nada concreto. La duda nos entrega átomos de la verdad (acaso no la única verdad), verdad sin debastar, verdad difusa, esquiva, extraña, ilusoria, probablemente inalcanzable. "Al arrimo de la estufa que caliente el invierno" tendremos la medida de nuestra verdad, y, para probarlo, nos repetiremos una y otra vez, como Descartes, el cogito ergo sum. Seremos verdad porque nos oiremos pensar. El pensamiento es lo único que nos permite la nimia verdad de existir. Pienso, luego existo. Existo, luego soy. "Soy, luego muero." (Ángel González no estropeó nada, tan sólo le dio un desenlace al Discurso del Método, crudo, sí, pero es que también debía ser una verdad, al menos una verdad inmediata.) En estos días me he paseado por el Discurso, me apetecía leérmelo para distanciarme de las verdades que nos mienten todos los días y a todas horas. Anda una preparándose para el largo invierno, templando estufas y pensamientos; anda una empapada de tristeza, pero es una tristeza distinta. Nueva. Como de satén, tan suave y benéfica... Es lo que tenemos los estoicos, que a todo le sacamos partido; somos apañaditos por naturaleza y las circunstancias de la vida nos las cocinamos con un ingrediente que nunca falla: la tranquilidad.
....Mañana daré el siguiente paso para continuar alimentando a mi sustancia pensante con las Meditaciones metafísicas de Don Renato.
....Sí, ¿no...? ¿O no...? (La que me espera.)

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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Diez años después de Gloria Fuertes

...la memoria, esa herramienta que nos permite revivir el pasado, sigue entregándonos el tiempo y el espacio de esta gran mujer. La memoria es algo muy curioso. No solamente nos devuelve lo finiquitado, sino que, según se está averiguando, también hace posible que imaginemos el futuro. Su ambivalencia explicaría de manera sorprendente algún que otro misterio surgido en torno a ese tipo de recuerdos que tanto nos importan en nuestra vida actual. ¿Son los recuerdos ladrillos que dan forma al futuro? Parece ser que sí. Parece ser que personajes como Gloria van a pervivir o, mejor, rehacerse a cada instante, ladrillo sobre ladrillo, verso tras verso, emoción a emoción. Yo la veo en mi futuro y en el futuro de los futuros niños y los futuros adultos.
....Todo me gusta de su obra, que es impresionante, pero su poema Oración (que llegué a saberme de memoria cuando mi memoria era joven y por lo tanto diáfana) es para mí como un manifiesto de humanidad sublime y descarnado a la vez, una oración por la vida, una oración por lo que tenga que ser.
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...............ORACIÓN
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Que estás en la tierra, Padre nuestro,
Que te siento en la púa del pino,
En el torso azul del obrero,
En la niña que borda curvada
La espalda, mezclando el hilo en el dedo,
Padre nuestro que estás en la tierra,
En el surco,
En el huerto,
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En la mina,
En el puerto,
En el cine,
En el vino,
En la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
donde tienes tu gloria y tu infierno
Y tu limbo;
Que estás en los cafés
Donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.
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Padre nuestro que estás en la tierra,
En la cigarra,
En el beso,
En la espiga,
En el pecho
De todos los que son buenos.
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Padre nuestro que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia,
Que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
Los que luego hemos de ver,
Donde sea, o ahí en el Cielo.


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jueves, 25 de noviembre de 2010

"Soy feliz, enormemente feliz"

"De verdad que no me lo esperaba. Sí es cierto que este año sonaba más mi nombre, pero es que en otras ocasiones también había sucedido y al final decidieron no dármelo. Pero tengo que reconocer que no he pegado ojo en toda la noche. " (Inicio del artículo de DAVID MORÁN / Barcelona / 24-11-2010 / 19:07h)



