martes, 27 de octubre de 2009

Con mi entrañable Neruda





A la isla de Pascua y las presencias
salgo, saciado de puertas y de calles,
a buscar algo que allí no perdí.
El mes de enero, seco,
se parece a una espiga:
cuelga de Chile su luz amarilla
hasta que el mar lo borra
y yo salgo otra vez, a regresar.

Estatuas que la noche construyó
y desgranó en un círculo cerrado
para que no las viera sino el mar.

(Viajé a recuperarlas, a erigirlas
en mi domicilio desaparecido.)

Y aquí rodeado de presencias grises,
de blancura espacial, de movimiento
azul, agua marina, nubes, piedra,
recomienzo las vidas de mi vida.




jueves, 15 de octubre de 2009

"Desaprender entre los árboles..."


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....Despedida
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Desmonto. Mientras bebemos vino:
¿Adónde irás? El mundo me ha engañado
A mi colina del mediodía me vuelvo.
Ve, vete. No pregunto más:
Nubes blancas sin fin, nubes.

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....Al perfecto Chang
.
Mi otoño: entro en la calma,

Lejos el mundo y sus peleas.
No más afán que regresar,

Desaprender entre los árboles.

El viento del pinar abre mi capa,
Mi flauta saluda a la luna serrana.
Preguntas, ¿qué leyes rigen "éxito" y "fracaso"?
Cantos de pescadores flotan en la ensenada.

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....En la ermita del parque de los venados
.
No se ve gente en este monte,
Sólo se oyen, lejos, voces.
Bosque profundo. Luz poniente:
Alumbra el musgo y, verde, asciende..


....Ascensión
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El caserío anidó en el acantilado.
Entre nubes y nieblas la posada:
Atalaya para ver la caída del sol.
Abajo el agua repite montes ocre.
Se encienden las casas de los pescadores.
Un bote solo, anclado. Los pájaros regresan.
Soledad grande. Se apagan cielo y tierra.
En calma, frente a frente, el ancho río y el hombre.


....Montes de Chungnan
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Cordillera de Chungnan: desde la capital,
Cerro tras cerro, hasta el borde del mar.
Las nubes: si me vuelvo, contra mí se cierran;
La niebla turquesa: si entro en ella, se disipa.
En el pico central cambian las direcciones:
Diferente la luz, diferente la sombra en cada valle.
Por no pasar la noche al raso, llamo a un leñador:
Salta mi grito a través del torrente..



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Wan Wei (699-759), poeta y pintor chino. Se le considera el fundador del estilo de pintura paisajístico puro y fue uno de los maestros del verso lírico de la dinastía Tang. Aunque no se conserva ninguna obra auténtica, sus poemas destacan por su gran sensibilidad hacia la naturaleza. Fue también un gran calígrafo. ENFOCARTE

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sábado, 10 de octubre de 2009

"No me lo creo, no lo merezco, estoy muda"

Nunca he leído a Herta Müller, pero recuerdo con toda claridad el libro que hace ya muchos años intentó abrirle las puertas en el mercado literario español. Fue En tierras bajas. Las críticas literarias, si no me equivoco, le fueron propicias. Después se hizo el silencio, al menos nunca volví a oír hablar de ella , y supongo que muy poca gente ya que la sorpresa en la concesión de este Nobel alcanza incluso a círculos literarios alemanes. Misterios de este mundo de las letras.
.---Me intriga su figura. Me he hecho un exhaustivo barrido por la red, enterándome de cosas como éstas: que "es una escrutadora de las sombras", que "su lectura encoge el estómago", que "a penas incide en la política pero sí abrumadoramente en el aniquilamiento psicológico del pueblo", que "escribe con crudeza, con desgarro"... o que "escribe con letras cargadas de poesía". Pero en este punto casi todo el mundo coincide: descubrirla, leerla con afición y, los que ya lo hayan hecho, leerla como si fuera la primera vez, para que su retrato humano se convierta en un retrato de familia porque, añaden, merece la pena.
....Me parece bien. Sólo pido que la Academia no nos defraude con ella como lo ha hecho con el dichoso Obama y su Nobel de la Paz (?). Mis temores, siempre tan tiquismiquis, aunque en esta ocasión plenamente justificados, me han formulado una pérfida matemática: que Herta sea a la literatura lo que Obama es a la paz. Pero no lo creo, porque acabo de pasarme (en plan corolario) por una página habitual, BibliObs*, que me ha tranquilizado (los temores) muchísimo. Su vida muy bien podría ser garante de una obra espléndida, aun en su sombría narrativa, aun en toda esa pavorosa realidad de la que viene a ser testimonio. No hay ser humano más fecundo en el arte que aquél que ha sufrido las bofetadas de los dos tradicionales bandos en los que se divide la humanidad. Estar en el medio de la pagaille es una cosa muy mala-malísima, pero, bueno, si sabes describirlo, te da la gloria. Pongamos un Nobel. Pongamos lo que sea que te alivie la paliza.
....Empezaré por su inquietante novela "Tierras bajas". Siempre busco algo que me dé claves y me abra puertas, y percibo que esta señora tiene unas cuantas a cal y canto. A ver si puedo decir, parafraseándola libérrimamente, que me la creo y que seguramente la merezco porque me ha dejado muda.


