viernes, 24 de abril de 2009

"Casi todo me atrae"

Sin embargo se alberga en mí algún buscador infatigable. ¿Por qué no hay un descubrimiento de la vida? Algo para ponerle las manos encima y exclamar: "¿Es esto?" Mi depresión es un sentirme acosada. Estoy buscando: pero no, no es eso… No es eso. ¿Qué es entonces? ¿Tendré que morir sin haberlo encontrado? Y luego (como anoche, cuando atravesaba Russell Square) veo las montañas en el cielo: las grandes nubes; y la luna que se está alzando sobre Persia; tengo una muy grande, sorprendente impresión de que hay algo allí que es "eso". No es exactamente la belleza a lo que me refiero. Quiero decir que la cosa en sí basta: es satisfactoria, acabada. También una impresión de mi propia rareza, de la rareza de estar caminando sobre la tierra. También está ahí, la infinita extrañeza de la posición humana; estar atravesando Russell Square, con la luna allí arriba y las nubes como montañas. Quién soy yo, qué soy, y todo el resto; preguntas que siempre flotan en torno: y de pronto doy de narices con algún hecho concreto -una carta, alguien- y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de frescura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con este "eso", y experimento entonces un gran reposo.
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Fragmento de Diario de una escritora
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virginia woolf
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sábado, 18 de abril de 2009

"La rosa es sin porqué"


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"la rosa es sin porqué
florece porque florece,
no tiene preocupación por si misma,
no desea ser vista"
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(Peregrino Querubínico. Angelus Silesius)







"El hombre difiere de la rosa en que a menudo, con el rabillo del ojo, sigue ávidamente los resultados de su acción en su mundo, observa lo que éste piensa de él y espera de él. [...] La rosa no tiene necesidad de esta atención. Digamos como Leibniz : "La rosa para florecer no necesita que le provean de las razones de su floración. La rosa es una rosa sin que un reddere rationem, un aporte de la razón, le sea necesario a su ser de rosa. »

El Principio de razón (o La proposición del fundamento)

martin heidegger


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lunes, 13 de abril de 2009

"A Unamuno"




.----------...la mar, de la que soy
----------cada vez más íntimo amigo
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             (M. de Unamuno)

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A esta soledad a solas
(acantilado en que rompen
los sueños como las olas)
he vuelto para soñar,
como Unamuno soñaba:
la "íntima amistad del mar".
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Soledad de soledades
de la mar, siembra en el viento
de futuras tempestades.
De los vientos que sembraba
nunca pudo cosechar
la tempestad que esperaba.
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Y esta mar brava o en calma
acompañó el solitario
diálogo con su alma.
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Como si la mar no fuera
más que el soliloqueante
soñar de su vida entera.
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Mar cántabra unamuniana,
vuelvo a ti para encontrar
su íntima amistad lejana.
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Para volverla a soñar.

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josé bergamín

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martes, 7 de abril de 2009

Yo tampoco fui ésa



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En 1980 bailábamos con Mari Trini. En 1980 este tipo de cadencias acompañaban muy bien la circunstancia política y, sobre todo, la social que, como todo el mundo sabe, suele ser el resultado final y fatal de la otra. Era muy agradable apoyar la cabecita en el hombro de un hombrón, en una esquina de la pista de pronto sosegada, con lánguidas luces violeta acariciándonos la figura. La voz de Mari Trini nos acariciaba también otras cosas. Estábamos tan necesitados de caricias por ese lado... Y entonces fui y me compré el disco (...¿o me lo regalaron?), y mientras corregía cuadernos y más cuadernos, en los que se desangraban literalmente los Bic rojos, yo me volvía dualidad platónica: por un lado le atizaba con saña a la ortografía y a la sintaxis de mis alumnos a golpe de hemorragia de tinta; y por otro mi espíritu se fugaba a las altas regiones del aire para trinar con Mari Trini aquellas canciones nostálgicas y dolientes, incluso imitaba su voz cargada de roncas dulzuras, sus ojos entornados, su abandono, después de todo, ¿quién no escribió un poema, o se hizo un karaoke de urgencia, como es el caso, huyendo de atroces concordancias de participios pasados? (Menos mal que mi habitación, a la hora de corregir exámenes, era inexpugnable. No quiero ni pensar que alguien hubiera entrado allí en esos momentos de tocata y fuga.)
....A Mari Trini le debe mucho nuestra generación. Llegó en el momento oportuno con los arpegios oportunos para mecer nuestro cuerpo sobresaltado. Nos ofreció su jardín y sus estrellas, y a las mujeres nos enseñó a decir yo no soy ésa. Por todas estas cosas y por muchas más, a Mari Trini la quisimos y la recordaremos. Su voz se ha ido a vivir al Gran Azul, nos cantará desde las esferas, será una estrella más y brillará en cualquier momento sólo para nosotros, ne nous quitte pas, Mari Trini, ne nous quitte jamais...
....Os dejo con Gloria Fuertes, porque nadie como ella para agradecerle a Mari Trini todo lo que hizo por nosotros:
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......Cuando canta...
.Con los ojos muy claros con ideas muy claras pantalones ceñidos y corazón de luz, ilumina a su España con su luz de otro sitio, cuando canta y encanta desde el Norte hasta el Sur. Cuando canta, los tigres lloran los ángeles sonríen los ciegos ven. Cuando canta, los amantes lloran los amantes aman, los versos se encienden, la prosa se apaga; esta niña que se llama Mari Trini cuando canta, la verdad reluce, la maldad se espanta cuando canta Cuando Mari Trini canta ¡hasta Dios se levanta! cuando Mari Trini canta.

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sábado, 4 de abril de 2009

Agur, Luis Peña Ganchegui


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Siempre he sido una asidua del Peine del Viento. Romántico todo el paseo hacia el Peine, espectaculares la plaza y las esculturas. Y luego es el mar, el mar irrumpiendo en esas 'tubas' que abren sus bocas a ras del suelo. El mar estallando por el aire en miríadas de partículas de espuma. El mar silenciándolo todo, nuestros gritos, nuestro corazón, el alma entera del paisaje se queda quieta mientras la furia del agua lo ensordece. "QUÉ hay detrás de la mar Y de mi mirarla? QUÉ hay detrás de la mar Y de mi oirla? ENTRE el viento y mi raíz CON la más fuerte alianza EL horizonte, la mar." Con estos versos Chillida celebraba su obra. Pero su obra debe compartirse con Luis Peña Ganchegui, el gran arquitecto que le hizo un portentoso miradero a las tres esculturas que dialogan frente al horizonte. Ambos, escultor y arquitecto, hicieron posible que la música de los elementos tuviera su expresión más imponente a los pies del monte Igueldo.

"En aquellos años, principios de la década de los 70, San Sebastián mantenía la idea de terminar su litoral en esa parte de la ciudad. Los más académicos proponían para ese espacio ideas clásicas como hacer una fuente: los clásicos siempre quieren poner una fuente en las plazas. Eduardo Chillida vino a verme con la idea de hacer ahí algo especial. Y enseguida tuve claro el boceto: es una pena que no conserve aquel papel porque lo que luego hicimos al final era casi idéntico a aquel primer borrador. Hubo que pelear con alcaldes, políticos y sectores de opinión... Pero creo, sin falsas modestias, que el resultado mereció la pena."


Así hablaba Luis Peña Ganchegui en el curso de una entrevista aparecida en el Diario Vasco hace unos meses y que se reproduce en el blog LAS HORAS Y LOS DÍAS, de donde he obtenido la noticia de la muerte del genial arquitecto.