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Por fin -otra vez ¡por fin!- le han dado el Cervantes a esta mujer que lleva toda su vida escribiendo. "Señora de nuestra literatura" la han llamado en este artículo del ABC. Muy justa, muy merecidamente. Para la gente de mi generación, y salvando las obligadas distancias, ella está unida a nosotros por el asombro. "Los niños asombrados" contemplaron una guerra fratricida y luego otros niños vinieron para seguir asombrándose todos juntos en una durísima posguerra que también se llevó a mucha gente porque el Hambre y la Miseria asesinan tan eficientemente como la Metralla.
....Mi agradecimiento a quienes le han dado este juguete del Cervantes y mi agradecimiento a Ana María Matute por habernos hecho partícipes de su prosa vibrante. Me gustaba sentir esa deriva suya tan peculiar, primero era poesía escénica y luego era el dolor más fuerte, es decir, la relidad imponiéndose a cualquier otra consideración. La vida humana es así. No caben paliativos líricos todo el tiempo, y aunque nos empeñemos en poner distancias entre la realidad y nosotros, al final, siempre más pronto que tarde, la vida nos hará llorar.
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domingo, 21 de noviembre de 2010

Para un día entre el cielo y la tierra

Elijo las Rimas de Bécquer, obra que, como todo el mundo sabe, inicialmente fue conocida como El libro de los gorriones. Contiene setenta y seis poesías de rima imperfecta o asonante y casi todas (de acuerdo con mis gustos) son deliciosas. Breves pero de intensa significación, no hay que fiarse pues de su aparente simplicidad ya que, si nos cogen en el punto preciso (como me han cogido hoy a mí), pueden desatarnos una tormenta en el corazón, y entonces la vida entera pasará ante nosotros como un sueño no resuelto en la vigilia.
....Como un sueño entre la nada de la que surgimos y la nada que se nos tragará.
....Dejo aquí algunas de las poesías que más me gustan:
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X
...Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.
Oigo flotando en olas de armonías
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
¿Dime?... ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!
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XVII
...Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...
¡hoy creo en Dios!
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XXI
...¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul;
¡qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
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XXIII
...Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso...yo no sé
qué te diera por un beso.
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XXXVIII
...¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?
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XLIX
...Alguna vez la encuentro por el mundo
y pasa junto a mí,
y pasa sonriéndome y yo digo
¿cómo puede reír?
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Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
máscara del dolor,
y entonces pienso: -Acaso ella se ríe,
como me río yo.
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LXXVII
...Dices que tienes corazón, y sólo
lo dices porque sientes sus latidos;
eso no es corazón... es una máquina
que al compás que se mueve hace ruido.
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LXXIV
................Amor eterno
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...Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
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...¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.
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viernes, 5 de noviembre de 2010

Academia Urtasun - Curso del 59/60

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Recuerdo pocos nombres pero perfectamente todos los rostros, todas las voces, el calor de aquellos cuerpos reverberando junto al mío. Nos habían reunido para dejar constancia del final de un curso y nadie reparó que el tiempo ya se había puesto a crecer detrás del objetivo. Ahora parece que nada ocurre en esta fotografía, que sólo es instantánea de un ayer desvanecido, pero yo oigo el clamor de nuestros corazones precoces con la misma nitidez que puedo ver la luz de una estrella por más que haya muerto en su lejanía. Ese verano que se iniciaba inaugurábamos la vida, nada había antes, todo estaba por delante, en el fondo, nos creíamos inmortales, pura espuma del tiempo.
....Ese verano que se iniciaba todos nos enamoramos de todos. Ese verano nos dio por mirarnos en el espejo y nos descubríamos vírgenes de miedos, vírgenes de odios, y entonces nos deslumbraba la pureza de nuestra desnudez. Ese verano tuvimos una canción en los labios, Orfeo Negro arrasaba, y en la alameda de Rentería -los jueves con la gramola, los domingos con la gramola y la banda municipal- alguien nos abrazaba y sentíamos el fragor de nuestra juventud. Ese verano estábamos vivos pero ahora sentimos frío y todo está apagado*.




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*Último verso de Recuerdo de Teresa. JORGE G. ARANGUREN.



lunes, 1 de noviembre de 2010

Por siempre, Don José Zorrilla


Parte II

Acto III

Escena IV
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DOÑA INÉS, DON JUAN y los ángeles




Clemente Dios, ¡gloria a Ti!
Mañana a los sevillanos
aterrará el creer que a manos
de mis víctimas caí.
Mas es justo; quede aquí
al universo notorio,
que pues me abre el purgatorio
un punto de penitencia,
es el Dios de la clemencia
el Dios de DON JUAN TENORIO.