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martes, 6 de octubre de 2009

"Canto nocturno de un pastor errante en Asia"


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¿Qué haces, luna, en el cielo? Di: ¿qué haces,
Oh silenciosa luna?
Cuando anochece naces, los desiertos
Contemplas al pasar, después te escondes.
¿Aún no estás fatigada
De recorrer las sempiternas rutas?
¿Aún no sientes hastío, no te cansas
De ver estas llanuras?
Paréceme a tu vida
La vida del pastor,
Desde el primer albor
Del día va guiando su rebaño;
Ve reses, fuentes, prados;
Y a la noche, rendido ya, reposa,
Y no aspira a otra cosa.
Dime, oh luna, ¿qué espera
Al pastor en la vida?
¿Vivir de qué te sirve? ¿Qué fin tienen
Mi existencia tan breve
Y tu inmortal carrera?


Viejo, canoso, enfermo,
Harapiento, descalzo,
Con gravísima carga en las espaldas,
Por valles y montañas,
Por arenas y rocas y barrancos,
Al viento, en la tormenta, cuando el aire
Abrasa, y cuando hiela,
Corre, suspira, anhela,
Cruza charcos, torrentes,
Cae, se alza y su camino sigue,
Sin tregua y sin consuelo,
Lacerado y sangriento, hasta que llega
Donde tanto pesar encuentra el término: a inmenso, hórrido abismo,
En que, al precipitarse, todo olvida.
¡Oh, virgen luna, igual

Es la vida mortal!

Nace al dolor el hombre,
Y ya es riesgo de muerte el nacimiento.
Prueba pena y tormento
En cuanto llega al mundo, y ya principian
Los padres a enseñarlo
A consolarse de haber nacido.
Cuando creciendo viene,
Su afecto le sostiene, y nunca dejan
Con actos y palabras,
De prepararle el alma
Para sufrir la pena de ser hombre;
Otro oficio más grato
La paternal ternura no concibe,
Mas ¿por qué nace y vive,
Para qué entra en la vida
Quien sólo en ella ha de encontrar dolores?
Si en ella no gozamos
¿Por qué la conservamos?
Tal es, intacta luna,
Nuestra triste fortuna.
Mas tú mortal no eres;
No te inspira mi afán piedad ninguna....

Tú, solitaria, eterna peregrina,
Tan pensativa, siempre, lo que sea
Este vivir terreno,
Esta pena, esta angustia acaso sabes;
Lo que sea el morir, esa suprema
Palidez del semblante,
El adiós a este mundo, el separarnos
De toda dulce y tierna compañía.


Conoces ciertamente
El porqué de las cosas y los frutos
Del día y de la noche,
Del tácito infinito andar del tiempo.
Tú de seguro sabes a qué amores
Ríe la primavera,
Qué procura el estío y qué persigue
Con su nieve el invierno.
Mil cosas tú conoces; mil descubres
Que al sencillo pastor no se le alcanzan.
Cuando muda te miro
Iluminar el llano solitario,
Que en su confín remoto se une al cielo,
Y marcho con mi grey
Y me sigues fielmente en mi camino;
Cuando veo el azul lleno de estrellas,
Pensativo me digo:
“¿Para qué tantas luces?
¿Qué es este aire infinito, esta profunda
Infinita mansión? ¿Qué significa
Este insondable abismo? Y yo, ¿qué soy?”
Meditando así voy: y de este espacio
Magnífico sin límites,
Y de la astral familia innumerable
Y tanta actividad y movimientos,
En las cosas celestes y terrenas,
Que, girando sin tregua,
Tornan siempre a su punto de partida,
La utilidad, el fruto
Adivinar no sé. Mas tú, sin duda,
¡Oh doncella inmortal!, sí lo conoces.
Yo sólo sé y entiendo
Que de este eterno giro,
De mi frágil esencia,
Cualquier otro tendrá goce o provecho,
Mas para mí es amarga la existencia.


¡Oh mi feliz rebaño, qué tranquilo
Reposas, ignorando tu miseria!
¡Cuánta envidia te tengo!
No ya porque de afanes
Casi libre te encuentras,
De fatigas y daños
Y aun de extremo temor te olvidas pronto
Porque jamás te embarga el tedio.
Descansas a la sombra y en la hierba,
Y nada te perturba,
Y en tan plácido estado
Consumes la mayor parte del año.
Y a mí, cuando rendido ya, me siento
A tu lado, me llena el pensamiento
El hastío de todo, que incesante
Me acosa, y más que nunca estoy lejos
De encontrar el descanso,
Aunque yo a nada aspiro
Mi motivo hasta aquí tuve de llanto.
Por qué gozas y cuánto
No sé decir; mas sé que eres dichosa.
Y Yo aún poco disfruto,
Oh mi grey, ni me quejo de esto solo.
Si hablar supieras, yo preguntaría:
Dime ¿por qué yaciendo
Sobre la hierba ocioso
Todo animal descansa
Y el tedio turba mi reposo?


Si yo pudiera en vuelo impetuoso
Remontarme a las nubes
Y contar las estrellas una a una,
O como el trueno errar de cumbre en cumbre,
Sería más feliz, dulce rebaño;
Sería más feliz, cándida luna,
O acaso desvaría
Pensando en otro azar la mente mía.
Quizás acertemos
Diciendo que en cualquier estado y cuna
Nos es funesto el día en que nacemos.


giacomo leopardi



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Y el regalo del amigo:

“Revoca lo que demanda la insensata madurez.
Hazlo ahora que la lluvia ha vuelto.
Reconócete de nuevo en la locura de las estaciones”

El Aviador Capotado



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