(Cae DON JUAN a los pies de DOÑA INÉS, y mueren ambos. De sus bocas salen sus almas, representadas en dos brillantes llamas que se pierden en el espacio al son de la música. Cae el telón.)





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sábado, 30 de octubre de 2010

Miguel Hernández. Obra poética completa

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En su conferencia con motivo del homenaje que recibió en Alicante -verano de 1937- dijo el poeta: "Vivo para exaltar los valores puros del pueblo y, a su lado, estoy tan dispuesto a vivir como a morir". Y murió. En la madrugada del 28 de marzo de 1942, después de tres años de persecuciones y cárceles, murió en la prisión alicantina -en la tierra que tanto quiso- a los 32 años de edad. La primavera, recién estrenada, debió de regresar de súbito al invierno, porque algo alto y hermoso se helaba para siempre. De algún modo el paisaje se anublaría pues como él dejó escrito:

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Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.



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Introducción, estudios y notas:
Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia
en
Miguel Hernández
OBRA POÉTICA COMPLETA
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jueves, 21 de octubre de 2010

Un soneto de Jorge G. Aranguren


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      LARGO REGRESO A ÍTACA


EL VIENTO SOBRE EL MAR SE AFANA Y BEBE
LA SAL DEL LABIO AQUEO, SóLO VELA
EL FéRTIL EN ASTUCIAS, SE DESHIELA
LA LUNA EN UN CRISTAL DE ANGUSTIA BREVE.

LOS MARINEROS DUERMEN, SUEÑAN, LLUEVE
DIFUSA PAZ UN DIOS, EL CENTINELA
INVOCA LOS AUGURIOS Y EN LA ESTELA
EL CAMINO HACIA GRECIA ES PURA NIEVE.

EL íTACO RECUERDA LA ENCENDIDA
TERNURA DE PENéLOPE, SUS BESOS,
TIBIEZAS DE SU PIEL DESVANECIDA.

Y LA AÑORANZA ACUDE, Y A LOS HUESOS
LE LLEGA CON SU LANZA EN ANCHA HERIDA,
MIENTRAS DORMITA EL DIOS DE LOS REGRESOS.



(De mi poemario de cabecera Largo regreso a Ítaca y otros poemas, 1972)




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viernes, 15 de octubre de 2010

"Dedicatoria"


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..............Varsovia 1945
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Vosotros, a quienes no pude salvar,
Escuchadme.
Intentad entender estas simples palabras, ya que de otras me avergonzaría.
Os juro que en ellas no hay hechicería.
Os hablo en silencio como una nube, como un árbol.
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Aquello que me fortaleció a mí, para vosotros fue mortal.
Confundisteis el adiós a una época con el advenimiento de una nueva.
Odio confabulado de belleza lírica.
Fuerza ciega de forma completa.
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He aquí un valle polaco de ríos anémicos. Y un inmenso puente
Perdiéndose en la niebla. He aquí una ciudad vencida,
Y el viento arroja alaridos de gaviotas sobre vuestra tumba
Mientras os hablo.
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¿Qué clase de poesía es aquélla que no salva
Naciones o pueblos?
Una conspiración de mentiras oficiales.
Una tonadilla de borrachos cuyas gargantas serán cortadas de inmediato.
Una conferencia para señoritas.
He deseado la buena poesía sin saberlo,
He descubierto, ya tarde, su saludable objetivo.
En ella y sólo en ella encuentro salvación.
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Se solía esparcir millo o alpiste sobre las tumbas
Para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros.
Aquí os dejo este libro, a vosotros, que alguna vez vivisteis,
Para que nunca más volváis.


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Czeslaw Milosz
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viernes, 8 de octubre de 2010

Vargas Llosa por fin






"Hay más de 70 estudiantes de diferentes edades y nacionalidades esperando ansiosos la llegada del famoso escritor Vargas Llosa. Hay muchos estudiantes españoles, algunos mejicanos, colombianos, venezolanos, argentinos, cubanos, etc., y quizás mi madre y yo seamos las únicas peruanas en la clase. Algunos estudiantes ya lo conocen, para otros será la primera vez que verán en persona a su escritor favorito, al quizás próximo ganador del Premio Nobel de Literatura..." (Espéculo, nº 20. ENTREVISTA A MARIO VARGAS LLOSA. Por: María Elvira Luna Escudero-Alie.)






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Se veía venir y ya era hora. 1990 es una fecha demasiado lejana, es un remoto escritor, es un largo olvido si no un desprecio para la literatura hispana. Debiera también llegar la hora de Miguel Delibes y tantos otros pero, en fin, el camino parece que se reabre lenta y espero que inexorablemente. Eso no puede por menos que llenarnos de satisfacción. La justicia poética que hace unos días recayó en J. M. Millares Sall ahora toca con su rácano dedo a este monstruo de las letras, este Señor de las Letras, que tantas horas de placer y saber nos viene procurando. A ver si el Nobel se higieniza de una vez por todas y empieza a reconocer el valor de las personas y de su arte al margen de etiquetas políticas o sociales o yo qué sé qué otros peregrinos argumentos que estos señores de la Academia manejan tan desahogadamente.



jueves, 7 de octubre de 2010

Justicia poética: un póstumo galardón

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Llevo un par de días afanándome por encontrar su obra, su obra en un plano general y al mismo tiempo definitorio de su personalidad, pero sólo encuentro poemas sueltos, escasos poemas, demasiado breves y, por tanto, demasiada es la tentación de saber más.
....Me quedo con las ganas (de momento) y de El País transcribo esta muestra de su genio existencial:



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José María Millares Sall
Premio Nacional de Poesía 2010

Por: CUADERNOS (2000-2009)
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......Debajo
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de la piedra hay un reloj
y agujas que caminan y el rodar del agua bajo tierra
y encima de esa nube el tiempo
y tras del pájaro que vuela
otra piedra lanzada tras el reloj que escapa
y tras de todos esa sombra
que huye y el silencio y más allá de su luz
ese animal sin ojos
que aún
nos llama.
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lunes, 4 de octubre de 2010

Dos conceptos sobre la vida






Eteocles, hijo de Edipo, sube al trono de Tebas. Su hermano Polinices le disputa el poder y los dos hermanos se matan el uno al otro. Su tío Creón llega a ser rey de Tebas y prohibe, de acuerdo con las leyes, que se dé sepultura al cuerpo de Polinices. Pero Antígona, hermana de Polinices, se obstina, arriesgando su vida, en querer cumplir los ritos funerarios sagrados sobre el cadéver de su hermano. Creón intenta impedírselo. Le hace ver que una vida feliz vale más que un acto de heroísmo inútil. Le aconseja que vaya a reunirse con su prometido Hemón.



CREON

-Cásate en seguida, Antígona, sé feliz. La vida no es lo que tú crees. Es un agua que los jóvenes dejan correr, sin saberlo, entre sus dedos abiertos. Cierra tus manos, cierra tus manos, rápido. Retenla. Ya verás, eso será una cosita dura y simple que se mordisquea, sentados al sol. Todos te dirán lo contrario porque necesitan tu fuerza y tu impulso. No los escuches. No me escuches cuando haga mi próximo discurso ante la tumba de Eteocles. No será verdad. Nada es verdad, sólo lo que no se dice... Tú también lo aprenderás demasiado tarde, la vida es un libro que se ama, es un niño que juega a nuestros pies, una herramienta que se tiene entre las manos, un banco para descansar por la tarde delante de la casa. Me vas a despreciar aún más, pero al descubrir eso, ya lo verás, será el irrisorio consuelo de envejecer, la vida, no obstante, quizás no es más que la felicidad.

ANTÍGONA murmura, con la mirada perdida.

-La felicidad...

CREÓN siente de pronto un poco de vergüenza.

-Una pobre palabra, ¿eh?

ANTÍGONA dulcemente.

-¿Cuál será mi felicidad? ¿En qué mujer se convertirá la pequeña Antígona? ¿Qué mezquindades tendrá que hacer, ella también, día a día, para arrancar con sus dientes su pedacito de felicidad? Dime, ¿a quién deberá mentir, a quién sonreir, a quién venderse? ¿A quién deberá dejar morir apartando la mirada?

CREÓN se encoge de hombros.

-Estás loca, cállate.

ANTÍGONA

-¡No, no me callaré! Quiero saber cómo me las arreglaré, yo también, para ser feliz. Enseguida, puesto que enseguida se debe elegir. Dices que es bella la vida. Quiero saber cómo me las arreglaré para vivir.

CREÓN

-¿Amas a Hemón?

ANTÍGONA

-Sí, amo a Hemón. Amo a un Hemón duro y joven; un Hemón exigente y fiel, como yo. Pero si vuestra vida, vuestra dicha deben pasar sobre él con su usura, si Hemón ya no debe palidecer cuando yo palidezco, si ya no debe creerme muerta cuando me retraso cinco minutos, si ya no debe sentirse solo en el mundo y detestarme cuando me río sin que él sepa por qué, si debe llegar a ser cerca de mí el señor Hemón, si debe aprender a decir "sí", él también, entonces yo ya no quiero a Hemón.






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Esta tragedia se estrenó en París en 1944. Inspirada en la obra de Sófocles el autor opone en la disputa de los dos personajes, los imperativos del gobierno a una moral que no acepta compromisos. No está muy segura de los motivos que la llevan al sacrificio, pero Antígona está empeñada en rechazar una vida adaptada a las necesidades del gobierno. Su incapacidad para admitir el mundo real tiene carácter fatalista y revela el pesimismo del escritor.





martes, 28 de septiembre de 2010


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El otoño ya es un hecho, está en el aire, en los árboles, en el mar. Huele a disolución, a pérdida constante, las cosas se encaminan al silencio, el silencio mismo crece y crece en el centro de un paisaje que parece desteñirse por momentos. Todo se desvanece a mi alredor. Hoy no volaban las aves, las he visto recostadas indolentes sobre las olas que el viento levantaba por los cielos, y en largos balanceos desplazarse de un extremo al otro de la playa vacía. Me fascinan las gaviotas. Su libertad llena de hambre y de espacios me da envidia, y cuando gritan, percibo su orgullo que ignoran, su pasión que desconocen, la rabiosa alegría de estar vivas sin enterarse demasiado. Me he quedado un rato en el espigón contemplando su danza, et nous ne savons ce que c'est que la vie, et nous ne savons ce que c'est que le jour, et nous ne savons ce que c'est que l'amour me ha soplado Prévert de pronto y me he dado cuenta de que era eso exactamente la felicidad, eso, vivir sin hacerse preguntas, columpiarse en los aires como ellas se columpian, o volar cuando toca, volar para buscarse la comida, volar más allá de la lluvia, volar, siempre volar sin saber por qué se vuela, por qué se vive, por qué se ama, quel jour sommes-nous, nous sommes tous les jours, porque el calendario es mentira y lo único que importa es el corazón, el pulso, la sangre que lo anima.

Cerca de las piscinas había unos niños muy pequeños. Alevines humanos que tampoco tenían la menor idea de dónde con mayúsculas estaban. Se reían y gritaban y uno de ellos se ha tirado al suelo protestando por algo. Ninguno me ha mirado y eso que he pasado muy, muy cerquita de ellos, casi rozando sus mochilas, sus ojos, su jolgorio. No me han visto, los niños no ven más allá de su infancia, su mundo está cerrado a cal y canto y un adulto en su camino es poco más que un árbol o un banco. Su orgullo ignorado, su pasión que desconocen, la rabiosa alegría de estar vivos sin saberlo demasiado, esta vez, esta vez..., esta vez me ha producido una punzada en el corazón. De nada me ha servido repetirme que ellos, yo, todos nosotros y las gaviotas somos toute la vie, la misma cosa palpitante y eterna, sin principio ni fin mientras nos dure esta realidad cotidiana, y me he alejado hacia la otra playa, rápidamente. Como los niños y las gaviotas son como son, los niños de momento y las gaviotas siempre, no creo que se haya notado lo más mínimo que huía.





jueves, 23 de septiembre de 2010

A María Rosa le dejaban latas de sardinas...

colgando de las ramas de los árboles. Dos campesinos vecinos y Olegario, que es minero, colocaban en las encinas estos raros frutos de piel hojalatada. Entonces María Rosa recorría el monte recogiendo su cosecha escabechada, y después se despatarraba entre las jaras, se abría, se ofrecía. Y la tomaban. María Rosa, dicen los psiquiatras. padece deficiencias mentales y vive en la frontera de lo opaco [...].

Enrique, el tío carnal de María Rosa, empezó el asunto cuando ésta era aún adolescente. Se adueñaba de ella en el granero. El tío Enrique no necesitaba regar el paisaje de conservas: la relación familiar es una relación de pertenencia.

María Rosa se quedó embarazada y nadie se dio cuenta de su estado: así de poco la miraban. Una noche parió bajo un cerezo. No poseía sentimiento maternal, era una carencia más entre carencias. Agarró al bebé de un pie y lo arrastró, sin saber qué hacer con él, entre la ginesta, entre las zarzas. Hay criaturas que nacen como inertes botones de carne y que no dan señales de vida hasta que no se les palmea vigorosamente en las espaldas. Pero el hijo de María Rosa lloraba, lloraba cuando se enganchaba en los espinos, lloró hasta que le mató a golpes contra el suelo. Así de implacable es la desgracia.

Eso pasó hace un año, cuando María Rosa tenía veintiuno. Desde entonces permanece encarcelada.



De MARÍA ROSA Y LAS SARDINAS (El País). Rosa Montero




miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sonaba el Concierto de Aranjuez

Y volvía el Aranjuez de aquella extraña primavera de 1991. Era un regreso abrupto, como de agua oscura despeñándose por laderas que modularan los nerviosos rasgueos de la guitarra. Ni siquiera el pianísimo de los contrabajos servía para atenuar la caída; muy al contrario, no hacía sino apresurarla con sus notas de repente compulsivas. En la oscuridad de la sala, un ligero temblor le agitó las manos.

El re mayor predominante infería al reencuentro una impronta de impaciencia, de ansias por huir del presente. Su cabeza se había hecho cauce transitado por un tumultuoso Tajo de recuerdos. En el insistente fluir de imágenes, de escenas, de imágenes y escenas en jardines polvorientos proclamando su sed a los pies de las fuentes apagadas, se sentía dividido en dos mitades. Una trabajaba arduamente desde la orilla para poner diques a la enloquecida corriente del recuerdo. La otra, justo enfrente, los abatía con sañudo alborozo.


A medida que la voz de la guitarra se intensificaba, los sueños, en perfecta catarsis, crecían también. En una vorágine se le presentaron aquel atribulado cielo de Aranjuez, ora tumultuoso, ora desierto, pero siempre abrasador, y los jardines, los jardines en cuyo seno de flores desoladas yacía cataléptico el invierno. Tuvo miedo y cerró los ojos desesperadamente, pero no pudo impedir que la puerta de su memoria se abriera de par en par. Aranjuez, sofocante y crepuscular, siguió en su retina como una silueta maléfica e indestructible.

En una vertiginosa escala descendente, la guitarra fue abordada por la cuerda, y enseguida toda la orquesta se puso a remedar el preludio. Se vio en los prados que presidía serena la fachada del palacio. Un rayo de sol había traspasado las nubes. La sombra de Elena se abrazó a la suya sobre las aguas turbias del estanque. Tuvo un estremecimiento. Violines. Algarabía de fantasmas y violines. Aranjuez, despiadado, le acercaba su vega exhausta, ahogada en polen y multitudinaria de insectos; los senderos atormentados por el calor y el polvo; silentes surtidores, en cuyos caños herrumbrosos burbujeaba el musgo.

Avanzaba el concierto y seguían abriéndose caminos en su memoria. Re mayor... La mayor... La menor... Segundo tema. El río. El río era una serpiente inacabable. Un festival de rumores disonantes, impúdico, alevoso profanador de riveras. Recordó que lo había observado con la cansina atención del turista al que nada interesa. Recordó a los patos, ridículos depredadores acuáticos, picoteando las aguas con la constancia de una máquina de coser. Pero iniciado el adagio todo cambió.

Los suaves arpegiados de la guitarra vinieron a remansar su cabeza. Tuvo la impresión de que su alma aprovechaba los ondulantes acordes para descender planeando de los atormentados parajes del aire en donde había sido hoja vapuleada por el viento del recuerdo. Ahora se le aquietaba, acurrucándose, dejándose mecer entre vaporosas armonías. Y cuando, dolorido y nostálgico, el corno inglés comenzó a recitar su serena amargura, la encontró adormecida, libre, inalcanzable para sus demonios. De nuevo cerró los ojos. Esta vez lo hizo suavemente, como quien corre las cortinas para que ninguna luz venga a perturbar el merecido descanso. La guitarra, envidiosa y apasionada, se puso a replicar melismáticamente al corno.

Sonrió ante la amenaza. Estaba a salvo, nada podría perturbarle ya. Su alma dormía plácidamente y las imágenes que aún vagaban por su cabeza no eran agresivas. En las postrimerías del concierto ya era capaz de evocar con toda nitidez la figura de ella. Cuando el tutti orquestal comenzó a adueñarse del espacio se sintió, desvaída, indefiniblemente, feliz.

Las notas del allegro gentile le hallaron en paz. Su mitad sensata e ingeniera había conseguido que los diques fraguaran solidamente, haciendo enmudecer al río, ahora mansa agua desprovista de fragores incómodos.

La guitarra, única, inmensa protagonista del concierto, se había rendido en un pianissimo de pizzicati.

                    Silencio...
                                      Silencio...
                                                        Silencio...

En el arco de su memoria quedó enganchado un leve acorde del ayer. El eco lejanísimo y todavía ácido de sus palabras. Nada importante ya pero, por si acaso, sus dedos ejecutaron en el aire enmudecido un rápido, último, simbólico pizzicato.

                                                                                                                                              Silencio...



lunes, 13 de septiembre de 2010

"La selección natural; o la supervivencia de los más aptos"

 


                         



                         CAPÍTULO IV



      Sí, bajo condiciones variables de vida, los seres orgánicos presentan diferencias individuales en casi todas las partes de su estructura, cosa que no puede discutirse; si hay una lucha rigurosa por la existencia, debido a la proporción geométrica de aumento en alguna época, estación o año, y esto tampoco puede discutirse, considerando la infinita complejidad en las relaciones de todos los seres orgánicos entre sí y con sus condiciones de vida, origen de infinita diversidad de estructura, constitución y hábitos que han de ser ventajosos, sería un hecho muy extraordinario el que nunca se hubiesen producido variaciones útiles para el propio bienestar de cada ser, de la misma manera que se han producido tanta variaciones útiles para el ser humano.


      Mas si alguna vez se producen variaciones útiles para cualquier ser orgánico, seguramente los individuos así caracterizados tendrán la mayor probabilidad de ser conservados en la lucha por la vida; y debido al fuerte principio de la herencia, tenderán a producir descendencia caracterizada de un modo parecido. A este principio de conservación, o supervivencia de los más áptos, yo le he dado el nombre de Selección Natural. Conduce a la mejora de toda criatura en relación con sus condiciones orgánicas e inorgánicas de vida; y por consiguiente, en la mayoría de los casos, a lo que debe considerarse como un progreso en la organización. Sin embargo, las formas bajas y simples durarán mucho tiempo si están bien adaptadas para sus condiciones de vida también simples.


      La selección natural, basada en el principio de que las cualidades se heredan en las edades correspondientes, puede modificar el huevo, la semilla o la cría, tan fácilmente como al adulto. Entre muchos animales, la selección sexual habrá prestado su ayuda a la selección ordinaria, asegurando a los machos más vigorosos y mejor adaptados el mayor número de descendientes. La selección sexual dará también caracteres útiles a los machos solos, en sus luchas o rivalidad con otros machos; y estos caracteres serán transmitidos a un solo sexo o a ambos sexos, según la forma de herencia que predomine.


      Si la selección natural ha actuado realmente de este modo adaptando las diversas formas de vida a sus diversas condiciones y estaciones, debe juzgarse por el tenor general y el número de las pruebas en pro y en contra que presentamos en los capítulos siguientes. Pero ya hemos visto que ello acarrea la extinción, y hasta qué punto la extinción ha actuado en la historia del mundo, la geología nos lo indica claramente. Asimismo, la selección natural conduce a la divergencia de carácter; porque cuanto más diverjan los seres orgánicos en estructura, hábitos y constitución, tanto más puede sostenerse un número grande de individuos en la misma región, de lo cual tenemos una prueba con sólo mirar a los habitantes de cualquier lugar pequeño y a las producciones naturalizadas en tierras extranjeras. Por lo tanto, durante la modificación de los descendientes de cualquier especie, y durante la lucha incesante de todas las especies por aumentar en número, cuanto más diversificados lleguen a ser los descendientes, mayores serán sus probabilidades de éxito en la lucha por la vida. Así, las pequeñas diferencias que distinguen a las variedades de la misma especie tienden constantemente a aumentar, hasta que igualan las mayores diferencias entre las especies del mismo género, o incluso de géneros distintos.


      Ya hemos visto que la especie que más varía es la especie común, muy difundida y muy distribuida, perteneciente a los géneros más numerosos dentro de cada clase; y estas especies tienden a transmitir a sus modificados descendientes aquella superioridad que ahora las hace ser dominantes en sus propios países. La selección natural, como acaba de observarse, conduce a la divergencia de carácter y a una gran extinción de las formas de vida menos perfeccionadas e intermedias. A base de estos principios puede explicarse la naturaleza de las afinidades y las distinciones generalmente bien definidas entre los innumerables seres orgánicos dentro de cada clase en el mundo entero. Es un hecho realmente maravilloso (pero tendemos a no considerarlo maravilloso, porque estamos familiarizados con el mismo) el de que todos los animales y todas las plantas a través de todo el tiempo y de todo el espacio se relacionen unos con otros formando grupos, tal como observamos en todas partes, a saber, variedades de la misma especie estrechamente relacionadas, formando secciones y subgéneros, especies de distintos géneros mucho menos estrechamente relacionados, y géneros relacionados en diferentes grados, formando subfamilias, familias, órdenes, subclases y clases. Los varios grupos subordinados dentro de cualquier clase no pueden clasificarse en una sola fila, sino que parecen estar arracimados alrededor de puntos, y éstos alrededor de otros puntos, y así sucesivamente en ciclos casi interminables. Si las especies hubiese sido creadas independientemente, no habría sido posible explicar esta clase de clasificación pero se explica por la herencia y la acción compleja de la selección natural, que provoca la extinción y la divergencia de carácter, según hemos visto ilustrado en el diagrama.


      Las afinidades de todos los seres de la misma clase se han representado a veces mediante un gran árbol. Creo que este símil dice en gran parte la verdad. Las ramas verdes y florecientes pueden representar las especies que existen; y las producidas durante años anteriores pueden representar la larga sucesión de especies extinguidas. En cada período de crecimiento, todas las ramas, al crecer, han tratado de extenderse en todos los sentidos y de superar y matar a las ramitas y ramas que las rodeaban, de las misma manera que las especies y los grupos de especies han vencido en todo tiempo a otras especies en la gran lucha por la vida. Los troncos divididos en grandes ramas y éstas en ramas más y más pequeñas, fueron también en otro tiempo, cuando el árbol era joven, retoños florecientes; y esta conexión de los brotes antiguos y actuales en los ramificados brazos puede representar a las mil maravillas la clasificación de todas las especies extinguidas y vivientes en grupos subordinados a otros grupos. De los muchos retoños que florecieron cuando el árbol no era más que un arbusto, sólo dos o tres, convertidos en grandes ramas, sobreviven todavía y sostienen las otras ramas; lo mismo ocurre con las especies que vivieron durante los remotos períodos geológicos, las cuales muy pocas han dejado en pos de sí descendientes vivientes y modificados. Desde el primer crecimiento del árbol, más de una rama de todos los tamañosse ha deteriorado y caído; y estas ramas caídas de diversos tamaños pueden representar aquellos órdenes, familias y géneros enteros que ahora no tienen representantes vivientas y que sólo nos son conocidos en su estado fósil. De la misma manera que aquí y allá vemos una ramita solitaria que sale de la parte baja del tronco de un árbol, que por alguna circunstancia fortuita ha sido favorecida y todavía está viva en su parte superior, así vemos ocasionalmente un animal como el ornitorrinco o el lepidosiren, que en grado exiguo enlaza por sus afinidades a dos grandes ramas de la vida y que, al parecer, se ha salvado de la fatal competencia por haber habitado en un paraje resguardado. Del mismo modo que los retoños dan origen, al crecer, a otros retoños, y éstos, cuando son vigorosos, se ramifican y dominan por todos lados a muchas ramas más débiles, así creo que ha sucedido, por medio de la generación, con el gran Árbol de la Vida, que llena la corteza de la Tierra con sus ramas muertas y rotas, y cubre la superficie con sus incesantes y hermosas ramificaciones.